CRÓNICA | Jornadas Nuevas Masculinidades – Marruecos 19 y 20 de julio.

Viernes 19 de julio:

Mesa con entidades sobre Nuevas masculinidades en contextos  en transición; participan con la APDHA, la organización Kalimat, Prodema y El Casal dels Infants (delegación Marruecos).

Ritxar Bacete  trazó la perspectiva desde la orilla española, comenzando por destacar que no está tan claro que sean nuevas  masculinidades las que definen los comportamientos alternativos al modelo hegemónico patriarcal. Consideró que lo realmente nuevo es el contexto en transición en el que nos encontramos; y este es el reconocimiento del liderazgo de las mujeres en la transformación del mundo.

El feminismo ha generado un cuestionamiento de la masculinidad tóxica. La eliminación de los patrones y comportamientos machistas tienen que ver con vivir en un mundo más justo. Así los hombres tienen distintas opciones; sumarse, resistirse o no hacer nada.

La gran pregunta es ¿dónde están los hombres? La mayoría no están aquí y los que están tampoco tienen muy claro qué significa ser hombre. Los movimientos feministas han provocado una crisis en la masculinidad; estamos en un cambio de ciclo hacia el feminismo.

La crisis de masculinidad se manifiesta a través de la oposición a la igualdad frente al miedo que supone el empoderamiento de las mujeres.

Ni la igualdad, ni la erradicación de la violencia contra las mujeres será posible sin el cambio de los hombres; la igualdad necesita de la acción de los hombres al igual que hombres también necesitan de la igualdad para vivir con libertad.

No debemos olvidar la frase de Simone de Beauvoir; “No se nace mujer, se llega a serlo”; igual ocurre con los hombres.., se llega a serlo.

En este momento podemos observar que están siendo reconocidos multitud de referentes de mujeres diversas, pero en el caso de los hombres, no tienen muchos referentes alternativos al modelo hegemónico. La masculinidad tóxica tiene un coste; accidentes de tráfico, suicidicios, violencia sexual… El coste es para la sociedad en su conjunto.

En cuanto a las claves para modificar los patrones de comportamiento patriarcal, uno de los elementos transformadores es la paternidad igualitaria. Este factor se revela como un agente muy poderoso para la transformación de la masculinidad. Los hombres que cuidan de sus hijos e hijas, reducen la probabilidad de ejercer violencia contra ellos y ellas, existen estudios que así lo acreditan y ponen en relevancia el papel de los cuidados.

A continuación Chams Doha, nos expone el marco de análisis desde la perspectiva de la masculinidad en Marruecos.

Aunque desde el gobierno marroquí se declara que existe igualdad legal, la realidad refleja que el 59% de las mujeres sufren violencia física, el 95% recibe violencia psicológica y solo el 6% interpone una denuncia.

Recientemente las mujeres se han organizado en movimientos contra el acoso callejero, pero en paralelo hay otro movimiento de chicos que se llama “sé hombre” que obliga a las mujeres a seguir unas normas sobre cómo vestirse o cómo estar en el espacio público. Estos son dos movimientos opuestos que conviven con un gobierno que se supone que promueve la igualdad.

En relación a estas contradicciones ¿qué es la masculinidad? Existe una fuerte contradicción entre la percepción que tienen las mujeres de los hombres y la que tienen los hombres de ellos mismos.

El movimiento “sé hombre” es el  resultado de una visión compartida en la sociedad; lo sagrado es la hegemonía del hombre, piensan que la igualdad es contra natura.

Hay algunos hombres que tratan de coger atributos de la feminidad sin perder los de la masculinidad. Son agradables, pero si la mujer se pasa, vuelven al orden establecido.

Ha habido hombres feministas en Marruecos que han contribuido a la emancipación de las mujeres. Tras la independencia de Marruecos los hombres deciden la modernización del país,  pero solo con efecto para los hombres, no para las mujeres. En los años 80 la crisis económica y los planes de reestructuración del Banco Mundial provocan que el hombre no pueda solo con el sostén de las necesidades económicas. Los ingresos de las mujeres generan un problema para el hombre, porque lo considera una función exclusivamente masculina. Lo necesitan, a la par que lo rechazan.

En este momento sale el movimiento feminista marroquí. Los hombres se sienten amenazados en su identidad patriarcal.

Los intelectuales islamistas traen un discurso de violencia contra las mujeres. En el espacio público sigue habiendo un predominio masculino a pesar de que el gobierno promueve públicamente la igualdad. Sin embargo los altos responsables del gobierno han lanzado unos mensajes muy negativos contra el feminismo.

Actualmente los hombres participan un poco más en la vida doméstica pero también están un poco más a la defensiva. Esto es preocupante porque aunque haya cambios en el ámbito privado, no van a querer que su imagen cambie en el espacio público.

La desestabilización de la masculinidad hace que la violencia aumente. Esto provoca un impacto sobre la paz social; miedo del hombre a la igualdad y la diversidad.

Por lo tanto, ¿por qué repensar la masculinidad? Por la violencia. En Marruecos no hemos pensado en el género para pensar a los hombres, así que para romper el conflicto, hay que reconfigurarse juntos.

