{"id":2713,"date":"2024-07-11T13:50:57","date_gmt":"2024-07-11T11:50:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/?p=2713"},"modified":"2024-07-11T13:50:59","modified_gmt":"2024-07-11T11:50:59","slug":"opinion-malvivir-en-andalucia-desahuciar-la-esperanza-por-pura-sanchez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/opinion-malvivir-en-andalucia-desahuciar-la-esperanza-por-pura-sanchez\/","title":{"rendered":"Opini\u00f3n| Malvivir en Andaluc\u00eda. Desahuciar la esperanza por Pura S\u00e1nchez"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Art\u00edculo de opini\u00f3n de Pura S\u00e1nchez, miembro de Andaluc\u00eda Viva y socia colaboradora de APDHA<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Partamos de una afirmaci\u00f3n obvia: la vivienda es un bien b\u00e1sico que debe cubrir una necesidad b\u00e1sica. Si este principio rigiera las pol\u00edticas habitacionales y se asumiera por parte de quienes deben llevarlas a cabo, no tendr\u00edamos que estar hablando del \u201cproblema de la vivienda\u201d. Es necesario analizar c\u00f3mo hemos llegado hasta aqu\u00ed, denunciar las consecuencias y quienes las\u00a0\u00a0 sufren\u00a0 particularmente y, por \u00faltimo, plantear las soluciones y c\u00f3mo afrontarlas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/WhatsApp-Image-2024-07-09-at-12.34.36.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"723\" height=\"480\" src=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/WhatsApp-Image-2024-07-09-at-12.34.36.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2714\" srcset=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/WhatsApp-Image-2024-07-09-at-12.34.36.jpeg 723w, https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/WhatsApp-Image-2024-07-09-at-12.34.36-300x199.jpeg 300w, https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-content\/uploads\/WhatsApp-Image-2024-07-09-at-12.34.36-150x100.jpeg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 723px) 100vw, 723px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El problema de la vivienda en Andaluc\u00eda.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La problem\u00e1tica de la vivienda en Andaluc\u00eda est\u00e1 directamente relacionada con nuestro car\u00e1cter de territorio perif\u00e9rico dentro del capitalismo global, lo que se traduce en t\u00e9rminos de dependencia econ\u00f3mica, asumiendo el papel que se nos asigna en la distribuci\u00f3n internacional del trabajo, en t\u00e9rminos de subalternidad pol\u00edtica, sin capacidad para decidir sobre c\u00f3mo afrontar y solucionar el problema habitacional de Andaluc\u00eda, y tambi\u00e9n en el sentido de que la vivienda, como es propio del capitalismo global, ha pasado de ser un bien, que debe cubrir una necesidad b\u00e1sica de las personas, a ser una mercanc\u00eda. Es decir, la problem\u00e1tica de la vivienda en Andaluc\u00eda est\u00e1 relacionada con nuestra situaci\u00f3n de colonia interna dentro del Estado espa\u00f1ol y de territorio perif\u00e9rico dentro del capitalismo global.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los problemas relacionados con la habitaci\u00f3n han ido evolucionando a lo largo del tiempo. Si en el siglo XIX estos problemas estaban ligados a los movimientos migratorios del campo a la ciudad, a la escasez de viviendas y a su mala calidad, en los a\u00f1os veinte del siglo XX ya se habla claramente de una problem\u00e1tica ligada a la especulaci\u00f3n urban\u00edstica y al desarrollo de un urbanismo atento a las necesidades de las clases pudientes, que empujaba a los m\u00e1rgenes a los pobres y a la clase trabajadora, hacin\u00e1ndolos en espacios insalubres y m\u00edseros. As\u00ed se refiere a ello Blas Infante, en un discurso a la C\u00e1mara de Inquilinos de Sevilla, el 27 de mayo de 1923<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, a las demandas de cuyos representantes, los poderes del Estado ven\u00edan contestando con un \u201csilencio despectivo\u201d: \u201c \u2026 a la indiferencia ante vuestros anhelos agregan el escarnio de dilapidar los millones de vuestros empr\u00e9stitos, regalando millones a los banqueros comisionistas, gastando seis millones en un hotel suntuoso que a los sevillanos sin casa insulta, invirtiendo millones y m\u00e1s millones en satisfacer las codicias de los propietarios para derribar casas en un b\u00e1rbaro ensanche interior que contradice nuestra tradicional est\u00e9tica ciudadana y que reduce el n\u00famero de las casas habitables, en tanto agoniz\u00e1is amontonados en los corrales de vecindad o en los infectos aduares&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir de la segunda mitad de los a\u00f1os 70, en que empieza a haber un parque de viviendas vac\u00edas que no se hab\u00eda tenido antes, se pasa de un problema de escasez al de una mala distribuci\u00f3n de las