MIRJANA POVIC: “Asociaciones como APDHA son imprescindibles para que haya una constante vigilancia sobre cómo se tratan los derechos de distintos colectivos”

FOTO_MPOVICNatural de Belgrado (Serbia) y astrofísica de profesión, Mirjana Povic desprende compromiso y entusiasmo en cada una de sus respuestas. Socia y voluntaria de la Delegación de Granada de la APDHA desde 2012, trabaja activamente en las áreas de Inmigración y Prostitución. Su mayor deseo es ver un mundo más equilibrado, en el que las necesidades básicas como el acceso a la comida, el agua potable, un techo, la educación y la sanidad de todas las personas estén cubiertas. Por ello lucha día a día.

Desde 2012 eres socia y voluntaria en la APDHA ¿Qué te hizo unirte a la Asociación? ¿Qué ha significado para ti pertenecer a ella?

Cuando llegué a Granada quería unirme a una asociación que trabajara no solo con un colectivo concreto en exclusión, sino que tratara también el tema de derechos humanos (DDHH) en general. Una asociación que, aparte de la atención directa a las personas cuyos derechos han sido violados o no respetados, se dedicara sobre todo a denunciar los casos de vulneraciones de DDHH por incumplimiento de las leyes existentes (o cambios de las mismas) y de los convenios firmados.

En 2015, la APDHA cumple 25 años de defensa de los Derechos Humanos ¿Cómo definirías el papel de la Asociación en el conjunto de la sociedad?

Creo que la APDHA tiene un papel importante en el conjunto de la sociedad, en su sensibilización y en el constante reconocimiento de los DDHH. Después de 25 años son ya   muchos los comunicados mandados a los medios de comunicación, muchas las quejas y denuncias hechas tanto a nivel nacional como europeo y muchos los informes publicados. Se han mostrado y criticado numerosas situaciones en las que no se ha llevado a cabo una política, española o europea, respetuosa con los DDHH. En este aspecto creo que las asociaciones como APDHA son imprescindibles para que haya una constante vigilancia sobre cómo se tratan los derechos de distintos colectivos. Cuantas más asociaciones así seamos, mejor.

Desgraciadamente, también celebramos otro tipo de aniversario, el de la muerte, hace ahora un año, de 15 migrantes en la Playa del Tarajal en Ceuta ¿Cuáles crees que son las claves para mejorar las condiciones de los migrantes en la Frontera Sur?

Desde mi punto de vista, la solución está clara: hacer las fronteras más flexibles, facilitando los movimientos de las personas. Las migraciones han existido siempre y siempre existirán. Y si para tener una vida mejor o más segura la gente no tiene otro remedio que salir de su país, pues lo van a hacer, sea como sea. Hacer las fronteras más flexibles no significa perder el control sobre los flujos migratorios, como mucha gente cree, pero sí tener un control más respetuoso con los DDHH. Por ejemplo, se puede facilitar la obtención de visados en los países de África Subsahariana, facilitar la reagrupación familiar, reconocer el estatuto de los refugiados, aceptar solicitantes de asilo, y/o víctimas de trata y respetar sus derechos.

Nadie se va a quedar en un sitio donde no vea perspectivas y posibilidades de trabajo. Y cada persona tiene derecho a buscar una vida mejor. Pero si los retornos o las circulaciones entre los países se hacen imposibles, la gente se encuentra en una situación sin salida, atrapados en una burbuja, obligados a elegir la opción de la inmigración clandestina arriesgando hasta su vida. Y tal como está la situación ahora, con un control policial y militar cada vez más represivo, los inmigrantes se ven obligados a elegir rutas cada vez más largas y peligrosas.

Es una pena y vergüenza que después de 15-20 años las ONGs sigan saliendo con los mismos carteles ‘No más muertes en Gibraltar’ o ‘Las fronteras cerradas matan’. Ya está claro que las políticas migratorias aplicadas por parte de España y de la Unión Europea no funcionan. En efecto, más allá del número de entradas de inmigrantes al territorio europeo, hay que considerar también las dificultades y represiones a las cuales se enfrentan los subsaharianos en los países de tránsito desde que inician los viajes en sus países de origen.

Ya es hora de asumir parte de la responsabilidad de este mundo desequilibrado entre norte y sur, Europa y África. Nos aprovechamos de los recursos naturales y humanos de África Subsahariana, participamos en los conflictos y vendemos armas, pero cuando la gente huyen de la desesperación y tocan a nuestra puerta les respondemos con devoluciones ilícitas, materiales antidisturbios y pelotas de goma.

África y sus niños/as siempre han sido algo de vital importancia en tu trayectoria. ¿Cuáles son las necesidades educativas que tiene África y que serían vitales para que brille con fuerza la buena estrella del continente?

La desigualdad educativa es uno de los problemas más grandes en África Subsahariana. Se puede observar en todos los niveles, empezando con las dificultades que tienen muchos niños y niñas para acceder al sistema educativo, poder terminar la escuela primaria e iniciar la secundaria. Completar la educación básica está todavía fuera del alcance de muchos niños y niñas. Incluso cuando las tasas que hay que pagar son bajas, muchas familias no tienen posibilidades de pagarlas, o no para todos sus hijos e hijas. Tanto el acceso a los libros y material escolar como las propias infraestructuras, facilidades educativas y nivel formativo de los maestros y educadores varían de una zona a otra. Este es uno de los puntos importantes; es vital trabajar para mejorar todos estos aspectos, que son el reflejo de las enormes desigualdades socio-económicas a las que se enfrentan los países de África Subsahariana.

Dinos cuál sería tu mayor deseo en materia de derechos humanos.

Mi mayor deseo es ver un mundo más equilibrado, en el que las necesidades básicas como el acceso a la comida, el agua potable, un techo, la educación y la sanidad de todas las personas estén cubiertas. Después hay muchísimos más, pero no cabrían en esta entrevista.

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