{"id":1405,"date":"2019-02-06T23:07:30","date_gmt":"2019-02-06T21:07:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/?p=1405"},"modified":"2019-02-06T23:08:15","modified_gmt":"2019-02-06T21:08:15","slug":"la-libertad-amenazada-joaquin-urias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/la-libertad-amenazada-joaquin-urias\/","title":{"rendered":"La libertad amenazada. JOAQU\u00cdN UR\u00cdAS"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-1406\" src=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias-1024x800.png\" alt=\"Ficha Joaquin Urias\" width=\"900\" height=\"703\" srcset=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias-1024x800.png 1024w, https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias-300x235.png 300w, https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias-768x600.png 768w, https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/Ficha-Joaquin-Urias-150x117.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos un momento preocupante de retroceso de los derechos humanos en Espa\u00f1a. Habr\u00e1 quien lo niegue, temeroso de la imagen internacional de su pa\u00eds y su sistema. El retroceso no lo sufren quienes mandan ni quienes coinciden con la ideolog\u00eda dominante, pero la evidencia est\u00e1 ah\u00ed. Cada d\u00eda es m\u00e1s arriesgado disentir de la mayor\u00eda, ser diferente o protestar. La ley democr\u00e1tica se usa de modo fiero contra los derechos fundamentales de las minor\u00edas y los disidentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La trascendencia de este recorte se entiende mejor con una m\u00ednima reflexi\u00f3n acerca de qu\u00e9 es la libertad y qu\u00e9 debe ser la democracia. Que una persona o un partido gane las elecciones no significa que pueda actuar como un tirano. La victoria electoral\u00a0 tampoco legitima para que el partido ganador utilice el poder para violar los derechos de quienes no lo votaron. La democracia no es s\u00f3lo votar, ni es el poder absoluto de la mayor\u00eda. Confundir democracia y elecciones permite justificar cualquier tropel\u00eda de los gobernantes con la excusa de que es lo que quiere la gente. Si la gente quiere expulsar a los extranjeros, permitir la tortura de los asesinos que no confiesen su crimen o establecer pena de muerte para los terroristas, todas esas decisiones b\u00e1rbaras pueden presentarse como democr\u00e1ticas. Pero no lo son. La democracia consiste en un poder colectivo y compartido en el que cada persona tenga un espacio propio e inalienable que llamamos libertad. No hay democracia cuando la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n vulnera con impunidad los derechos de las minor\u00edas. No hay democracia si se persigue a personas por su tendencia sexual o por su religi\u00f3n. Y, sobre todo, no hay democracia si no se permiten las voces disidentes, las cr\u00edticas, las que protestan y exigen un cambio. Porque la libre expresi\u00f3n, la protesta social y la reacci\u00f3n colectiva son mecanismos que controlan al poder democr\u00e1tico para que no se vuelva absoluto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, no hay democracia sin derechos y el progresivo recorte de \u00e9stos no es sino una se\u00f1al de mala salud democr\u00e1tica de cualquier sociedad. Es lo que sucede en la nuestra, en una tendencia que se ha ido acentuando en la \u00faltima d\u00e9cada. Desde las restricciones al voto de los espa\u00f1oles que viven en el extranjero, a la ley mordaza. El poder aspira siempre a ser absoluto de modo que si no se encuentra contrapesos que lo frenen va imponiendo sus intereses sin piedad y silenciando a todo el que lo quiera denunciar. Cuesti\u00f3n de evitarse molestias. El recorte de derechos siempre empieza por los de los m\u00e1s d\u00e9biles. Si la sociedad lo consiente, entonces avanza progresivamente sobre otros derechos. Mientras haya tolerancia con la p\u00e9rdida de derechos, el poder los ir\u00e1 recortando m\u00e1s y m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En nuestro caso el banco de pruebas fueron, especialmente, los derechos de los extranjeros. A pesar de su vinculaci\u00f3n con la dignidad humana, se aprobaron leyes que les restring\u00edan derechos como la sanidad o la educaci\u00f3n. Algunas fueron anuladas parcialmente, pero en nuestra sociedad cal\u00f3 profundamente la terrible idea de que hay ni\u00f1os que no tienen derecho a ir al colegio o enfermos que no han de ser atendidos en los hospitales. Mucho m\u00e1s a\u00fan, que si has nacido en otro lugar no tienes derecho a organizar una manifestaci\u00f3n o montar un sindicato. De ese modo se comenz\u00f3 a socavar la idea misma de libertad que tan \u00fatil hab\u00eda resultado durante la transici\u00f3n. A la muerte de Franco la sociedad hab\u00eda reclamado un modelo pol\u00edtico en el que los poderosos no pod\u00edan limitar la libertad de todos de expresare, manifestarse, educarse o organizar su vida como quisieran. En ese momento ning\u00fan gobierno se habr\u00eda permitido recortar abiertamente los derechos pol\u00edticos esenciales. Una vez que se hab\u00eda abierto, sin consecuencias graves en la popularidad de los pol\u00edticos liberticidas, la posibilidad de ir contra los extranjeros, cost\u00f3 poco ir contra todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los recortes de derechos laborales y sociales han sido asumidos sin m\u00e1s por gran parte de la poblaci\u00f3n. De pronto hay ciudadanos que admiten tranquilamente que tu empresario te puede despedir libremente o contratarte por menos horas de las que trabajas. Igual que admiten que los due\u00f1os de una vivienda puedan subir ilimitadamente el precio que cobran por su alquiler. En cuanto