Proceso de La Valeta: Segunda ronda

Proceso de La Valeta: Segunda ronda. Samir Abi, Secretario Permanente del Observatorio de Migraciones de África Occidental, hace una reflexión sobre la reunión celebrada en Malta de altos funcionarios europeos y africanos los días 8 y 9 de febrero de 2017 cuyo objetivo era evaluar la aplicación de las decisiones adoptadas en noviembre de 2015 por una cumbre de entre gobiernos de ambas orillas respecto a la llegada de migrantes a las costas europeas. Es lo que se ha llamado el proceso de La Valeta.

http://www.obsmigration.org/fr/2017/02/processus-de-la-valette-round-2/

Traducción APDHA

Por su situación geográfica, la isla de Malta sirve de puente entre las costas europeas y las africanas. En los últimos años, esa situación ha animado a miles de migrantes a desafiar los 340 km que separan el archipiélago de las costas libias para entrar en Europa. La Valeta, capital de Malta, alberga desde entonces a infinidad de grupos de migrantes que deambulan por sus calles a la espera de una hipotética regularización que pueda ayudarles a seguir su camino hacia los países del interior del viejo continente.

Siniestra foto de familia de la cumbre de La Valette

Siniestra foto de familia de la cumbre de La Valette

Este lugar simbólico de la migración euroafricana fue el escogido por la Unión Europea para celebrar en noviembre de 2015 una cumbre entre gobiernos de ambos continentes con el fin de debatir sobre la llegada de migrantes africanos a sus costas mediterráneas (1). Así nacieron el proceso de La Valeta y su plan de acción. El proceso de La Valeta redefinió los contornos de la cooperación para el desarrollo de la Unión Europea con África, al convertir el control de las migraciones africanas hacia Europa en un elemento de condicionalidad de la ayuda europea. Se adoptó un plan de acción en cinco puntos dirigido a la combatir las causas profundas de la migración irregular, la promoción de la movilidad legal, la protección y el derecho de asilo para las personas que huyen de conflictos, la lucha contra la trata de migrantes y por último el regreso, la readmisión y la integración de los migrantes sin papeles que viven en Europa. Se constituyó asimismo un fondo fiduciario (2) dotado con 1.800 millones de euros para financiar “con urgencia” proyectos que, en el marco del plan de acción de La Valeta, tuvieran como fin bloquear la llegada “clandestina” de migrantes africanos a Europa.

Algo más de un año después de la cumbre de La Valeta, llegó la hora de hacer balance. De nuevo en Malta, los días 8 y 9 de febrero de 2017 se celebró una reunión de altos funcionarios africanos y europeos con el fin de evaluar la aplicación de las decisiones adoptadas en noviembre de 2015.

Un ambiente de extrema seguridad

La isla de Malta se prestaba convenientemente a este encuentro de evaluación debido a su carácter insular y prácticamente aislado del mundo exterior. Lejos de las costas de ambos continentes, los altos funcionarios pudieron así reunirse al abrigo de los focos y de toda molestia para poder discutir tranquilamente sus actuaciones en materia de migración durante los meses anteriores. A pesar de su situación discreta en la pequeña ciudad maltesa de St. Jullian, el Westin Dragonara Resort estuvo sometido a una estrecha vigilancia. El centenar de delegados europeos y africanos debían atravesar un control de escáner de sus credenciales además de un control visual antes de poder entrar en la sala de reuniones.

Los escasos periodistas que tuvieron la audacia de acudir para cubrir la reunión vieron prohibido su acceso a la sala. El carácter cerrado de la reunión puede, pues, dar idea de hasta qué punto las partes presentes temían que las opiniones públicas de sus respectivos países se hicieran eco de forma crítica de lo que se debatía entre las cuatro paredes de este hotel. Abriéndose camino entre los obstáculos políticos, diplomáticos y de seguridad, cuatro organizaciones de la sociedad civil africanas y europeas consiguieron ocupar un lugar en la mesa de debate, no sin dudas hasta última hora a causa de la oposición manifestada por ciertos países a su participación.

