El aborto como derecho constitucional

Una colaboración de Lorenzo Benítez, periodista y miembro de la APDHA, con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos.

F.MareaVioleta peqY digo el aborto, que satanizan los mismos que permiten trece exorcismos a una menor –que luego se suicidó- en los abismos de Castilla. Sin embargo que una menor aborte y evite truncar dos vidas, eso les parece un pecado. Por no hablar de otros casos como la trama de los Romanones, los curas supuestos pederastas de Granada. Es parte de lo que se oculta en una institución arcaica y  tenebrosa, de inspiración divina; es decir, lo nunca visto, de naturaleza jerárquica y antidemocrática. Ahora que tantas ropas se ponen a secar, las sotanas siguen húmedas y carcomidas por el miedo y la reverencia, no por el derecho a la vida y el respeto a las libertades. Como el derecho a abortar libremente. La libertad de las mujeres a decidir. En un sentido u otro, dentro de unos plazos legales que ya están delimitados en España. El derecho a interrumpir el embarazo es el reverso de ser madre en condiciones saludables, responsables y oportunas para ello. Las mujeres no abortan por gusto, sin más. Desde los altares que no permiten oficiar misa a una mujer, desde los mismos altares donde, por los siglos de los siglos, se ha culpado a las mujeres por amar y follar en libertad, por ser una tentación, un objeto de deseo, no una persona libre, se las sigue teniendo como sumisas de segunda. La Iglesia católica nunca las ha aceptado como ciudadanas de pleno derecho. Prefiere pastorearlas, y por extensión a toda la sociedad. También a los hombres que podemos o no compartir la decisión y la responsabilidad de tener o no tener hijos. Ahora que los partidos políticos del inmovilismo balbucean sobre el debate de una posible reforma constitucional, es el momento de exigir garantías reales para derechos tan reconocidos como maltratados desde el 78, como la vivienda, pero también de blindar nuevas libertades. Es la única manera de no estar al pairo del Gobierno católico integrista de turno. Debemos reconocer el derecho constitucional de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. En materia de libertades estaríamos anclados todavía en la Pepa si fuera por los partidos políticos retrógrados. El miedo es que esto no cambie nunca y pasemos las décadas aborto sí aborto no. Ya que mañana se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos, empecemos por nuestra Constitución.

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