a los recortes de derechos pol\u00edticos a\u00fan hay ciertas prevenciones, pero est\u00e1n desapareciendo. Cuando el mill\u00f3n de espa\u00f1oles que viven fuera de nuestro pa\u00eds empez\u00f3 a votar de manera muy cr\u00edtica se sac\u00f3 una ley que redujo sus posibilidades de voto de manera dr\u00e1stica. Lo puso tan dif\u00edcil que la participaci\u00f3n cay\u00f3 muy por debajo del 10%, dejando sin poder participar a la mayor\u00eda de los que quer\u00edan hacerlo. Limitar el derecho al voto puede parecer una barbaridad. Pero se acept\u00f3 sin m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley mordaza se aprob\u00f3 expresamente para impedir que se repita otro 15M y reducir las manifestaciones, concentraciones y muestras p\u00fablicas de descontento. Permite a la polic\u00eda amedrentar a los manifestantes imponiendo multas por infracciones que no son delito y que aprecian ellos sin control externo: un polic\u00eda te denuncia, otro instruye el expediente y su jefe te impone la multa. En el caso hipot\u00e9tico de que quisieras recurrirla tendr\u00edas que ir a un juez de lo contencioso en un procedimiento lent\u00edsimo, en el que no tienes derecho de defensa plena y de resultado incierto. La ley nos deja en manos de la polic\u00eda, que abusa descaradamente de esta posibilidad. Por poner un ejemplo, seg\u00fan los datos del propio Ministerio de Interior, cada d\u00eda 58 ciudadanos espa\u00f1oles son multados por \u201cfalta de respeto\u201d a la polic\u00eda. Son ellos mismos los que valoran cual es el respeto y la consideraci\u00f3n que merecen y pueden multarte por tutearlos, por mirarlos mal o por discutirles cualquier cosa. Se castiga arbitrariamente tambi\u00e9n el ejercicio del derecho de reuni\u00f3n y manifestaci\u00f3n, de modo que la ciudadan\u00eda tiene cada vez m\u00e1s miedo de salir a protestar por nada porque sabe que, aunque est\u00e9 amparado por la Constituci\u00f3n, puede volver a casa con una multa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La situaci\u00f3n de la libertad de expresi\u00f3n tampoco es mejor. El c\u00f3digo penal incluye toda una serie de delitos de opini\u00f3n que los jueces y tribunales est\u00e1n utilizando como mecanismo de control ideol\u00f3gico. La redacci\u00f3n abierta de estos art\u00edculos se suma al desconocimiento judicial del concepto mismo de derecho fundamental. Nuestro poder judicial tiene graves carencias en materia de cultura constitucional y defiende, en su mayor\u00eda, la idea de que los derechos no vinculan a los jueces, que pueden aplicarlos o no seg\u00fan su propia ponderaci\u00f3n de lo valiosos que son. As\u00ed, hay jueces que anteponen el respeto a los dogmas y las figuras de su propia religi\u00f3n sobre la libertad de expresi\u00f3n. Hay tambi\u00e9n magistrados que niegan el derecho a criticar \u00e1cidamente a la monarqu\u00eda, igual que otros niegan que haya libertad de discrepar en su valoraci\u00f3n de lo que supuso el terrorismo. En todos esos casos utilizan el derecho penal para silenciar al discrepante e imponer una \u00fanica ideolog\u00eda permitida: la suya; la del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo eso por no hablar de la persecuci\u00f3n judicial de las ideas separatistas, del uso inconstitucional de la prisi\u00f3n provisional como un mecanismo represivo contra las ideolog\u00edas discrepantes o de la alteraci\u00f3n de derechos tan esenciales como el del juez predeterminado por la ley o el de presentarse a las elecciones para silenciar a los enemigos pol\u00edticos del sistema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vivimos una \u00e9poca tr\u00e1gica para los derechos. Se criminaliza el activismo de cualquier tipo y se pervierten los mecanismos jur\u00eddicos democr\u00e1ticos para perseguir a quien disienta o quien proteste. La tendencia totalitaria se enmascara con \u00edndices internacionales que miden la calidad democr\u00e1tica de un pa\u00eds por indicadores formales y sit\u00faan a Espa\u00f1a en una posici\u00f3n alta en ese sentido. Pero, materialmente, vivimos en un pa\u00eds cada d\u00eda menos libre. En cualquier caso, este retroceso brutal s\u00f3lo se sostiene por la pasividad de gran parte de la poblaci\u00f3n. El poder pol\u00edtico, con el amparo de una cierta inteligencia cultural y el altavoz de los medios de comunicaci\u00f3n est\u00e1n consiguiendo convencer a la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n de que los derechos tampoco son tan importantes y de que es l\u00edcito y leg\u00edtimo aplastar a las minor\u00edas que protestan o piensan diferente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este panorama hay que aceptar que el activismo de cualquier tipo est\u00e1 llamado a ser progresivamente minoritario y criminalizado. La defensa de los derechos se est\u00e1 convirtiendo en una actividad de riesgo y con escaso prestigio social. Pero precisamente en momentos como estos es cuando m\u00e1s importante resulta defenderlos. Las pocas personas conscientes del valor del pluralismo y la disidencia son la \u00fanica garant\u00eda del respeto a las minor\u00edas y en sus manos, desgraciadamente, est\u00e1 la supervivencia de la idea misma de libertad. Las defensoras de los derechos humanos son ahora imprescindibles. Demasiada responsabilidad y demasiadas amenazas, pero no nos pueden fallar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joaqu\u00edn Ur\u00edas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivimos un momento preocupante de retroceso de los derechos humanos en Espa\u00f1a. Habr\u00e1 quien lo niegue, temeroso de la imagen internacional de su pa\u00eds y su sistema. 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