APDHA Huelva lleva al Relator de la ONU la demolición de las chabolas de migrantes en Lucena del Puerto

Foto: ASNUCI

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  • La Policía no dejó a las personas migrantes sacar sus pertenencias
  • La destrucción de las chabolas se produce en plena crisis sanitaria

Huelva, 14 de octubre de 2020.  Desde la Delegación de Huelva de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) hemos llevado hoy al Relator de Naciones Unidas sobre la Extrema Pobreza y los Derechos Humamos, Olivier De Schutter, la demolición de las chabolas de personas migrantes el pasado jueves en Lucena del Puerto. Además, reclamamos la “implicación real” de todas las instituciones para incidir en el bienestar de estos colectivos claramente vulnerables.

La destrucción de las infraviviendas en el asentamiento de Lucena del Puerto se produjo sin que la Policía permitiera a estas personas retirar sus pocas pertenencias y objetos personales, de gran valor para ellas, pues son lo único que tienen.

El Ayuntamiento de Lucena del Puerto ha comenzado a destruir de manera sistemática las chabolas sin ofrecer previamente una alternativa de habitabilidad digna para estas personas, que además, cuestionan que la Policía poseyera una orden firmada para proceder al derribo, pues la pidieron pero no les fue facilitada.

Desde la delegación de Huelva de la APDHA consideramos que “una vez más se ignoran y aplastan los derechos de las personas trabajan y viven en los campos de la provincia”. Creemos que existe una absoluta falta de voluntad política para solucionar el déficit habitacional de estas personas, a las que se necesita para nutrir la economía de la provincia, pero que después ven sus derechos duramente vulnerados.

La demolición de las infraviviendas se produce en plena crisis sanitaria por el coronavirus lo que, a nuestro juicio, hace aún más “sangrante” la decisión del Ayuntamiento. A esta situación, se suma que en lo que va de año las personas migrantes que viven en los asentamientos onubenses han sufrido cuatro incendios entre los municipios de Palos de la Frontera y Lepe, una realidad devastadora para un colectivo que lleva años esperando una solución que no llega.