Comunicado de la APDHA a nivel andaluz con motivo de la celebración del Día de la Mujer.

Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se viene haciendo una defensa de los derechos humanos, desde la opción por los sectores más desfavorecidos de la sociedad.

8 DE MARZO: ¿DÍA DE TODAS LAS MUJERES?

Hoy 8 de marzo, día de las mujeres, la APDHA quiere reivindicar que no se ignore a una parte de las mujeres, precisamente a las más excluidas y marginadas. Vemos como positiva la preocupación de la Administración Pública por diferentes ámbitos que afectan de forma directa a las mujeres: igualdad entre mujeres y hombres, violencia de género, conciliar la vida familiar con la laboral. Todas estas inquietudes han sido plasmadas en medidas legislativas (Ley Integral contra la violencia de género, Plan Concilia, propuesta de Ley de Igualdad entre Hombres y Mujeres, etc).

Era necesario adoptar medidas de ese tipo, per o no son la salida a los problemas existentes. Los conflictos sociales no pueden solucionarse únicamente por la vía legislativa, para ello es necesario potenciar otros espacios, como por ejemplo la educación, la sensibilización de la sociedad en su conjunto, la difusión de la información sobre los recursos efectivos. y sobre todo, aumentar realmente dichos recursos, mirando a las mujeres más desfavorecidas.
Desde la APDHA nos planteamos para quién están diseñadas estas medidas legislativas, ¿para el conjunto de mujeres o sólo a una parte de ellas? Nos preguntamos si las mujeres que se encuentran en situación de exclusión social pueden acceder a estos recursos públicos. Si saben de estas decisiones políticas y cómo les afectan. Cuando hablamos de este colectivo cabe mencionar a mujeres de los barrios chabolistas, mujeres presas, mujeres que ejercen la prostitución, mujeres drogodependientes, mujeres inmigrantes. Por todo ello desde la APDHA no queremos dejar pasar este 8 de Marzo para visibilizar a estos colectivos y reivindicar:

.  Una apuesta fuerte por la defensa de las mujeres excluidas (inmigrantes, prostitutas, toxicómanas, impedidas físicas o psíquicas…) y la inclusión de sus necesidades específicas en todas las medidas que se adopten desde las Administraciones Públicas. Para ello resulta imprescindible tener una mirada menos uniforme y uniformizadora acerca de los problemas sociales, pues su complejidad no se aminora por adoptar posturas restrictivas.

.  Potenciar el acceso real de todas las mujeres, sobre todo las excluidas, a los recursos sociales, sanitarios, económicos. que se pongan en marcha para mitigar necesidades sociales muy perentorias. Por ejemplo, en el caso de las que sufren maltrato garantizar la acogida en casas o pisos tutelados, el tratamiento terapéutico , la seguridad de no ser expulsada en el caso de las inmigrantes sin papeles…

.  Avanzar en la medida de lo posible en fórmulas para desactivar conflictos, como por ejemplo la mediación familiar, en vez de potenciar filosofías penalistas como la que subyace en la ley Integral contra la violencia de género, para resolver conflictos sociales, evitando la judicialización sistemática de todo conflicto interpersonal.

.  Ampliación de recursos socio-económicos, control sobre su puesta en práctica y valoración de resultados. Los recursos actuales son a nuestro entender muy modestos, precisamente para estas mujeres doblemente marginadas, pero además hay poca evaluación sobre su alcance y resultados.

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