Salud democrática y regeneración ética de la política y eso se llama República

Hoy se celebra el 87 aniversario de la Proclamación de la Segunda República Español. En medio de la ciénaga en que se ha convertido nuestro sistema institucional, social y económico, recordar la republica no es un ejercicio de nostalgia sino una reivindicación de la democracia, que, como dice en este texto leído por Lola Sanisidro en la presentación del acto organizado ayer por el Ateneo Republicano con Luisa Pastor, exige “políticos decentes, obedientes al pueblo, fieles administradores de lo público, jueces que no confundan su ideología con las leyes, medios de comunicación que no confundan la libertad de prensa con la libertad de empresa, partidos que no sean simples recaderos de las multinacionales dedicados a liquidar lo que nos queda de democracia”.

SALUD Y REPÚBLICA 2018
SALUD DEMOCRÁTICA Y REGENERACIÓN ÉTICA DE LA POLÍTICA Y ESO SE LLAMA REPÚBLICA
En un día como hoy hemos de saludar a quienes fueron antes leales defensores
de la libertad.
Y les saludaremos tomando prestadas las palabras del genial dibujante Forges, un
hombre bueno: “Recordar a quienes en la II república se desvivieron o les
desvivieron intentando una España democrática: Gracias, muchas gracias,
infinitas gracias”
Y hoy, todo cuanto sucede a nuestro alrededor nos está reclamando un profundo
compromiso con nuestro presente y el futuro que, si ha de ser mejor, tendrá que
ser republicano.
Nos debemos también un saludo a nuestro presente: A quienes hoy nos
encontramos aquí, pero tenemos la costumbre de encontrarnos en las calles y en
la defensa de los derechos: En la marea de pensionistas, en la defensa blanca de
la sanidad pública, en el verde de la escuela pública, con el rojo del movimiento
obrero, por los derechos humanos para todos los colores en la maravillosa marea
de las mujeres nos traen el color violeta. En encuentros como este alentaremos
una marea tricolor que pinte otro futuro.
Así que, bienvenido el arcoíris; Salud y República.
Hoy es día también de hacer balance, de contar lo que nos pasa y lo que nos pesa.
Nos pasa que estamos asistiendo al agotamiento de un régimen que se diluye en
su propia corrupción.
Una crisis institucional que abarca a todos los aparatos del estado; manchados por
la mentira, la estafa, la corrupción y el despilfarro; Una crisis territorial que no se
quiere resolver sino aplastar, un gobierno que es una auténtica factoría de odio.
Nos pasa que todo aquello que creíamos nuestro está siendo vendido; nuestros
derechos convertidos en negocio y nuestras necesidades en mercancía.
Este régimen, amigas y amigos, está haciendo el trabajo de un liquidador de
bienes públicos, un destructor de derechos civiles y políticos, sociales y
económicos.
Hasta aquí nos ha traído la lamentable deriva de una democracia imperfecta, de
una Constitución que se olvidó de abolir los privilegios.

Y mientras existan privilegios el camino a la igualdad estará sembrado de trampas;
porque los privilegios, al contrario que los derechos, son una fuente de
desigualdad, prepotencia y corrupción.
En ese país de sueños mal soñados, padecemos un gobierno incompetente y
mezquino que ha abdicado de todo aquello para lo que fue votado, y un monarca
que nunca fue votado y que no solo no abdica, sino que toma partido y se permite
reconvenirnos sobre nuestra memoria y las heridas que nos duelen.
Un jefe de estado que disfruta del privilegio de representarnos sin haber sido
elegido, un monarca que se sale del cuadro del museo de la España de cierro y
sacristía para amenazarnos con el peso de la ley.
Abdicar es palabra de uso casi exclusivo para monarcas y altos clérigos. Pues, de
mil amores, le respetaremos ese último privilegio.
De todo eso nos sobra y algunas cosas más.
Nos faltan, en cambio, políticos decentes, obedientes al pueblo, fieles
administradores de lo público, jueces que no confundan su ideología con las leyes,
medios de comunicación que no confundan la libertad de prensa con la libertad de
empresa, partidos que no sean simples recaderos de las multinacionales
dedicados a liquidar lo que nos queda de democracia.
Nos falta esa regeneración ética de la política que en este país se llama República.
Y en este balance entre lo que nos queda y lo que falta, es posible que aún nos
quede la palabra:
Y resumen de todo este orden de cosas, terminemos recordando al poeta León
Felipe, en este año en que se cumplen 50 de su muerte y en estos días 129 años
de su nacimiento.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tuya es la hacienda, la casa, el caballo, la pistola.
Tu me dejas desnudo y errante por el mundo
Mas yo te dejo mudo, mudo
Y ¿Cómo vas a recoger el trigo y alimentar el fuego si yo me llevo la canción
Al menos de momento, hoy la canción es nuestra y nos la trae Luis Pastor.
Salud y República

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