Nuria Sepúlveda, área de Prostitución de APDHA
En los últimos años estamos asistiendo a un viraje hacia la criminalización de las conductas relacionadas con la prostitución voluntaria, que se ha visto en la promulgación de diferentes ordenanzas que los ayuntamientos de muchas ciudades españolas han ido aplicando. En estas ordenanzas, todas ellas llamadas «de convivencia», se prohíbe, entre una amalgama de conductas tales como la mendicidad, la música callejera, o los juegos de pelota (todas ellas de muy dudoso atentando contra la convivencia) el ejercicio del trabajo sexual en las calles multando a trabajadores sexuales y clientes.
Estos modelos jurídicos de abordaje de la prostitución que consisten en la criminalización de las conductas de los trabajadores y las trabajadoras sexuales han venido a dar respuesta, políticamente hablando, a sectores que se movían entre el prohibicionismo y el abolicionismo.
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