viviendas, situaci\u00f3n que se agrava a mediados de los a\u00f1os 80 con la retracci\u00f3n de lo p\u00fablico en este \u00e1mbito, as\u00ed como con la liberalizaci\u00f3n de los arrendamientos urbanos y del mercado hipotecario y el consiguiente endeudamiento privado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los \u00faltimos 25 a\u00f1os del siglo XX, las administraciones p\u00fablicas fueron disminuyendo su presencia en la construcci\u00f3n de viviendas, a la vez que se desprend\u00edan paulatinamente del parque de viviendas publicas, pas\u00e1ndolo a manos privadas. Adem\u00e1s, lejos de planificar una pol\u00edtica habitacional adecuada, se construyeron viviendas destinadas sobre todo a las clases medias y en periodos en los que era necesario apuntalar el sector de la construcci\u00f3n, porque el mercado privado se hab\u00eda derrumbado.<\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos del siglo XXI, Espa\u00f1a era uno de los pa\u00edses europeos con m\u00e1s viviendas en propiedad, con lo que podr\u00edamos decir que se hab\u00eda cumplido el sue\u00f1o del ministro franquista, Jos\u00e9 Luis&nbsp; Arrese, quien 50 a\u00f1os antes resum\u00eda as\u00ed su pol\u00edtica de vivienda:\u201c no queremos una Espa\u00f1a de proletarios, sino una Espa\u00f1a de propietarios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El boom de la construcci\u00f3n alcanz\u00f3, en el siglo XXI, una intensidad tal en Andaluc\u00eda que en 2006 supon\u00eda el 12,7% del PIB, frente al 8,9% en Catalu\u00f1a, por ejemplo, y el 10,4% para la media espa\u00f1ola. Teniendo en cuenta los efectos de arrastre del sector de la construcci\u00f3n en la econom\u00eda andaluza, ese 12% se convierte en un 28,8% del PIB. Adem\u00e1s, la revalorizaci\u00f3n de activos inmobiliarios elevar\u00eda el porcentaje del PIB en relaci\u00f3n a la construcci\u00f3n a un 40%, convirti\u00e9ndolo as\u00ed en el pilar fundamental de la econom\u00eda andaluza. Otro aspecto relevante es que, debido al fuerte grado de&nbsp; desarticulaci\u00f3n de la econom\u00eda andaluza, ser\u00e1n las grandes empresas afincadas principalmente en Madrid y Barcelona, las encargadas de acometer la construcci\u00f3n de los proyectos fara\u00f3nicos de esta etapa y de llevarse los beneficios econ\u00f3micos fuera de Andaluc\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Respecto a la promoci\u00f3n inmobiliaria, en Andaluc\u00eda se construyeron entre 1991 y 2007 casi un mill\u00f3n y medio de viviendas, el doble de las construidas en el mismo periodo en la Comunidad de Madrid, por ejemplo; el crecimiento del parque de viviendas representaba el triple del ritmo al que crec\u00eda la poblaci\u00f3n andaluza.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No obstante, el problema de acceso a la vivienda por parte de los andaluces no ha dejado de agravarse, debido a la sobrevaloraci\u00f3n de los precios de las casas y su incremento muy por encima de los salarios. A pesar de ello, si en 2001 ya se registraba un 15% de viviendas vac\u00edas, mal se justifica que entre 2002 y 2007 se construyeran unas 850.000 viviendas m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La separaci\u00f3n entre la evoluci\u00f3n demogr\u00e1fica y la actividad constructiva en Andaluc\u00eda evidencia el car\u00e1cter especulativo de la misma. Su crecimiento obedece solo a los intereses de los amos del negocio inmobiliario. La consecuencia, en palabras de Naredo es que \u201cla poblaci\u00f3n terminar\u00e1 pagando durante d\u00e9cadas el aquelarre de beneficios y plusval\u00edas obtenidos por unos pocos\u201d. Porque el objetivo de esta actividad claramente extractivista no es atender las necesidades de vivienda de la gente, sino que el negocio inmobiliario sirva de refugio para la revalorizaci\u00f3n del capital, lo que genera no solo el problema habitacional sino tambi\u00e9n graves problemas en la ocupaci\u00f3n del territorio<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar de todo lo dicho, y tras el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, se ha venido insistiendo de manera insensata, desde ciertos medios de comunicaci\u00f3n y desde las pol\u00edticas p\u00fablicas, en \u201crecuperar el ladrillo en Andaluc\u00eda\u201d como un medio de reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica. (<em>Andaluc\u00eda Informaci\u00f3n<\/em>. 14 de mayo de 2016).