Ancianos, pensiones y brecha digital

brechaUna amiga anciana me comenta que no sabe si han cobrado la pensión de marzo. Suelen acercarse al banco a mediados de mes y el pasado les pilló la alarma. En la sucursal de La Caixa en la que ella y su marido tienen cuentas no contestan sus llamadas de teléfono.

Lo intento por ellos en varias ocasiones y un contestador automático me pide los datos, que especifique el motivo de la llamada y un teléfono al que dirigir su respuesta. Durante días repito la operación de llamar, dejar mensaje con datos y esperar respuesta, sin obtenerla.

Por fin esta mañana me dirijo a la oficina camino de la compra. En la puerta un cartel con la información del banco: atienden de 8 a 14 de lunes a viernes. Las personas tendrán que entrar de una en una a la sucursal. También pueden utilizar la web del banco, la banca online y el teléfono que llevo usando todos estos días.  Desde el exterior hago señas a una empleada que se mueve por la sucursal. Unos veinte minutos después llega un hombre mayor y la empleada se acerca, entreabre la puerta y nos repite lo que dice el cartel. Trato de explicarle la situación de los mayores, no tienen internet, menos banca online que no podrían improvisar ahora y ni siquiera saben utilizar el cajero automático. Resulta que estos ancianos son analfabetos, no sólo digitales, también funcionales y por ello siempre han utilizado los servicios de banca de manera presencial.

La empleada conoce al señor que acaba de llegar y le cuenta el mismo problema, responde que ya le ha sacado una vez dinero del cajero y no lo hará más,  si sale a la calle pierde su trabajo, debería haber aprendido, cuando se lo explicó días atrás. El hombre insiste, no entiende nada y se va malhumorado. Llega una tercera persona, una mujer de unos 70 años con el mismo problema y la situación se repite.

Ocurre en el barrio de la Macarena, frente al hospital. Un barrio con una población mayor importante que viene sufriendo los recortes de los servicios bancarios  presenciales hace tiempo. Limitando los horarios de cobros y pagos y excluyendo la atención personal para la mayor parte de las necesidades de estos clientes.

Para estas personas hacer una transferencia, cambiar la domiciliación del agua o la luz es un mundo. A esto se añade ahora el cobro de la pensión. El medio de vida de la mayoría. Si tienen ahorros también están en el banco.

Según el Instituto Nacional de Estadística, con datos actualizados a diciembre de 2019:

“Al  aumentar la edad desciende el uso de Internet de manera frecuente tanto en hombres como en mujeres. El porcentaje más bajo corresponde al grupo de edad de 65 a 74 años. Un 57,3% de los hombres y un 58,1% de las mujeres de 65 a 74 años utilizan Internet de manera frecuente.”

Es decir, que alrededor del 42% de las personas que tienen entre 65 y 74 años no usan internet. Son analfabetos digitales.

La esperanza de vida en España está en 83,5 años. Algo más de 80 años en los hombres y 86 para las mujeres.

Curiosamente algunos de los informes sobre analfabetismo consultados para hacer esta información eran de bancos: el BBVA y LA Caixa, aunque no los he utilizado.

Chelo Gutiérrez. (Delegación APDHA-Sevilla)