
Migrante, me duele cuando oigo que se te ha de aceptar en esta sociedad capitalista porque eres económicamente rentable.
Migrante, me duele cuando dicen que tienes derecho a quedarte porque agrandas un PIB que está injustamente repartido.
Migrante, me duele cuando te aceptan porque reconocen que es más lo que aportas que lo que detraes de las arcas de la Seguridad Social.
Migrante, me duele cuando escucho que debes quedarte porque una sociedad de viejos te necesita y más te va a necesitar.
Migrante, me duele cuando se dice que eres necesario en esta sociedad porque solo tú eres capaz de realizar los trabajos rechazados por los naturales de este país.
Migrante, me duele cuando se tolera que te obliguen a trabajar en condiciones ilegales e inhumanas.
Migrante, me duele cuando veo cómo la Administración te somete a una política migratoria neocolonialista, de explotación e inhumana.
Migrante, me duele cuando veo las condiciones de vida y vivienda que tienes que sufrir sin que éstas preocupen a casi nadie. Duele la falta de responsabilidad de las Administraciones y empresarios, así como la indiferencia de la ciudadanía.
Migrante, me duele cuando ante una sociedad decrépita y en proceso de agotamiento se reconoce que la migración es una necesidad porque puede asegurar viabilidad económica y futuro de vida.
Migrante, me duele tanto utilitarismo y el que no se te considere como persona, en igualdad de dignidad a todas las personas y sujeto de derechos y deberes.
Migrante, me duele que casi nadie se interese por las razones que te obligaron a salir de tu casa y a embarcarte en el proceso migratorio, olvidando eso que llaman solidaridad y empatía.
Migrante, me duele que casi nadie reconozca su responsabilidad en las causas que forzaron tu decisión migratoria. Ciertamente cuando hablemos de migración y cuando miremos a los ojos a una persona migrante, deberíamos invocar la palabra “justicia” y como consecuencia, la palabra “reparación”.
Migrante, me duele que casi nadie advierta que estás ejerciendo un derecho reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. (Artículos 13 y 14). “Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio y a regresar a su país. En caso de persecución toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país”.
Me duele hermano migrante tener que reconocer que nos encontramos en una sociedad capitalista, en consecuencia, egoísta, xenófoba y racista. Luchar por su transformación es nuestra tarea común. Son tiempos de resistencia. No estamos solos, en el camino hay muchas personas y organizaciones empeñadas en erradicar este sistema económico depredador de todo valor humano.
Jesús Roiz Corcuera, miembro del área de migraciones de APDHA- Sevilla (17/07/2025)




