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El crimen perfecto

Pepe Pettenghi, vicepresidente Ateneo Republicano de Puerto Real
– Sólo quiero un trabajo, una casa y, a ser posible, comer todos los días.
– ¡Eso es socialismo!
– No creo, eso es justicia social…
– Conque esas tenemos, ¡bolivariano! ¡¡antisistema!!
cartazgritocontinental1999_bigEsas tenemos. Con la muerte del dueño de un gran banco, tirando a enorme, y el de unos grandes almacenes, tirando a enormes, es cuando se han desatado. Políticos, líderes de opinión y otros trapisondistas ideológicos, que vienen dando tumbos desde el marxismo-leninismo, se presentan ahora como apoderados del neoliberalismo, vicarios del nacionalcatolicismo o abanderados del patriotismo new wave con cuenta en las Islas Caimán.
Y abrazan con fervor las leyes del mercado. Digo yo, ¿no exageran con eso de “leyes”? ¿No es elevar a categoría de ley lo que no es más que codicia y compadreo?
Pues no: “Salimos de la crisis gracias al esfuerzo de todos, especialmente de los que más tienen”, ha dicho Carlos Floriano, ese del PP tan dicharachero. Especialmente. Como en las organizaciones mafiosas, cada gesto, cada acto, cada palabra, por insignificante que sea, deben ser interpretados más allá de su significado literal. Especialmente.
El retrato robot de ese “especialmente” lleva las orejas de Berlusconi, la mandíbula pétrea de Bárcenas, la sonrisa satisfecha de Arias Cañete, los ojillos de Mario Draghi y la calva iluminada de Wert. Esto es lo que hay, leyes del mercado.
Lo que antes se llamaban personas, que ahora se llaman clientes, ven ahora pasar la política ante ellos, no como un medio sino como un fin.
Pero es que ese es precisamente el objetivo: una ciudadanía sorda y muda, pasiva, desmoralizada, desconfiada de la política, que dé la espalda a sus instituciones. Sorda y muda: el crimen perfecto.

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