¡Nada puede justificar el desmantelamiento de los derechos fundamentales! La AEDH da su respaldo a la movilización europea del 14 de noviembre 2012

La Asociación Europea de defensa de los Derechos Humanos (AEDH) quiere expresar públicamente su apoyo a la movilización, convocada por la Confederación Europea de Sindicatos, CES, para el 14 de noviembre en un gran número de países de la Unión Europea. Ello se concretará por la convocatoria de Huelga General en España, Portugal, Grecia e Italia y por manifestaciones y acciones en otros países de la UE.

La respuesta de los diferentes gobiernos a la crisis está en trance de desmantelar derechos fundamentales de los ciudadanos de los países de la UE, aumentando el paro, poniendo en cuestión la estabilidad democrática y provocando el aumento del racismo, de la xenofobia y de la violencia.

El origen de esta profunda crisis se encuentra en los abusos del sector financiero y en su completa desregulación que le ha permitido desarrollar prácticas que les ha permitido desarrollar prácticas cuyo único sentido era el beneficio inmediato, aún a costa del conjunto de las personas que viven en nuestros países.

Las políticas desarrolladas frente a la crisis por las instituciones europeas y los diferentes gobiernos para hacer frente a la crisis, no tienen por objetivo determinar las responsabilidades de especuladores y banqueros irresponsables, ni controlar y regular el mercado, más bien al contrario.

El control del déficit y la consolidación fiscal, así como el pago de la deuda se han convertido en una prioridad absoluta para los dirigentes de los países europeos. Y ha  puesto en marcha un conjunto de medidas de austeridad a aplicar en los países de la Unión. Pero la mayor parte de la deuda no es una deuda propia de presupuestos estatales. Es una deuda en su mayor parte ilegítima e insoportable porque ha sido generada precisamente por  los rescates bancarios y por la bajada de impuestos a las grandes empresas y a las grandes fortunas, beneficiando a los más ricos de cada país.

Además de declaraciones vacías de contenido, no se pone en marcha ninguna medida a favor de la economía productiva, de la inversión, de un desarrollo sostenible y de la reactivación de la economía. El conjunto de las políticas que se están desarrollando se han puesto al servicio de la economía especulativa, al servicio dela banca privada, y han dejado de lado a las personas y las necesidades de la ciudadanía.

Las consecuencias están a la vista. Un paro que no cesa de crecer a un ritmo disparatado, que golpea particular y gravemente a los jóvenes, aumento de la pobreza y la marginación social… Recorte brutales que afectan a derechos fundamentaos como la sanidad, la enseñanza, las jubilaciones, los derechos laborales, l os servicios públicos, privatizaciones… Las restricciones están arruinando a las administraciones, que son incapaces de asegurar los servicios y cumplir sus obligaciones con la ciudadanía. Esta destrucción sistemática del modelo social europeo a la que asistimos es totalmente inaceptable y debemos rechazarla con toda energía.

No podemos pues limitarnos a hablar de crisis, sino de la puesta en marcha de un proceso que está desvalijando países enteros en favor de la economía financiera y especulativa.  Con esta política, se ha iniciado al tiempo un proceso de degradación dela democracia. Los ciudadanos están al margen de la toma de decisiones que les afectan directamente y a pesar de sus protestas no son escuchados; las instituciones, teóricamente a su servicio, no ha estado nunca más lejos1 de ellos.

El Estado social y los Derechos Económicos y Sociales tan duramente conquistados, que creíamos que eran el centro de la construcción Europea, se encuentran hoy cada vez más cuestionados. Particularmente los países de Sur están sufriendo un asalto en toda regla que provoca innumerables violaciones de derechos humanos y el sufrimiento de millones de personas que se ven sin futuro, en la miseria y sin esperanza. No sólo la situación y los derechos de la generación actual están en cuestión sino también los de las generaciones futuras. Finalmente la idea de paz que había prevalecido en la construcción europea podría estar también cuestionada.

La salida de esta situación insostenible exige un importante cambio de rumbo en las políticas europeas, para activar verdaderamente la democracia y para poner la economía al servicio de las personas y sus necesidades, en vez de supeditarse ante omnipotentes mercados financieros especulativos, intereses inconfesables y deuda odiosa e ilegítima.
La ciudadanía europea debe ser protagonista; todos los que participan y están involucrados en la vida social europea deben exigir este cambio de rumbo imprescindible. La movilización del 14 de noviembre es una respuesta democrática en este sentido y la Asociación Europea de defensa de los Derechos Humanos le da todo su respaldo.

Bruselas, 13 de noviembre de 2012

AEDH, Asociación Europea de Derechos Humanos

La Asociación Europea de Derechos Humanos (AEDH) está formada por las asociaciones y ligas que defienden los Derechos Humanos en los países de la Unión Europea. La AEDH es un miembro asociado de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH). Para más información, visite: www.aedh.eu

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