La huelga es un derecho, no un delito. ELISABETH GARCÍA FERNÁNDEZ

Elisabeth García

Hace más de 40 años que en España vivimos en Democracia. Esto debería ser suficiente garantía de que podemos ejercer nuestros derechos, sin embargo, “la cosa” no funciona así en nuestro país donde la defensa de los intereses de los trabajadores y trabajadoras, se ve limitada aun siendo un derecho constitucional de primer orden.

Ocurre así con el derecho de huelga. De hecho, más de 300 sindicalistas del país se han tenido que enfrentar en la última década a penas de prisión de entre 2 y 8 años por ejercer, de una forma lícita, su derecho a la Huelga.

Esta es una agresión más propia de una dictadura, pero claro, que una persona que trabaja, exija sus derechos laborales siempre es una incomodidad para las empresas, es mejor acallarlas. Y para ello, había que atacar al corazón del problema, los sindicatos. Así al gobierno popular se le ocurrió reformar el artículo 315.3 del Código Penal con su Ley Mordaza, criminalizando a los y las sindicalistas y atacando directamente el ejercicio del derecho a huelga. Querían volver así a una época pasada en la que las huelgas eran ilegales y quienes salían a reclamar derechos sufrían cárcel y tortura.

Pero en ese entonces no pudieron hacer callar a la fuerza colectiva del trabajo, a quienes a pesar de la represión y con altura de miras, fueron desde los años 50 peleando derechos en las calles a través de huelgas ilegales, alcanzando sólo en los tres primeros meses de 1976 la cifra de 17.731 huelgas en defensa del salario, del convenio, etc. hasta alcanzar poco a poco la democracia, los derechos de ciudadanía y laborales, y en ellos, el derecho a la libertad sindical, la negociación colectiva y la huelga que recogen la Constitución Española. Porque ningún derecho es regalado, todos se conquistan.

Sin embargo, esto que se debió haber enseñado a quienes nacimos en democracia, ha sido obviado, y se ha vendido que hacer huelga es una inutilidad o un acto de vandalismo y que encima, pierdes el salario. Y como no caló del todo el mensaje y en plena crisis económica (2009-2013) soportaron más de 6.000 huelgas, tuvieron que reformar ese artículo 315.3 para hacer creer además que la acción sindical es un delito para evitar que la sociedad digamos BASTA YA a la precariedad, a las discriminaciones salariales, a la desigualdad o incluso a las muertes en el trabajo.

Pero lo que no dicen es que las empresas pierden los beneficios que les da la fuerza de nuestro trabajo, que se computa en horas no trabajadas, en productos que no venden, en servicios que no prestan y en ganancias que no obtienen. Una cuantía que supera con creces el salario que no cobramos. Eso lo saben. Por ello, no perdamos de vista que la huelga es un derecho individual que al ejercerlo de forma colectiva, conquista derechos, refuerza la democracia y la igualdad.

Por eso, hoy mucho más que antes debemos decir alto y claro que Huelga No Es Delito.

Elisabeth García Fernández, sindicalista.