La caleta,el campo de las balas, el castillo de Santa Catalina…. Un lugar altamente simbólico el elegido por el Ayuntamiento para exponer la patera que arribó a Cádiz extraviada entre mares procelosos. Llegó a la Playa de la Victoria el 4 de noviembre y decenas de sus ocupantes lograron burlar afortunadamente la vigilancia de la policía española.


Dejar esta patera, tal cual, con sus mas de seis metros, en la caleta, ante el Castillo de Santa Catalina, ha sido todo un gesto y un símbolo. Símbolo que ha sabido captar el acto que esta tarde, allí, ante aquel monumento a la ignominia, desarrollamos la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía








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Dos broches de oro, dieron cierre a este hermoso acto. Por un lado una intervención preciosa del Libi, que no nos resistimos a transcribir aquí:
Amigos, compañeras.
No sabemos si intentaron llegar buscando el paraíso pero lo que parece cierto es que salieron huyendo de la pobreza, de la guerra, del infierno o simplemente de un espacio en el que los sueños no tienen cabida.
No sabemos si vienen buscando el paraíso pero lo seguro es que no tienen papeles ni aunque los paguen con el alto precio de la vida.
Los dueños de los papeles y de los paraísos ya les condenaron como si por sus bocas hablaran los dioses y la ley:
«Ni por tierra ni por agua encontrarás el camino que conduce a nosotros, los hipebóreos»; ya Píndaro supo esto de nosotros. Más allá del norte, del hielo, de la muerte, nuestra felicidad…
Hombres, mujeres y niños se echaron en una barca al mar. ¡Quién sabe qué muerte fría…!
Pero que sepan las leyes y los poderosos que en esta orilla hay mujeres y hombres que no cierran los ojos al dolor ajeno.
Que somos hombres y mujeres que tenemos memoria de otros mares y puertos, que sabemos que esta es la tierra que acogió a nuestros mayores, que somos el resultado de cientos de pueblos viajeros, exiliados, emigrantes, esclavos, comerciantes… aventureros; en fin, un pueblo sabio.
Que hoy, frente a esta barca, recordamos a los muertos sin nombre.
Hermanos de la estiba, ajustad bien la carga, ¡Qué no se caiga al agua ni un derecho!
Hermanos cordeleros, hermanas tejedoras. ¡Que las velas sean fuertes a los vientos y los cabos resistan a los temporales!
Porque hoy, en esta barca, depositamos aquello que nos hace reconocernos como seres humanos: Una Declaración Universal y nuestro compromiso por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad
Finalmente, el broche de oro total lo puso la canción que nos ofreció en Coro de Primaria del Colegio de San José. Gracias a Eva y gracias a los niños y niñas. Fue verdaderamente precioso.


Video de su actuacion: https://youtu.be/KqHVoDzBmQc















