“No a la violación de derechos, Europa es cómplice”

 

La APDHA se ha adherido a este comunicado

 

VIOLACIÓN DE DERECHOS HUMANOS EN LA FRONTERA GRECO-TURCA Y EN LA RUTA BALCÁNICA. ¡LA UE ES CÓMPLICE!

 

Adhesión al comunicado aquí

 

Las noticias que llegan del aumento de situaciones de especial violencia en Siria, Turquía, Grecia y en los países de la llamada ruta migratoria de los Balcanes, han hecho saltar las alarmas de todas las personas y organizaciones que defendemos los valores humanos y democráticos. La escalada de la guerra en Siria, cuyo régimen tiránico -junto a grandes potencias mundiales y regionales –asesina a su propia gente y al pueblo kurdo, provoca nuevos movimientos forzosos que unidos al de poblaciones de otros países en conflicto, convierten al Mediterráneo oriental en el escenario de una catástrofe humanitaria de alcances inimaginables.

Como sociedad civil no podemos quedarnos con los brazos cruzados ante la barbarie y no estamos dispuestas a permitir que se sigan violando de manera flagrante los derechos de estas personas. Por ello denunciamos el cierre de la frontera greco-turca y sirio-turca, por parte de Grecia y Turquía, respectivamente, la represión ejercida por la policía de ambos países, la militarización de sus fronteras y la instrumentalización con fines políticos de las familias migrantes y refugiadas.
También condenamos el creciente accionar de grupos xenófobos de la ultraderecha que atentan contra las personas que huyen, el ataque a organizaciones humanitarias como Zaporeak en Lesbos o No Name Kitchen en Sid, Serbia, y la persecución a periodistas que están cubriendo y denunciando la violencia sistemática que se está ejerciendo.
En tal sentido, exigimos al gobierno turco que la apertura o cierre de la frontera con Siria no sea un mecanismo de presión para beneficiar sus intereses políticos y lograr mayores concesiones en su negociación con la Unión Europea. Las personas que huyen jamás pueden ser moneda de cambio y, por consiguiente, se les debe reconocer su derecho a refugiarse en un país seguro, con un trato humanitario digno, sin sufrir persecución y con todas las garantías que le asigna el derecho internacional.

Y hacemos extensiva la exigencia al gobierno griego para que permita la entrada de quienes llegan huyendo. Debe abandonar su política represiva y de amenazas y detener las maniobras militares en la frontera marítima con Turquía. Es su obligación garantizar vías seguras y dar un trato humanitario a las personas que ingresan a su territorio, asegurando su derecho al libre desplazamiento en su tránsito hacia Europa central.
Asimismo, manifestamos nuestra enorme preocupación por la suspensión del derecho de asilo anunciado por el gobierno griego y el húngaro, una clara violación de la Convención de Ginebra. La medida es la asfixia definitiva a una situación de extrema vulnerabilidad que sufren miles de familias que desde hace años llevan varadas en esos países, sin poder continuar su ruta migratoria ni que se reconozcan sus derechos como solicitantes de protección internacional. La comunidad internacional debe actuar de manera contundente obligando a ambos Estados a restituir los derechos robados.

La Unión Europea, por su parte, debe facilitar y abrir rutas legales y seguras para evitar que las personas que huyen de los conflictos y persecuciones, de situaciones de pobreza o derivadas del cambio climático, se tengan que jugar la vida para alcanzar nuestros países y, unas vez aquí, no sean recluidas en campos de concentración que las eternicen en condiciones de abandono y desesperanza.
Y apelamos, sobre todo, al gobierno del Estado español, responsable del cierre de la frontera sur europea y uno de los principales vendedores de armas a Turquía, a que exija a los gobiernos implicados el respeto máximo de los derechos de las personas migrantes y refugiadas y el reconocimiento de sus derechos. También, a que tenga la valentía de implementar un cambio radical en sus políticas, abandonando las estrategias represivas y de control fronterizo por otras que aborden la situación de las personas en movimiento desde una perspectiva inequívocamente humanitaria.
¡ACOGIDA DIGNA! ¡NO A LA EUROPA FORTALEZA!

 

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