Tus derechos humanos, mi responsabilidad. ALFONSO ALCAIDE

Alfonso Alcaide Maestre

Una mujer de 65 años se suicida arrojándose por una ventana cuando iba a ser desahuciada por no pagar el alquiler. El Banco de España anuncia que da por perdidos 42.017 millones  prestados a los Bancos. Era el lunes 26 de noviembre. El domingo 25, el Sevilla se colocó en la cabeza de la liga y el Betis siguió con la posesión del balón y perdiendo. El Madrid había perdido y empatado Barcelona y atlético de Madrid. Fernando Alonso se despidió de la Fórmula 1.

Es raro el día que no hay un acontecimiento deportivo, futbol principalmente. Raro es también permanecer al margen de las redes sociales. Estas dos realidades, junto a otras, que  configuran y  moldean a las personas, producen en ellas tres efectos: que  hablen mucho,  que piensen poco y que no se den cuenta de que están siendo educadas en la cultura de la indiferencia y la evasión que sustituye la justicia por el bienestar.

Este adoctrinamiento cultural se genera en una situación de emergencia social: Millones de personas empobrecidas, paradas o precarias no pueden vivir; de emergencia institucional: Pérdida de credibilidad y autoridad moral de  todas las instituciones; de emergencia política: La corrupción, las promesas incumplidas y las mentiras han destrozado  la política   y anulado la nobleza de este gran servicio; de emergencia ético-moral: El “mercado” ha sometido a las instituciones políticas y ha generado la cultura de la indiferencia, que rompe la fraternidad, olvida la igualdad y renuncia a la libertad.

La persona  pierde el sentido de la justicia y la conciencia de haberlo perdido. Solo así, al menos a mi me lo parece, es posible que se dé la siguiente paradoja: Que los defensores de los derechos humanos estén siendo procesados –como la imputación al coordinador del área de Marginación y la multa al delegado de APDHA Sevilla- gracias a las Ley Mordaza promulgada por los que han destrozado  la política   y anulado la nobleza de este gran servicio con la corrupción, las promesas incumplidas y las mentiras.

Las cuatro emergencias representan  una profunda crisis de humanismo, de sentido de la existencia humana, de comprensión y valor de la persona. El racionalismo económico  ha convertido a las personas en objetos de consumo que son elegibles, flexibles, sustituibles y prescindibles. Pero toda persona, por el hecho de nacer, está revestida de un carácter sagrado ante la que solo cabe la reverencia y el respeto. Aflorar esta conciencia y convertirla en tarea cotidiana es fundamental para la recuperación de los derechos humanos.

En mi opinión, regenerar el humanismo y romper esta cultura es la tarea más importante y urgente que debemos realizar, y para ello necesitamos  acudir a las fuentes del mismo: los humanismos y las religiones. El cristianismo ofrece un camino singular: El sentido de la vida es gastarla para que otros tengan vida y la tengan en plenitud. Me humanizo en la medida que humanizo, me libero cuando libero. Lucho por mis derechos cuando lucho por los tuyos.

Alfonso Alcaide Maestre. HOAC. “Barrios Ignorados”