<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con este panorama, el fen\u00f3meno de la turistificaci\u00f3n ha venido a operar como un factor m\u00e1s en la profundizaci\u00f3n del extractivismo en materia de vivienda. Empresas transnacionales, fondos de inversi\u00f3n y plataforma financieras est\u00e1n participando activamente en el proceso de conversi\u00f3n de los espacios, nuestros espacios, en mercanc\u00eda tur\u00edstica, apropi\u00e1ndoselos de manera f\u00edsica y simb\u00f3lica y transformando las relaciones sociales, mediadas por la actividad tur\u00edstica. Es cierto que cuando llega el boom tur\u00edstico, Andaluc\u00eda ya contaba con un parque de viviendas sobredimensionado, con un alto porcentaje de empleo precario, con una gran expansi\u00f3n de infraestructuras duras y un marco de debilidad social y de empleo, pero en estos a\u00f1os queda clara la prioridad de los gobiernos de la Junta de Andaluc\u00eda si pensamos que el presupuesto de turismo, en 2019, era de 83 millones, que han pasado a ser 273 millones de euros en 2022. Mientras tanto, el 55% de la poblaci\u00f3n andaluza no puede permitirse una semana de vacaciones al a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfA d\u00f3nde voy yo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La combinaci\u00f3n de estas dos formas de extractivismo que son la especulaci\u00f3n inmobiliaria y la turistificaci\u00f3n est\u00e1 acarreando consecuencias cada vez m\u00e1s dram\u00e1ticas para cada vez m\u00e1s personas. No tener una casa, o perderla, genera una serie de violencias y, por tanto, violenta una serie de derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Crece la poblaci\u00f3n desplazada o excluida de determinados espacios urbanos, obligada a asentarse en otros, destruyendo as\u00ed sus relaciones sociales y de vecindad; familias obligadas a desahucios o desalojos, sean violentos o no, sean por la v\u00eda judicial o por causa de un desalojo silencioso: subida inasumible de alquileres, acoso, deterioro de las condiciones de convivencia, cierre de tiendas y negocios que posibilitan la vida diaria, desmantelamiento de centros escolares y de salud, ruptura de las redes de sociabilidad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las consecuencias a nivel individual no son menos dram\u00e1ticas. Cada vez m\u00e1s personas, j\u00f3venes y no tan j\u00f3venes, afrontan esta situaci\u00f3n viviendo en pisos compartidos, acudiendo a albergues, insuficientes y mal gestionados o viviendo en la calle. De este modo, a la violencia econ\u00f3mica de un desahucio, un desalojo o la imposibilidad de pagar una casa en un mercado de alquileres escasos e inalcalzables y de hipotecas abusivas, se suma la violencia de las instituciones, que se desentienden del problema, criminalizando a las personas afectadas y presentando la cuesti\u00f3n como algo individual.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vivienda es mucho m\u00e1s que cuatro paredes y un techo. Es un espacio de ejercicio de derechos. Un lugar donde es posible el derecho a la intimidad, a elegir d\u00f3nde vivir, a sentirse seguro y establecer v\u00ednculos relacionales, a llevar una vida digna, desde la que ejercer el derecho a la educaci\u00f3n y a la sanidad\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por eso, detr\u00e1s de la pregunta <em>a d\u00f3nde voy yo<\/em> se encuentra una ciudadan\u00eda desamparada de derechos, pero tambi\u00e9n personas, en su mayor\u00eda mujeres \u2013 un 98% de quienes acuden a los puntos de informaci\u00f3n y encuentro de la APDHA lo son-, que sufren el desarraigo, el miedo, la ira, la impotencia e incluso el sentimiento de culpa. Por eso, en ocasiones optan por el suicidio. El desahucio de la esperanza<\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfVivienda adecuada o vivienda digna?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El art\u00edculo 47 de la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola declara que todos los espa\u00f1oles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada y atribuye a los poderes p\u00fablicos la obligaci\u00f3n de promover las condiciones necesarias y establecer las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, si bien dicho art\u00edculo est\u00e1 incluido en el apartado de los&nbsp; \u201cprincipios rectores de la pol\u00edtica social y econ\u00f3mica\u201d. En parecidos t\u00e9rminos recoge este derecho el Estatuto de Autonom\u00eda de Andaluc\u00eda. En la publicaci\u00f3n de ONU HABITAT<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\">[3]<\/a> se pueden encontrar todas las referencias al derecho a una vivienda \u201cadecuada\u201d. En dicho documento se aclara tambi\u00e9n que este derecho debe interpretarse en sentido amplio y no restrictivo, es decir, que debe entenderse como \u201cel derecho a vivir en seguridad, paz y dignidad en alguna parte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M\u00e1s all\u00e1 de la legislaci\u00f3n existente, la cuesti\u00f3n central es qui\u00e9nes son sujetos de este derecho, considerado un derecho humano, inherente por tanto a toda persona, por el hecho de serlo.