Aplicación desequilibrada

Esta fue la opinión expresada por la Unión Africana y varios países africanos más respecto de la aplicación del plan de acción de la Valeta. Ya desde el comienzo de la reunión, la Unión Africana, en su discurso de introducción, se esforzó por denunciar el hecho de que sus socios europeos diesen especial importancia a la financiación de proyectos encaminados a luchar contra el tráfico de migrantes y a favorecer la repatriación de los migrantes sin papeles. También lamentó el escaso esfuerzo de la parte europea por promover vías legales de movilidad para los ciudadanos africanos hacia Europa, prefiriendo favorecer la fuga de jóvenes cerebros africanos mediante la promoción de becas en el programa Erasmus plus. Prueba de todo ello fue el número de altos funcionarios africanos que no pudieron participar en la reunión de evaluación por carecer de visado. Algunos de ellos llegaron a manifestar su indignación y denunciar el trato de que fueron objeto en los consulados europeos de sus países. Se les concedieron visados de cuatro días para una misión oficial en Europa, lo que podía dar lugar a una situación delicada en caso de anulación de su vuelo. El asunto de la movilidad legal fue, a lo largo de toda la reunión, tema de ásperas discusiones entre las partes europea y africana.

Por su parte, los altos funcionarios europeos se felicitaron de haber cumplido su compromiso en relación con el fondo fiduciario de urgencia aumentando su cuantía hasta 2.500 millones de euros (3), sumado al próximo lanzamiento del Plan de Inversiones Exteriores Europeas (4) por valor de 40.000 millones de euros. Los países europeos recordaron a los africanos lo que se esperaba de ellos en relación con las políticas migratorias que han de ponerse en marcha en su continente. Alemania insistió en la necesidad de que los socios africanos hagan mayores esfuerzos para aceptar la readmisión de migrantes sin papeles. Gran Bretaña, por su parte, insistió en su deseo de que los refugiados sean instalados lo más cerca posible de sus países de origen en las proximidades de zonas de conflicto. Y la Unión Europea felicitó al Níger por su “acertada política” en materia de lucha contra la migración irregular. Los buenos alumnos reciben más recursos del fondo fiduciario, con arreglo al nuevo principio que rige la cooperación para el desarrollo entre la Unión Europea y África: “More for More” (“Hacer más para recibir más”).

La carrera por las migajas del Fondo Fiduciario

La apertura a la competencia entre los países africanos en relación con el fondo fiduciario dio al traste con su cohesión durante la reunión. La Unión Africana consideró que el mecanismo de funcionamiento del fondo fiduciario venía a ser equivalente a un chantaje, mientras que los países africanos que la Unión Europea considera prioritarios y que más se han beneficiado de los desembolsos del fondo se mostraron satisfechos al respecto. La Unión Africana volvió a la carga evocando el hecho de que los primeros beneficiarios reales de ese fondo son las agencias de desarrollo de los distintos países europeos. Efectivamente, el análisis presentado por el departamento encargado de la gestión del fondo fiduciario en la Unión Europea (DEVCO) demuestra claramente que las primeras beneficiarias de los recursos del fondo son la Agencia Francesa de Desarrollo, la Cooperación Alemana (GIZ) o la Cooperación Española, entre otras. Como sucede habitualmente en el mundo del desarrollo, esos recursos se utilizan para contratar expertos y operadores europeos que vengan a desarrollar África en nombre de la ayuda oficial al desarrollo. Así lo denunciaron los representantes de la Unión Africana, afirmando: “Nos quitan ustedes con una mano lo que nos dan con la otra”.

Con todo, esta situación no molesta apenas a ciertos países africanos que están dispuestos a contentarse con las migajas de fondo fiduciario con tal de recibir dinero y poner en marcha proyectos para bloquear la migración de sus ciudadanos. Así, varios países africanos se refirieron en sus intervenciones a las medidas que habían adoptado a nivel nacional para bloquear la migración irregular de sus ciudadanos, con el fin de demostrar a los socios europeos su buena voluntad de cooperar. El Níger dio cuenta con satisfacción de las reformas introducidas en su legislación en materia de trata y tráfico de migrantes, la detención de varios de sus ciudadanos y la incautación de un centenar de vehículos utilizados para el transporte de migrantes desde Agadez hasta la frontera con Libia. Por su parte, Etiopía había detenido a más de 500 ciudadanos acusados de trata. Otros países aludieron a sus esfuerzos en materia de introducción de parámetros biométricos en sus documentos de viaje (pasaportes, tarjetas de identidad…) y a los intercambios de información con los servicios de seguridad europeos. Por último, algunos países africanos expusieron las misiones que realizan sus agentes de inmigración en Europa para identificar el origen de migrantes sin papeles como prueba de su compromiso en la lucha contra la migración irregular. Para terminar, la Unión Europea anunció a Côte d´Ivoire, Ghana y Guinea la buena nueva (5) de haberse convertido en los tres nuevos países africanos prioritarios que a partir de ahora podrán beneficiarse de la gran generosidad del fondo fiduciario. Un alto funcionario de un país africano no considerado prioritario me confió después en una conversación informal en los pasillos de la reunión: “Hemos comprendido que cuanto mayor sea el número de nuestros ciudadanos en situación irregular que tengamos en Europa, antes podremos recibir ayuda del fondo fiduciario. Conclusión: vamos a dejar que se vayan.”  Todo indica que la diáspora africana en situación irregular ha pasado a ser la moneda de cambio de la ayuda oficial europea para el desarrollo.

