Repulsa a la ejecucion extrajudicial de Bin Laden, a la práctica de torturas en Guantánamo y a la felicitación del gobierno español

La APDHA pide la retirada del premio Nobel de la Paz a Obama.

Todo individuo tiene derecho a la vida (artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas DDHH).

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal (artículo 10 DDHH).

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes (artículo 5 DDHH).

La felicitación del gobierno español al modo de actuar de EEUU en la operación militar en la que se ha ejecutado extrajudicialmente a Bin Laden, supone amparar la vulneración de los derechos humanos anteriormente citados. El derecho a la vida, a un juicio justo y a no ser torturados son derechos inalienables reconocidos por la comunidad internacional, que han sido violados de manera flagrante en esta ocasión.

Las prácticas de este estilo realizadas en España con los GAL fueron objeto de condenas judiciales por los Tribunales españoles y por la clase política. No se alcanza a entender cómo el Gobierno retrocede en el reconocimiento de derechos humanos al felicitar a la Administración de Obama por el resultado de la operación reseñada.

La entrada ilegal de fuerzas armadas en otro estado sin autorización del mismo para la ejecución de un terrorista es intolerable desde el derecho internacional ¿Qué opinaría España si EEUU decide entrar y ejecutar dentro de nuestras fronteras sin autorización? Además, en este caso existen evidencias de que no se ha pretendido detener a Bin Laden. La única forma de hacer justicia es ser llevado ante un Tribunal.

Íntimamente vinculado con estas ejecuciones está el procedimiento de obtención de información desvelado por la CIA, la práctica de la tortura en Guantánamo. Que un estado permita y difunda públicamente como un éxito la tortura es un paso más en la negación de los derechos humanos.

La ciudadanía debe reflexionar sobre estas prácticas y juzgar si ésta es la sociedad que queremos, si esa forma de comportarse es la establecida en la Declaración de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, de comportarse fraternalmente unos con los otros.

El repudio a la tortura y su erradicación no es sólo una batalla en defensa de la democracia y de los derechos de la persona, sino también una batalla de la razón, en defensa de las mismas garantías de seguridad. La Seguridad no se puede preservar con la violencia, escondiendo dichos actos como garantes de los derechos Humanos.  La legitimidad en la defensa de la seguridad de nuestros países depende, entre otras cosas, hoy más que nunca, de la credibilidad moral y jurídica de los llamados valores de occidente.

Las anteriores prácticas nos rebajan y degradan como seres humanos, poniéndonos a la misma altura e identificándonos con aquellos de quienes teóricamente nos queremos separar, y  rebaja a las instituciones al nivel de criminalidad, con el único efecto de avivar la espiral de violencia. El fin en ningún caso justifica los medios. Y así se recoge y estipula en los tratados internacionales que parece pueden excepcionar impunemente, como la Convención contra la tortura de 1984 en su art. 2. inc. 2: “en ningún caso podrán invocarse circunstancias excepcionales tales como estado de guerra o amenaza de guerra, inestabilidad política interna o cualquier otra emergencia pública como justificación de la tortura”. La tortura es, por tanto, según el Estatuto de la Corte Penal Internacional adoptado en Roma el 17/07/1988, incondicionalmente un “crimen contra la humanidad” y como tal previsto y penado en su articulado.  Estados unidos,  sin embargo, no solo  incumple sistemáticamente estos tratados sino que, y por esta misma razón, se niega a suscribirlos y a someterse a la Corte Penal internacional. España debe exigir que cese la impunidad en la que este país se coloca y exigir de forma contundentemente firme estos tratados, en vez de aplaudir su incumplimiento.

Por todo ello la APDHA  pide al Comité Nobel del Parlamento Noruego la retirada del premio Nobel de la Paz concedido a Barack Obama.

Andalucía, 5 de mayo de 2011
Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA)

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