Concentración 20 Junio, Día de las Personas Refugiadas

MANIFIESTO DE LA PLATAFORMA SOMOS MIGRANTES POR EL DÍA DE LAS PERSONAS REFUGIADAS

Hoy nos reunimos para conmemorar el Día Mundial de las personas refugiadas, pero poco hay que celebrar. Vivimos el momento histórico en el que más personas se encuentran desplazadas fuera de sus hogares desde la Segunda Guerra Mundial. Más de 68 millones de personas en el mundo sufren desplazamiento forzado, (casi) una de cada 100 en el planeta.

Hace tres años todos nos conmocionamos al ver la foto del pequeño Aylan Kurdi ahogado, su cuerpo sin vida yacía sobre las playas turcas de las que su familia intentó escapar encontrando la tragedia. En aquel 2015 las instituciones políticas de Europa, a todos los niveles, y sus representantes nos hicieron la promesa de acabar con este drama. Sin embargo, las soluciones que han propuesto sólo han traído más muertes. En lugar de enfocar el gasto público en una acogida digna, se gasta el dinero de los ciudadanos en construir muros, en blindarlos, en armar con fusiles de asalto a sus guardias como si nos estuvieran atacando. En lugar de crear vías seguras como se nos prometió, se colocan nuevas trampas mortales, se criminaliza a las familias que huyendo de la persecución llaman a nuestra puerta, se los obliga a recurrir a cruzar un Mediterráneo que se ha llevado ya la vida de tantos. En lugar de libertad, acogida y tolerancia, las personas que llegan son detenidas, almacenadas en campos, sometidas a examen, puestas bajo sospecha, señaladas y atormentadas por su diferente origen, color de piel, religión o clase social.

Hace unas semanas, España aceptó para nuestro orgullo a la nave Aquarius, que había rescatado a 600 PERSONAS en el mar y así habían sustituido a los estados europeos que han olvidado su promesa de evitar estas desgracias. Este gesto simbólico, necesario, valiente y emotivo, ha resonado en la prensa de toda Europa y ha mostrado que la voluntad política es el único requisito para avanzar por una vía diferente a la de la represión y la violencia, a la del control y la xenofobia.

Sin embargo, este bello gesto no es suficiente.

Las políticas en España siguen creando dolor y sufrimiento en los recién llegados. 600 son acogidos pero los más de 4.000 que han llegado a nuestras costas andaluzas han sido arrestados y detenidos como si fueran criminales, y se proyectan nuevos centros de internamiento, nuevos CIEs, auténticos agujeros negros donde el estado de derecho no existe y las violaciones morales y físicas e incluso sexuales se siguen produciendo y quedan impunes.

Mientras, seguimos gastando 10 millones de euros al año en mantener y ampliar las vallas en Ceuta y Melilla, que son las más sangrientas de Europa…

No queremos que este gesto simbólico del nuevo gobierno quede en un brindis al sol, en un lavado de cara de las políticas estructurales que vienen convirtiéndose en cada vez más represivas durante los últimos 30 años, da igual quien haya gobernado y con qué alianzas. Queremos un cambio de políticas, una acogida digna y el fin de las acciones en el extranjero que provocan que millones de personas deban huir, comenzando por el fin del comercio de armas hacia Arabia Saudí.

El auge del fascismo en varios países de Europa, así como las políticas cosméticas de otros como España -porque las alambradas no disuaden y nuestro gobierno lo sabe, puede “removerlas” como dice la Ministra, mientras Marruecos siga siendo el gendarme real y nos haga el trabajo “sucio” al otro lado de la valla; porque los sanitarios españoles y las entidades que trabajan en la acogida han seguido, a riesgo casi siempre de ser sancionados, curando y cuidando de la salud-, esas políticas amenazan la razón de ser de la propia Unión Europea, que es una Unión para que no se repita la Guerra Mundial.

La Plataforma Somos Migrantes denuncia el incumplimiento de las cuotas de acogida (sólo hemos llegado al 14% del mínimo comprometido) y las nefastas políticas de reunificación familiar, reclamamos el reasentamiento de refugiados vulnerables, y exigimos al Gobierno de Pedro Sánchez que deje la cosmética y empiece con la ética.  Agradecemos también al Ayuntamiento de Sevilla y al alcalde, Juan Espadas, que ofreciera nuestra ciudad como Ciudad Refugio para las personas que iban en el Aquarius, pero a las costas andaluzas llegan diariamente decenas de vidas que nos trae el mar (que se traga a demasiadas) frente a la permisividad de nuestros políticos y ante la frustración de las personas que tienen vocación de salvar vidas y a las que se les intenta maniatar con “política antipersona” como los bomberos de PROEM-AID, el personal de salvamento marítimo, Proactiva Open Arms, Cruz Roja, y activistas como Helena Maleno, contra quien se ha abierto la veda y se le intenta criminalizar por ello.

Hoy se celebra el aniversario de la Convención de Ginebra sobre los refugiados, es hora de que nos convirtamos en un auténtico refugio. Nuestra alegría es la voluntad de cambiar esta situación entre todos. ¡Queremos acoger ya!

Sevilla, 20 de junio de 2018