Presencia de la sociedad civil

Durante la reunión, los representantes de la sociedad civil que pudieron asistir no dudaron en intervenir para denunciar el carácter poco transparente de las reuniones celebradas en el marco de los procesos de Rabat, de Jartúm y de La Valeta en que tienen lugar las negociaciones entre la Unión Europea y África en materia de migración. Un importante elemento de crítica planteado por la sociedad civil desde el principio de la reunión fue la reciente conclusión del Consejo de Jefes de Estado de la Unión Europea reunido el 3 de febrero de 2017 en Malta. En ese Consejo se decidió prestar apoyo a los guardacostas libios para impedir toda salida desde las costas de Libia hacia Europa. Esa decisión, supuestamente destinada a salvar vidas en el Mediterráneo, en realidad condena a los migrantes al infierno libio, pues los obliga a quedar atrapados en un país en el que los informes de las organizaciones de derechos humanos denuncian agresiones contra los migrantes y su privación de libertad en condiciones dignas de campos de concentración. Aunque la Unión Europea es conocedora de la situación de los migrantes en Libia y los abusos a los que son sometidos, no duda, por razones de política electoral, en condenarlos a una muerte cierta ese país. Con ello olvida que la mayoría de los migrantes que optan por la vía libia son solicitantes de asilo que deberían poder acogerse al principio de no devolución reconocido por los Convenios de Ginebra.

La reunión ofreció también la oportunidad a la sociedad civil de volver a referirse al impacto de los proyectos financiados por el fondo fiduciario de urgencia en la libre movilidad de los africanos en el continente. La voz de la sociedad civil se alzó también para denunciar la hipocresía que consiste en trabajar para que exista un espacio de libre circulación sin fronteras en Europa mientras se insiste en reforzar la gestión de las fronteras en la regiones africanas, que también aspiran a la libre circulación de personas. La cuestión del laissez-passer europeo, otro elemento de fricción entre la Unión Europea y los países africanos, fue un tema igualmente sensible al que la sociedad civil se refirió en los debates pero que lamentablemente no recibió comentario alguno de las partes gubernamentales. Por último, la delicada cuestión del acceso a la financiación del fondo fiduciario y del seguimiento por los ciudadanos de la aplicación del plan de acción de La Valeta son cuestiones sensibles que también quedaron sin respuesta.

El avance que supone la presencia de la sociedad civil en la mesa de debate es una victoria de la que todos debemos felicitarnos. Sin embargo, las próximas citas electorales que van a tener lugar en Europa hacen prever tiempos inciertos para el diálogo euroafricano en materia de migración. No cabe duda de que los países de la Unión Europea reforzarán aún más su política migratoria de seguridad en detrimento de sus socios africanos. De ahí la necesidad, ahora más que nunca, de conseguir una fuerte presencia de la sociedad civil en los próximos encuentros de los diferentes procesos de diálogo euroafricano sobre migración. La movilización continúa.

[1] http://www.consilium.europa.eu/fr/meetings/international-summit/2015/11/11-12/

[2] http://europa.eu/rapid/press-release_MEMO-15-6056_fr.htm

[3] http://ec.europa.eu/europeaid/regions/africa/eu-emergency-trust-fund-africa_en

[4] https://eeas.europa.eu/headquarters/headquarters-homepage/10415/joint-op-ed-hrvp-federica-mogherini-and-commissioner-johannes-hahn-new-eu-external-investment_en

[5] https://ec.europa.eu/europeaid/news-and-events/la-cote-divoire-le-ghana-et-la-guinee-rejoignent-la-liste-des-pays-eligibles-au_en

 

 

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