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CEUTA Y MELILLA, DOS AÑOS DESPUÉS Imprimir
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18/10/2007

Al cumplirse dos años de los trágicos acontecimientos de Ceuta y Melilla se han organizado numerosos actos en los que ha participado la APDHA. Entre ellos destacamos un encuentro en Oujda el 6 y 7 de octubre y la III Caravana en Benyunesh. 

- Encuentro en Oujda 

- III Caravana a Benyunesh

"VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN LAS FRONTERAS"


Nosotros,
 
Organizaciones de solidaridad, redes nacionales e internacionales, grupos de base, de países del sur y del norte que trabajamos en el ámbito del respeto de los derechos fundamentales de los migrantes, demandantes de asilo y refugiados, y en el ámibito del desarrollo, reunidos en la ciudad de Oujda el 6 de octubre de 2007 en el marco de la conferencia-encuentro sobre las violaciones de los derechos humanos en las fronteras, organizado bajo la égida del Manifiesto Euro-Africano:
 
 Rendimos homenaje a todos los muertos en las rutas migratorias y en particular a aquellos que han perdido la vida en los acontecimientos de Ceuta y Melilla del otoño 2005.
 
 Denunciamos las condiciones infrahumanas en las cuales los migrantes viven relegados en la periferia de Oujda, perseguidos sin cesar y expulsados de una parte a otra de la frontera, tanto por la autoridades marroquíes como por las argelinas.
 
 Denunciamos la política de externalización del asilo y la subcontratación de la represión en materia de gestión de flujos1 migratorios, responsables de tantas muertes y de tanto sufrimiento.
 
 Rechazamos la criminalización de los migrantes y la represión que sufren en las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.
 
 Condenamos las amenazas y las presiones que sufren los militantes y defensores de los derechos humanos en su actividad cotidiana de ayuda a los migrantes.
 
 Recordamos nuestra adhesión al Manifiesto de Rabat, adoptado el primero de julio de 2006 en el marco de la Conferencia No-Gubernamental Euro-Africana “Migraciones, derechos humanos y libertad de circulación” y exigimos:
 
• Que se clarifiquen totalmente los crímenes cometidos en las noches del 28 al 29 de septiembre de 2005 en Ceuta y del 5 al 6 de octubre en Melilla, que se determine la responsabilidad de los estados marroquís y español en estos acontecimientos y que las medidas oportunas sean tomadas contra los actores y responsables de estos crímenes.
• Que todos los gobiernos implicados respeten los derechos fundamentales de la persona humana y las obligaciones internacionales declaradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en las convenciones y pactos internacionales, para todos y en todos los lugares, particularmente en las fronteras terrestres, marítimas y aéreas.
• La detención de toda las presiones, económicas o políticas, particularmente en el marco de los Acuerdos de Partaneriado Económico de la parte de la Unión Europea o de sus Estados miembros, hacia los países de origen y de tránsito para imponer la subcontratación de la gestión del control de fronteras de Europa, y aquellas tendentes a transferir hacia los países del sur de la carga de la selección de refugiados y de la expulsión de migrantes.

 

MANIFIESTO-COMUNICADO III CARAVANA A BENYUNESH

Al menos 14 personas perdieron la vida entre septiembre y octubre del año 2005 al intentar atravesar las vallas fronterizas en Ceuta y Melilla. Huían de la guerra, del hambre y de la miseria, y de una vida sin futuro ni dignidad en sus países de origen, en el África Subsahariana. Muchos de ellos fueron heridos, maltratados, deportados o dejados a su suerte en el desierto por el gobierno marroquí que empezó a jugar el papel de gendarme de las políticas de control de las migraciones europeas.

Dos años después, aquellos graves hechos continúan sin ser investigados ni determinadas las responsabilidades de las fuerzas de orden de España y Marruecos y sus respectivos gobiernos. Dos años después se han rearmado las políticas europeas contra los migrantes y se han reafirmado algunas de las peores líneas que inspiran hoy dichas políticas.

Miles de personas encontraron la muerte durante el año 2006 intentando llegar a las costas españolas. Aquellos a los que se les negaron las vías de Ceuta y Melilla reforzando alambradas de muerte, tomaron el camino incierto y peligroso de las Islas Canarias. Y tras el creciente blindaje de esa vía marítima retoman rutas hacia Malta o Italia o renuevan aquellas que ya se usaron antaño hacia las costas andaluzas.

