La fiesta de la democracia: el derecho a votar se queda a las puertas de las prisiones

“Las personas privadas de libertad son una minoría, y como decía Benjamin Franklin, político estadounidense del s. XVIII, la democracia son dos lobos y una oveja votando sobre qué se va a comer“.

Área de cárceles de APDHA

Lamentablemente, el ejercicio de la democracia en España está reducido a votar periódicamente.  El “gobierno del pueblo” no es directo, ni participativo. En este año, los ciudadanos y las ciudadanas nos hemos indigestado de democracia y hasta dentro de cuatro años no volveremos a saber nada más. Pero, ¿toda la ciudadanía ha participado en este banquete? No, no toda. Hay un número, no poco importante, de ciudadanía, que es excluida de hecho de este derecho: las personas presas.

La Constitución y la legislación les blindan este derecho a las personas presas españolas. Solo pueden ser excluidas, a través de una sentencia, del derecho a ser elegidas (sufragio pasivo), nunca del derecho a votar. Los datos de 2013 del INE establecen que solo a una de cada mil personas condenadas se le impidió por sentencia acceder al sufragio pasivo.

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