Las personas trans* y los derechos humanos: conocer para re-conocer

 

Por Alexandra Mittermüller, antropóloga cultural y social. Pasante en APDHA.

 

“Como siempre, la violencia se solapa con otros ejes de opresión como el sexismo, el racismo, la xenofobia y, por supuesto, la transfobia”

 

Las ideas sobre el género todavía se caracterizan por plantear dicotomías, opuestos, lo que suponen clasificaciones rígidas de “hombre” y “mujer”. Estas dos categorías son muy diferentes y continúan influyendo en la forma en que la sociedad piensa los roles de género.

El hecho de que para muchas personas las categorías ya determinadas de ‘hombre’ y ‘mujer’ no son suficientes para describirse a sí mismas es una realidad que con frecuencia se olvida en el discurso dominante. Esta falta de conocimiento sobre “posibles espacios intermedios” conduce a una falta de conciencia de diversas realidades de género. La mayoría de la sociedad desconoce lo que significa ser trans*, porque en los medios de comunicación a menudo se menciona solo de manera sensacionalista. Por eso, el conocimiento sobre personas trans* impulsa su visibilización y ayuda a formar una imagen más adecuada.

¿Qué significa ser trans*?

 

«Es importante decir que no hay una forma de ser trans*. El término transgénero* actúa como un término general para muchas identidades diferentes, que cruzan los límites de género social y culturalmente normalizados. El término incluye a aquelles que viven en un género social diferente al género que se les atribuye al nacer debido a sus características físicas. Además, el término transgénero* incluye tanto a las personas que viven el deseo de ‘cambiar’ permanentemente al otro género social, como a las personas que no pueden o no quieren identificarse claramente dentro del espectro ‘masculino’ o ‘femenino’ y deciden vivir su vida en una forma no-binaria.

Algunes de elles se hacen cirugías de “reasignación”de sexo, como trans* hombres que se someten a una mastectomía o hísterectomía, otres optan por terapias como los tratamientos hormonales. En las sociedades occidentales, donde el sistema binario hombre/mujer impone un estricto orden social, muchas personas quieren adaptar completamente su apariencia externa conforme a su identidad sentida y ser asignadas al género social deseado por el mundo exterior, porque así es más fácil (sobre) vivir en el rígido sistema binario. No quieren ser identificadas como transgéneros situadas en esa categoría, sino vivir en el género deseado.»

En resumen, se puede decir que el término trans* refleja y describe diferentes tipos de realidades y experiencias de género. También se debe tener en cuenta que el término transgénero no implica atracción u orientación sexual.

 

El odio contra las personas trans*

 

En 2019, estas personas siguen estando amenazadas por la violencia y el odio. El 20 de noviembre, el Día Internacional del Recuerdo Trans*, conmemora a las personas trans* que están siendo asesinadas por odio. Desde 2009, la organización transexual y de derechos humanos europea Transgender Europe ha dirigido el proyecto internacional de investigación “Transrights versus Transphobia worldwide” (Derechos Trans* contra Transfobia en el Mundo) que, con la colaboración de investigadores e investigadoras internacionales, activistas y organizaciones asociadas, investiga la situación de los derechos humanos de las personas trans* en el mundo. Cada año, en el día internacional de la conmemoración, publican el recuento de asesinatos a personas trans*. Entre octubre de 2017 y el 30 de septiembre de 2018 reportaron 369 asesinatos. Asesinaron 167 personas trans* en Brasil, seguidas de 71 en México y 28 en los Estados Unidos. Sin embargo, en la mayoría de los países, los datos sobre personas trans* y con género diverso asesinadas no se producen sistemáticamente y es imposible estimar el número real de casos.

El estigma y la discriminación en contra de las personas trans* es real y está profundamente instaurado en todo el mundo. Como siempre, la violencia se solapa con otros ejes de opresión como el sexismo, el racismo, la xenofobia y, por supuesto, la transfobia. La combinación de estos ejes también se puede ver en el hecho de que la mayoría de las personas trans* que han sido asesinadas en los Estados Unidos son mujeres trans* afroamericanas o nativas americanas. Además, los datos de “Trans Murder Monitoring” muestran que la mayoría (62%) de las víctimas son trabajadoras sexuales. Estos ejemplos nos dan muestra del círculo estructural y continuo de opresión que las mantiene privadas de derechos básicos.

Si la defensa de los derechos de las personas trans* siempre ha sido una cuestión de derechos humanos, ante las crecientes tensiones en la situación política global se hace más necesaria la defensa de las minorías y apoyar y luchar contra las políticas hostiles e inhumanas en general. Desafortunadamente, éstas son una tendencia en todo el mundo: sólo piénsese en Bolsonaro en Brasil o en Trump en los Estados Unidos.

Un grupo objeto de la marginación como es la comunidad trans*, necesita alianzas que vengan de la sociedad mayoritaria, quizás también de posiciones más privilegiadas que la apoyen en sus preocupaciones políticas, sociales y económicas, y en el cumplimiento efectivo de sus derechos humanos. Porque los derechos trans* son derechos humanos.

 

Notas de la autora:

– Con el uso del asterisco o estrella (trans*) queremos mostrar que hay muchas formas diferentes de ser trans*. Procede de una metáfora aportada por un hombre trans*, entrevistado durante la elaboración de un trabajo de estudios: “La estrella tiene muchas puntas, al igual que el proceso de ser trans* tiene diferentes puntos finales.”

– En el texto se utiliza el género no normativo para no excluir y dirigirse a personas de todos los géneros.

 

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