APDHA Málaga se concentra por la muerte de un menor migrante acabó calcinado en su furgoneta | Círculo de Silencio: concentración en memoria de Goura

🗓 Miércoles 1 de diciembre 2021

⏰ 18:00 horas

📍 Calle Alcazabilla, Málaga

Goura llegó de Marruecos siendo menor de edad. Ninguna autoridad le atendió ni le escuchó. Le convirtieron en mayor de edad, sin procedimiento y sin garantías. Goura no pudo entrar al sistema de protección de menores al que tenía derecho. Se quedó en la calle, en un país que desconocía, sin comprender el idioma y sin red de apoyo, abocado a acudir a la pequeña delincuencia para sobrevivir.
Goura fue juzgado y condenado a 4 años de prisión en procedimientos penales para ADULTOS, siendo menor de edad. Ninguna autoridad dio importancia a sus alegaciones de minoría de edad, ni en dichos procedimientos ni durante los 4 años de condena que cumplió íntegramente.
Al salir de la cárcel, y sin plaza en ningún albergue, falleció calcinado en una furgoneta abandonada en la que solía dormir.
La historia de Goura representa todos los fallos del sistema.
Goura no es invisible y, junto a su familia y sus amigos, queremos que su historia se conozca y no se olvide.

Te esperamos.


nota de prensa

APDHA Málaga se concentra por la muerte de un menor migrante acabó calcinado en su furgoneta

  • Fue considerado como adulto y excluido del sistema de protección de menores al que tenía derecho
  • Es un ejemplo extremo en el que se condensan todos los fallos del sistema y las consecuencias de la vulneración de los derechos de la infancia

Málaga, 1 de diciembre de 2021. La delegación de Málaga de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) se concentra hoy a las 18 horas en la calle Alcazabilla para recordar a Abdelkader Goura, el menor migrante que tras haber sido considerado como adulto al llegar a España, no fue acogido por el sistema de protección de menores “al que tenía derecho” y murió calcinado, el pasado 6 de noviembre, en la furgoneta donde vivía solo.

La organización estima que “Goura es otra una víctima del sistema, un ejemplo extremo en el que se condensan todos los fallos del sistema, el culmen de la exclusión, de la xenofobia, de la aporofobia y de la vulneración de los derechos de la infancia. Representa todo lo que no debe pasar y pasó en la vida de un niño que llega a Europa”. Por eso, la asociación quiere expresar que Goura no es invisible y llama a la movilización para recordarle junto a su familia y amistades y denunciar que la vulneración de los derechos de la infancia se repite a diario.

Goura no pudo entrar en el sistema de protección de menores, ni siquiera tuvo derecho a un procedimiento de evaluación de la edad con garantías, explica. Se quedó en la calle, en un país que desconocía, sin comprender el idioma y sin red de apoyo, abocado a la pequeña delincuencia para poder subsistir.

“Sin embargo, siempre esperó que cualquier autoridad entendiera que él era menor de edad y que la calle no era su sitio, incluidos los jueces de instrucción, los fiscales que formaron parte de los procedimientos penales para adultos a los que fue sometido en 2017”, expone la asociación.

Tras los procedimientos judiciales, durante los que Goura no recordaba haber preparado el caso con su abogado, ni haber recibido asistencia de intérprete de calidad, fue condenado a cuatro años de prisión, en ella que ingresó siendo aún menor.

Una vez en la cárcel, Goura consiguió una copia de su acta de nacimiento y solicitó al juez de vigilancia penitenciaria que la tuviera en consideración. “Sin embargo, la autoridad judicial, en vez de poner en marcha los mecanismos necesarios para una correcta evaluación de la edad de Goura ante estos nuevos indicios, simplemente no hizo nada”, denuncia la organización.

Explica que fue únicamente gracias a unos pocos amigos que sí le escucharon y entendieron la injusticia de su situación, que la historia de Goura trascendió y llegó a la asesoría jurídica de la delegación de Málaga de la APDHA el pasado año, poco antes de cumplir la condena de cuatro años de prisión.

A su salida de prisión, vino a Málaga y solicitó plaza en la red de recursos para personas sin hogar, “por supuesto, estaba completamente colapsada, y ante la falta de documentación, no accedió siquiera a la lista de espera. Trató de solicitar protección internacional, exponer su caso y pedir ayuda una vez más a las autoridades españolas, pero no había citas disponibles, como de costumbre, en la página web de la policía”.

De nuevo, Goura tuvo que sobrevivir en la calle y una de esas noches falleció calcinado en una furgoneta en la que solía dormir, frente del albergue que le había negado una plaza. “No sabemos con certeza las circunstancias que rodearon su muerte, el caso se encuentra en investigación, pero sí sabemos que, en cualquier caso, su muerte fue responsabilidad de todas aquellas administraciones que le invisibilizaron y que vulneraron sus derechos humanos, negándole la protección que le correspondía por derecho. Porque quizá, si se hubiera respetado la Convención de Derechos del Niño de Naciones Unidas desde el primer momento, Goura ahora no estaría muerto”, asegura la APDHA.

“Su muerte es en última instancia responsabilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que no quisieron identificarle, del Ministerio Fiscal que debió velar por su interés superior y no le escuchó, de los jueces de instrucción y de vigilancia penitenciaria, que hicieron caso omiso a los indicios de minoría de edad, y, por supuesto, del legislador que genera políticas públicas xenófobas que ofrecen el marco perfecto para que este tipo de actuaciones tengan lugar”, sentencia.

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