1 Diciembre: Día Mundial de la lucha contra el VIH

Junto a la Asociación Anydes y la Asamblea de familiares de personas presas en Puerto II y III nos hemos concentrado esta mañana en el parking de los centros penitenciarios de Puerto I y II para exigir respeto por los derechos y DIGNIDAD PARA LAS PERSONAS PRESAS.

MANIFIESTO 1 DICIEMBRE DIA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

En este 1 de diciembre, día mundial de la lucha contra el SIDA, las organizaciones civiles y los familiares de las personas presas alzamos juntas nuestras voces para defender los derechos y la dignidad de las personas privadas de libertad.

Sus derechos son pisoteados de manera sistemática con la complicidad de las administraciones públicas, que hacen oídos sordos a las demandas de las organizaciones que trabajan en el ámbito penitenciario.

Es necesario visibilizar qué pasa en nuestras cárceles para poner fin a una amplia lista de vulneraciones en los derechos fundamentales de la población reclusa, vulneraciones que alcanzan su grado más intolerable en los malos tratos infligidos dentro de las prisiones españolas. Y no lo decimos nosotras, lo dice el último informe del Comité Europeo de Prevención de la Tortura publicado hace escasas semanas.

En este 1 de diciembre queremos visibilizar las 155 personas que han fallecido bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias durante el año 2020.

Aunque aún no se disponen datos oficiales para todo el periodo correspondiente al año 2020, de acuerdo con el último informe del Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura, hasta el 21 de junio de ese año habían fallecido 155 personas bajo la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias. Andalucía, con 39 muertes, representa la comunidad autónoma en el que más personas presas han muerto.

Estas muertes son evitables  y se deben adoptar todas las medidas necesarias para abordar sus causas y evitar que se produzcan.

Año tras año venimos denunciando la precariedad de la sanidad penitenciaria. La pandemia nos ha demostrado la importancia del acceso a una sanidad pública y de calidad.

El único derecho que se pierde al entrar en prisión es el de la libertad, pero no ningún otro de los derechos fundamentales inherentes al ser humano. Las personas presas no pierden el derecho a la salud ni a una atención sanitaria integral.

Faltan profesionales médicos en nuestras cárceles. Las plantillas del personal sanitario de atención primaria se encuentran prácticamente al 50%. Incluso hay cárceles que han estado sin médico durante meses o no cuentan con servicio 24 horas. En cuanto a la atención especializada, es frecuente la pérdida de citas medicas en el hospital por falta de conducción policial.

La atención de la salud mental es más alarmante, puesto que entorno al 40% de las personas privadas de libertad padece algún trastorno mental y de la personalidad.

No existe consulta psiquiátrica dentro de prisión ni consulta de psicología clínica. Las personas con patologías mentales y con patología dual no reciben una atención médica adecuada por falta de profesionales y de recursos, limitándose a la receta de psicofármacos como única solución.

La falta de adaptación a un régimen penitenciario tan estricto hace que las personas con patologías mentales sean sancionadas sistemáticamente y acaben cumpliendo la mayor parte de la condena en régimen de aislamiento con las repercusiones tan nocivas que un aislamiento continuado genera en la enfermedad.

Por ello creemos que es imprescindible que, de una vez por todas, se aborde la transferencia de la sanidad penitenciaria a la red pública de salud para que en la atención sanitaria primen criterios de salud y no de seguridad y regimentales.

Pese a la creencia de que las cárceles son hoteles de lujo, queremos denunciar que en nuestras prisiones gaditanas de Puerto I y Puerto II no hay sistema de calefacción y el sistema de agua caliente falla con frecuencia.

La falta de calefacción afecta a las condiciones de habitabilidad de estos centros, ya que con el frio y la humedad propios de esta época del año es difícil conciliar el sueño, incluso concentrarse en actividades como leer o escribir. Y en muchas ocasiones, está afectando negativamente a la salud de los presos (enfriamiento de las articulaciones, dificultades respiratorias, resfriados, etc). Hacemos hincapié en este último aspecto dada cuenta que el estado de salud de las personas que llenan las prisiones está muy deteriorado. En los centros penitenciarios encontramos enfermedades prácticamente erradicadas en el exterior o enfermedades como el VIH o la Hepatitis -C con los niveles de incidencia mucho mayores.

No solo las personas presas, sino también las familias sufren por las situaciones tan injustas que se viven dentro de las cárceles. Hemos tenido que soportar largos periodos sin poder abrazar a nuestros seres queridos, así como soportar la falta de información sobre su estado de salud cuando los módulos han estado confinados por un brote de coronavirus.

Hace escasas semanas nos organizamos para exigir el cumplimiento de las medidas de higiene y desinfección en Puerto II y para exigir la priorización de la población reclusa en el proceso de vacunación contra la covid-19, y lo conseguimos.

En este 1 de Diciembre y todos los días del año  seguiremos alzando la voz para defender  los derechos y la dignidad de todas las personas privadas de libertad.

 

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