Relatoría | Jornadas “El Derecho a la Educación en tiempos de pandemia”

Relatoría de las Jornadas “El derecho a la educación en tiempos de pandemia” organizadas por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, los días 2 y 3 de diciembre en modalidad virtual.

El acceso a la educación es un derecho fundamental para poder acceder a todos los derechos humanos. La APDHA mantiene un compromiso fuerte con la educación pública y de calidad, reclamando siempre la mejora de los recursos que hacen posible que todas las personas puedan acceder a una educación en igualdad de condiciones y oportunidades. La crisis sanitaria por la COVID-19 ha generado efectos muy graves en toda la población, pero más aún sobre aquellas personas que ya venían sufriendo situaciones de vulnerabilidad y exclusión antes de la pandemia. En las jornadas realizadas se ha tratado de crear un espacio de diálogo y encuentro en el que llamar la atención sobre las consecuencias que la pandemia ha provocado en el ámbito educativo, aportando propuestas y alternativas para que este derecho sea fortalecido, garantizado y ampliado. Como veremos a continuación, la problemática es extensa, siendo imposible hablar de educación sin incluir multitud de elementos relacionadas con situación económica, el modelo sociopolítico, los medios de comunicación, el desarrollo tecnológico, entre otras muchas cuestiones relevantes puestas en común durante las jornadas

RESUMEN DE IDEAS CLAVE EXPUESTAS DURANTE EL DESARROLLO DE LAS JORNADAS

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En relación a “La pandemia y su repercusión en el derecho a la educación de quienes son más vulnerables”, se ha visibilizado una problemática extensa a nivel emocional, social y familiar. Destaca cómo aquellas personas que estaban en peores circunstancias han sido las más afectadas por la pandemia, además ha sido muy difícil contactar con algunas familias. Mucho de este alumnado ha quedado descolgado de la escuela.

Las familias han sufrido carencias materiales de primer orden, ante la falta de alimento la cuestión educativa ha pasado a un segundo plano. Ha aumentado la brecha de la desigualdad, manifiesta a nivel social y económico, y como no, también en la brecha digital. Muchos de estos aspectos son prácticamente irreparables.

Existe una apreciación generalizada en la lentitud en la reacción de las administraciones, la sociedad se ha organizado de forma inmediata dada la urgencia de las necesidades que había que atender. Tampoco ha habido actitud de escucha hacia el profesorado, familias y alumnado por parte de la administración, situación que se mantiene actualmente.

Se han desmantelado medidas de atención a la diversidad, agrupamientos alternativos, todo a excepción de lo que sea estrictamente estar sentado en clase.

La tele docencia se ha convertido en un modelo de negocio en el que la falsa gratuidad del servicio devalúa además el modelo pedagógico, evitando el desarrollo de espacios críticos. Al mismo tiempo, la escuela privada concertada crece a costa de la pública. La pandemia ha servido para acelerar el proceso de privatización que ya existía anteriormente.

En relación a “La escuela que queremos tras la COVID”, aparece con insistencia la necesidad de no volver al modelo anterior. Se reivindica el poder socializador de la escuela, la dimensión afectiva, vivencial, compensadora, en la que nadie se quede atrás especialmente quienes más la necesitan.

Mantener una estrecha comunicación entre todos los agentes educativos y socializadores, aprovechando la mayor comunicación alcanzada con las familias, extendiéndola al entorno- barrio. Coser la escuela con su realidad, crear redes y creer en los equipos. Dotar de contenido a los Consejos Escolares Municipales, con funciones claras y efectivas y abiertos a la participación. Impulsar el desarrollo comunitario, la educación formal y no formal en coordinación, manteniendo los programas socioeducativos.

Poner al alumnado en el centro, escucharlo, reconocerlo y respetarlo. Imprescindible bajar la ratio y desarrollar un acompañamiento individualizado. Atención inclusiva en una escuela en la que haya sitio para todos y todas. 

Enseñar desde una pedagogía crítica que fomente el pensamiento alternativo y creativo. Currículo adaptado a la realidad. Necesidad de docentes competentes, formados, con actitud y voluntad. Desarrollar un curriculum conectado con la vida en un formato de escuela real y no virtual. Trabajar en la escuela del cuidado, de la convivencia, de las emociones, recuperando las sonrisas y los abrazos.

Ni un paso atrás en la Educación pública, reclamar inversión en la pública para adquirir los recursos necesarios, porque es la única que favorece la igualdad de oportunidades a todos y todas.

Y seguir soñando.


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