&nbsp; Por eso, desde la Asociaci\u00f3n Pro Derechos Humanos de Andaluc\u00eda se reivindica desde hace a\u00f1os una vivienda digna, en la que la habitaci\u00f3n participe de los elementos que confieren dignidad al ser humano. Una vivienda digna de un ser humano, cuya tenencia no est\u00e9 amenazada por el desalojo, el hostigamiento u otras formas de violencia. Una vivienda con las debidas condiciones de salubridad, con servicios educativos y sanitarios que garanticen el acceso de las personas al derecho a la salud y la educaci\u00f3n, Una vivienda donde sea posible alimentarse de forma saludable, hacer frente a la climatolog\u00eda adversa, ubicada en entornos seguros y no hostiles, con espacios que propicien la vida en comunidad y la sociabilidad, que tenga en cuenta y sea respetuosa con la identidad cultural de sus habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Degradado por mercantilizado el concepto de vivienda, tal vez ser\u00eda necesario recuperar el concepto de habitaci\u00f3n y, por ende, el de habitar, como sin\u00f3nimo de convivir, de arraigarse, de establecerse en un lugar desde el que proyectar el futuro individual&nbsp; y colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Andaluc\u00eda tiene un problema grave de vivienda, porque tiene un modelo de ciudad fallido y un&nbsp; modelo econ\u00f3mico y pol\u00edtico que responde al de una colonia interna, dentro del Estado espa\u00f1ol, y externa, en el capitalismo global. Mientras esto sea as\u00ed, nuestra sociedad seguir\u00e1 creciendo en desigualdad y mermando en derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Falta vivienda social en alquiler, por debajo del precio de mercado y gestionada por entidades sin \u00e1nimo de lucro. Hay que poner en marcha alternativas al acceso especulativo a la vivienda: derecho de uso, copropiedad, derecho de superficie.., que ya empiezan a contemplarse en la legislaci\u00f3n de Catalu\u00f1a o el Pa\u00eds Vasco, en Espa\u00f1a, y en otros pa\u00edses europeos. Y, sobre todo, hace falta tomar conciencia de que el problema de la vivienda no es un problema individual, que pueda resolverse de forma individual. Las manifestaciones recientes en algunas ciudades andaluzas, as\u00ed como las asociaciones de inquilinxs y las plataformas ciudadanas que reivindican el derecho a la ciudad y se oponen a la turistificaci\u00f3n y a la abundancia de inversiones en barrios de clases acomodadas, en detrimento de los barrios pobres y perif\u00e9ricos, son signos evidentes de la toma de conciencia del problema acuciante de la vivienda en Andaluc\u00eda. La organizaci\u00f3n colectiva es la gran oportunidad de no desahuciar la esperanza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\">[1]<\/a><a href=\"https:\/\/fundacionblasinfante.org\/blas-infante-y-el-problema-de-la-vivienda\/\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/fundacionblasinfante.org\/blas-infante-y-el-problema-de-la-vivienda\/<\/a><\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\">[2]<\/a>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Datos y an\u00e1lisis sobre el boom de la construcci\u00f3n en Andaluc\u00eda en el siglo XXI, en \u201cLos megaproyectos en Andaluc\u00eda. Relaciones de poder y apropiaci\u00f3n de riqueza\u201d. Manuel Delgado y Leandro Del Moral (Coord). Aconcagua Libros, Sevilla, 2016.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\">[3]<\/a><a href=\"https:\/\/www.ohchr.org\/sites\/default\/files\/Documents\/Publications\/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; https:\/\/www.ohchr.org\/sites\/default\/files\/Documents\/Publications\/FS21_rev_1_Housing_sp.pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Art\u00edculo de opini\u00f3n de Pura S\u00e1nchez, miembro de Andaluc\u00eda Viva y socia colaboradora de APDHA Partamos de una afirmaci\u00f3n obvia: la vivienda es un bien b\u00e1sico que debe cubrir una necesidad b\u00e1sica. Si este principio rigiera las pol\u00edticas habitacionales y se asumiera por parte de quienes deben llevarlas a cabo, \u2026<\/p>\n<p> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/opinion-malvivir-en-andalucia-desahuciar-la-esperanza-por-pura-sanchez\/\">Seguir Leyendo<i class=\"icon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2714,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[173,5],"tags":[15,269,268,21],"class_list":["post-2713","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-opinion-otros","tag-marginacion","tag-opinion","tag-pura-sanchez","tag-vivienda"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2713"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2716,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2713\/revisions\/2716"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2714"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2713"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2713"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.apdha.org\/sevilla\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2713"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}