Más sufrimiento y más muerte. No son los golpes de mar, la fragilidad de una patera o el viento siempre impredecible los responsables, ni siquiera son principalmente las mafias; las causantes de tanta muerte y de tanto dolor, son las políticas que cierran las fronteras e impiden la búsqueda de un futuro con dignidad pretendiendo encarcelar a todo el continente africano.

Pasados dos años de los acontecimientos de Ceuta y Melilla, el gobierno español y la Unión Europea han reforzado su guerra contra los migrantes: millones de euros invertidos en tecnología y despliegue policial; desarrollo y ampliación del Frontex; impulso de una diplomacia sin precedentes en el continente por parte de Europa y en particular de España…

Resulta particularmente sangrante la puesta al día de la política de las cañoneras, que creíamos desterradas desde la época colonial, usando la fuerza armada de los países del norte para patrullar los países del Sur y evitar la salida de sus ciudadanos de los mismos. ¿Dónde quedó el Art. 13 de la Declaración Universal que considera que toda persona tiene derecho a poder salir sin impedimento de su propio país?

Resulta monstruoso e indignante el uso de la cooperación al desarrollo como chantaje hacia terceros países para que cumplan un hipotético deber de controlar la emigración hacia Europa. Estas políticas de externalización del control de las migraciones están llevando el drama a esos países y en algunos casos los convierten, con la diligencia cómplice de sus gobiernos, en auténticos gendarmes al servicio de intereses europeos.
Es el caso del gobierno de Marruecos, que durante estos dos años ha continuado negando el derecho de asilo, persiguiendo inmigrantes llegando a disparar y matar a varios de ellos, efectuando incontables razzias, y deportando a las fronteras a las personas cuyo único delito es la búsqueda vital de la dignidad.
La externalización está llevando a la firma de ignominiosos tratados de readmisión colectiva contraviniendo incluso la Carta Europea de Derechos Humanos. El foso entre África y Europa, se hace día a día más hondo y ancho, con consecuencias de futuro difíciles de soslayar.

Fruto de estas políticas de cierre de fronteras se están provocando violaciones de derechos humanos a una escala hace tiempo no vista. La negación en la práctica del derecho de asilo, la violación del derecho de protección de los menores, las condiciones de detención y acogida, la falta de intérprete o de asistencia jurídica, cuando no directamente abusos y malos tratos, son moneda corriente. La frontera sur de España y Europa se ha convertido en zonas de no derecho, donde toda la arquitectura internacional de protección resulta cuestionada y cada vez en mayor medida vulnerada.

En este sentido, con toda responsabilidad, pero también con el mayor compromiso y exigencia:
- Rendimos homenaje a todos los muertos en las rutas migratorias y en particular a los que perdieron la vida en los acontecimientos de Ceuta y Melilla en otoño de 2005. Y por ello reiteramos nuestra exigencia de que se haga luz sobre los crímenes cometidos en septiembre y octubre de 2005 en Ceuta y Melilla, que se determinen las responsabilidades de los gobiernos español y marroquí y sean castigados los culpables, para que acabe la impunidad.
- Denunciamos las condiciones infrahumanas en las que los migrantes son perseguidos sin cesar y rechazados, tanto por los países del Magreb como, sobre todo por el gobierno español y otros gobiernos europeos. En este sentido rechazamos la criminalización de los migrantes y la represión que sufren de una u otra parte muy específicamente en nuestra frontera sur.
- Del mismo modo, rechazamos también la creciente militarización de las fronteras.
- Denunciamos como violentadoras de los derechos humanos las políticas de externalización, los tratados de reagrupación, la subcontratación de la represión y el uso cruel de la cooperación como chantaje.
- Condenamos también las amenazas y las presiones que se ejercen sobre los defensores de los derechos humanos que en sus actividades cotidianas apoyan a los migrantes

Pasados dos años, la solidaridad con las víctimas de Ceuta y Melilla, su recuerdo y el de todos cuantos han perdido la vida o han sufrido la represión en su apuesta vital para emigrar, nos emplaza de nuevo a movilizarnos. Y a exigir que se acabe esta política sin sentido contra los migrantes que ni va a conseguir los resultados que dice perseguir y que sin embargo va a continuar violando gravemente los derechos humanos de las personas que tratan tan sólo de encontrar un lugar donde poder vivir con dignidad.

 
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