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No más muertes en la Frontera Sur | Concentración en Barbate

El sábado 3 de julio nos concentramos en la plaza del faro de Barbate en solidaridad con las últimas muertes de la Frontera Sur y para exigir vías de migración legales y seguras y un sistema de acogida que ponga en el centro los derechos humanos.

Las compañeras de la Delegación Barbate-La Janda leyeron el siguiente manifiesto:

La tragedia sigue cebándose de manera implacable en nuestra Frontera Sur. Durante la semana pasada, la mortífera ruta de Canarias se cobró en aguas de Marruecos la vida de 40 personas, entre ellas 10 mujeres y 2 niños, cuya patera naufragó la noche del 26 de junio. Esa madrugada además Salvamento Marítimo rescató a 37 personas en un cayuco al sur de Gran Canaria; en la embarcación había dos personas fallecidas. En aguas del Estrecho se rescató el fin de semana pasado a 38 personas; otras 25 personas llegaron a Los Caños de Meca. El día 29, un carguero localizó y rescató a 500 km de Canarias a 32 personas en una patera que llevaba 17 días a la deriva. Entre ellas, además de otros menores, estaba Yamila, de 5 años, que murió tras ser evacuada en helicóptero a Las Palmas junto con otras dos personas en estado grave. Una persona más había fallecido ya en la embarcación.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es un horror que por desgracia no cesa.

Hoy volvemos a concentrarnos en repulsa a las políticas de cierre de fronteras que matan, matan sus prácticas y cuando no, dejan morir. Porque en más de 30 años estas políticas migratorias del Estado español y la Unión Europea se han cobrado más de 10.000 vidas. 30 años desde que justamente en noviembre de 1988 Ildefonso Sena realizaba la primera fotografía del naufragio de la playa de Los Lances en Tarifa, en el cual perdieron la vida 18 personas.

Existen otras muchas más fotos -y no sólo de naufragios- que son en las que tendríamos que enfocar la mirada para seguir denunciando, exigir responsabilidades y que no se sigan vulnerando los derechos humanos: son aquellas fotos en las que aparecen nuestros gobernantes junto a sus homólogos en países de origen o tránsito y que precisamente revelan el verdadero trasfondo:  que estas políticas y prácticas migratorias están atravesadas por el racismo y la xenofobia porque nunca han tenido la voluntad de poner en el centro el respeto por los derechos humanos sino más bien impedir derechos universales como son el de migrar y el de la libre circulación a costa de la vulneración de otros derechos fundamentales como son el de la dignidad y el del derecho a la vida.

Unas políticas que impiden a las personas migrar usando vías legales y seguras y que las obligan a poner en riesgo sus vidas; como las 5 personas que murieron tras los disparos en la valla de Ceuta en septiembre de 2005, o el trágico 6 de febrero de 2014 en el que al menos 14 personas perdieron la vida en el espigón de El Tarajal en Ceuta o los disparos que le costaron la vida a Hayat, de 24 años, mientras viajaba en una patera desde Marruecos en 2018. No fue la frontera lo que los mató: murieron porque existen acuerdos económicos con países como Turquía, Libia o Marruecos para que ejerzan una violencia brutal contra estas personas para impedirles el acceso a territorio europeo ya que no existe la posibilidad de solicitar asilo en las embajadas españolas en sus países de origen.

Unas políticas que deniegan sistemáticamente los visados y que costaron la vida a Samuel, de 6 años, cuyo cuerpo apareció en la playa de Barbate, y a su madre Veronique, cuyo cadavér llegó a la costa en Argelia en 2017. Murieron porque la ley de extranjería les denegó el visado humanitario para el tratamiento del cáncer de Veronique y la neumonía de Samuel.

Cuando hablamos de que las políticas y prácticas migratorias matan tenemos que desvelar que las estrategias de los gobiernos consisten en:

  • Tratar a las personas migrantes como criminales utilizando un lenguaje belicista (ilegal, inmigración, lucha, oleada, invasión, avalancha), retenerlas en lugares no habilitados superando el máximo de horas permitidas, encerrarlas en prisiones en condiciones inhumanas…como pasó aquí en el estrecho durante 2018 y está pasando ahora en Canarias.
  • Estas estrategias también pasan por homogeneizar a todas las personas con determinado perfil que están en movimiento bajo el mismo mantra: “la lucha contra el tráfico y trata de personas”, cuando la verdad es que no se permite a las personas solicitar protección internacional y se legalizan figuras como las de las devoluciones en caliente o exprés.
  • Y por último, esas estrategias busca la despersonalización, considerando a esas personas como números y estadísticas sin dar a conocer su sexo/género, su edad o su procedencia con excusas tan necias como que desvelar el origen puede comprometer las relaciones internacionales, cuando en realidad lo que nos dan esos datos son las claves de las posibles condiciones o situaciones que viven en sus países de origen.

Las políticas migratorias y el cierre de fronteras matan porque llevan 20 años intentando que creamos que el movimiento de personas es algo artificial y no lo que es: una cuestión natural e intrínseca a los seres humanos.

Desde la APDHA seguiremos reclamando una y otra vez a las autoridades que se establezca  un sistema de acogida que garantice un mínimo de dignidad. Seguiremos exigiendo que cesen las estrategias de criminalización, deshumanización y homogeneización y rechazando todo tipo de prácticas racistas y xenófobas hacia las personas migrantes, y demandando que de una vez por todas se establezcan vías de migración legales y seguras. No queremos seguir conviviendo con la desidia de quienes miran hacia otro lado mientras nuestros mares y océanos se convierten en las mayores fosas comunes del mundo.

POR EL ESTABLECIMIENTO DE VÍAS DE MIGRACIÓN LEGALES Y SEGURAS

POR UN SISTEMA DE ACOGIDA QUE PONGA LOS DERECHOS HUMANOS EN EL CENTRO

¡¡NO MÁS MUERTES EN LA FRONTERA SUR!!

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