Finalmente Souad Chentouf, nos presenta el estudio sobre género realizado en 8 centros educativos de Tánger. El estudio Ilustra lo dicho anteriormente por Chams y cómo la situación descrita se refleja en las familias.

En el estudio se han investigado las tipologías de las violencias en las escuelas, en concreto hacia las chicas. Se han examinado las causas, los medios que se utilizan para ejercer violencias y qué recursos favorecen la escolarización de las chicas.

El análisis de género va a mostrar las discriminaciones que existen y la relación con las familias. Se han centrado en la discriminación de las chicas porque los datos oficiales decían que no existía discriminación hacia ellas.

Se ha trabajado con 7 focus group; con niñas de los cursos escolares comprendidos entre los 11-16 años.

Se demuestra como las actitudes del entorno afectan sobre todo a las chicas provocando el abandono escolar. El proyecto ha promovido  la participación de las madres en las escuelas. El padre no hace el seguimiento escolar. Otro grupo de trabajo fueron los responsables de la administración pública.

De la investigación se han derivado una serie de conclusiones y recomendaciones para abordar la discriminación que viven las jóvenes en el contexto educativo.

Se detecta que hay violencias que se verbalizan como mucha normalidad, existe la necesidad de realizar un gran trabajo de sensibilización a las familias. Igual para la administración  y las escuelas.

Hay violencias tanto verbales, como físicas hacia las jóvenes. Los manuales escolares también generan discriminación.

Matrimonio de las menores: Suele ser una alternativa positiva para las familias. Se recomienda poner medidas para la continuidad escolar, puesto que la educación reduce la tasa de matrimonio infantil.

En las familias numerosas se apoya con más recursos a los chicos para que estudien que a las chicas: Se recomienda generalizar los apoyos a todos no solo a los chicos.

También se recomienda la integración de las chicas en el deporte.

Sensibilización de las asociaciones de padres de las escuelas.

Creación de espacios de estudio para que las chicas puedan estudiar fuera de casa y así eviten tener que hacer las tareas de hogar y cuidados.

Apoyar a la estrategia nacional de lucha contra la violencia de género. Tiene que haber un local adecuado al que dirigirse para el caso de que las jóvenes sufran violencia. Tener trabajadoras/es sociales en las escuelas. A veces las jóvenes dicen que no se pueden fiar y que no tienen a quién dirigirse.

Trabajar sobre nuevas formas de parentalidades.

En el proyecto se ha propuesto que las madres participen en las escuelas y eso ha tenido un efecto más amplio en la comunidad, implicando también a los hombres.

Sábado 20 de julio:

Breve resumen de algunas de las ideas trabajadas en el taller de formación interna sobre masculinidades con 100% mamás + APDHA.

Comenzamos preguntándonos qué queremos saber de la masculinidad. Numerosas preguntas, aunque menos respuestas.

La violencia aparece cuando se educa en la concepción social de la masculinidad.

Analizamos la diferencia de roles y comportamientos a través de dinámicas que muestran a través del lenguaje no verbal como interactuamos entre hombres a diferencia de cómo nos relacionamos entre mujeres.

Se destaca que la violencia es un problema de los hombres que sufrimos las mujeres. Esto es importante puesto que al ser un problema de los hombres, deben asumir la responsabilidad para su resolución.

Podemos considerar que la persona que daña no es feliz con su vida. Es difícil sentir compasión con estos hombres. Asociar la bondad a la masculinidad es un acto político.

Quien se opone a la igualdad se opone a los derechos humanos.

Todos los hombres del planeta están en crisis, esto es así porque la acumulación de poder tiene caducidad en una sociedad realmente democrática.

Aprendemos por imitación, así que cuanto más libres seamos, más libres serán los hijos y las hijas. El patriarcado vive en el lenguaje, condiciona las emociones y habita en nuestros cuerpos. Cualquier modificación tiene que pasar por las emociones, el cuerpo y el lenguaje.

¿Cómo se cambia a los hombres? La paternidad es uno de los elementos centrales de transformación (padres buenos donde no puede haber violencia).

CONCLUSIONES:

Las dos actividades realizadas en las jornadas sobre masculinidades co-organizadas por APDHA y 100% mamás ha sido sumamente interesantes, participativas y clarificadoras.

La perspectiva feminista es una realidad cada vez más consolidada en los movimientos de transformación social, en esta ocasión, las masculinidades satisfacen con igual inquietud a los movimientos de ambas orillas. Crecemos conjuntamente y la oportunidad de compartir nuestras inquietudes y transformaciones, nos refuerza.

Además de la propuesta teórica, la experiencia de compartir desde la diversidad es pura praxis feminista. Los grupos de participantes han albergado una pluralidad insólita y a vez natural cuando ponemos la vida en el centro. Diversidad de culturas, idiomas, géneros, religiones, edades y experiencias vitales, se han dado encuentro y articulado perfectamente para que el espacio comunique un mensaje por sí mismo. Este mensaje es pura transformación, libertad y feminismo para poder ser diversas, pero nunca desiguales.

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