El derecho a la educación, clave de los demás derechos

Antonio Lobato pertenece a la APDHA-Cádiz y coordina el programa de sensibilización de la misma en los centros de enseñanza

Posiblemente sea el derecho a la educación uno de los primeros que la gente recuerda cuando se les pregunta por ellos. Somos conscientes de la capacidad transformadora de la educación, del poder que tiene una población que es capaz de leer, de interpretar lo que lee y en consecuencia, de plantear una posición crítica hacia el mundo que le rodea.

De ahí que hoy, 70 años después de la declaración de París, haya aún tantos países en el mundo que tienen vetado ese derecho universal, países donde el ejército y/o la religión ejercen una planificada censura para que la población permanezca en un analfabetismo tranquilizador.

O bien aquellos otros países que cuando inician tímidos avances en la implementación de escuelas, éstas son prohibidas a las chicas, en nombre de no sabemos muy bien qué dios medieval. Países donde el articulo 26, que establece el derecho a la educación de las personas aun suena a ciencia ficción, a un ideal inalcanzable.

Lugares donde es urgente un sincero desembarco que vaya más allá de tibias campañas humanitarias. Primero la sanidad, pero inmediatamente después la educación. Esencial. Esencial si queremos tomarnos de una vez en serio la lucha por un mundo mejor, sin injusticias, sin violencia.

Y es curioso lo lejano que nos queda.

En los talleres de sensibilización que hacemos en la APDHA una de las preguntas que hacemos al alumnado asistente es ¿Crees que la educación es una obligación o un derecho?

Curiosa la reacción de ellos y de ellas cuando les ponemos fotos de escuelas de países que son solo cuatro ladrillos y un techo de palma, escuelas bombardeadas que aún así permanecen abiertas, escuelas en la calle… pero escuelas llenas de niños y de niñas, casi siempre felices.

Cuando les hacemos ver la necesidad de que valoren la posibilidad que tienen de acceso al conocimiento, desde la amplia escolarización de que gozamos en los países occidentales.

Sin embargo, también queremos destacar un matiz que se nos escapa desde la “comodidad” de nuestras aulas, de nuestras pizarras electrónicas. Y es el hecho de considerar que el derecho a la educación ya se ha conseguido con la escolarización de la población. Nada más lejos de la realidad. Se necesita que esa plaza escolar lleve aparejados unos recursos que garanticen la igualdad de oportunidades, para todos, para todas.

Uno de los talleres de APDHA en un IES

Efectivamente, hay una serie de situaciones que nos hacen plantearnos desde la APDHA que hay un largo camino por andar. Situaciones que aún nos parecen unas claras vulneraciones de este derecho esencial y que, en esta ocasión, no están tan lejos de donde vivimos. Veamos (solo) algunas pinceladas:

  • España es de los países de Europa donde más ha crecido la pobreza infantil, lo que genera una importante desigualdad en el acceso a la educación.
  • La escolarización en la etapa 0-3 años sigue sin resolverse. Hay una importante brecha, provocada por la poca oferta pública de plazas para este tramo. Tramo que nos parece esencial en la lucha por la igualdad de oportunidades, en la conciliación familiar y en el acceso de la mujer al trabajo.
  • Tenemos un sistema educativo que aún se tambalea por el paso que supuso la ley Wert del anterior ejecutivo. Si algo han tenido claro estos gobiernos, ha sido colocar siempre en la cartera de educación a los sectores más ultraconservadores.
  • Otro ejemplo evidente de esta lucha por el control del sistema educativo lo vemos también reflejado en la incapacidad de los partidos políticos mayoritarios de plantearse un Pacto por la Educación que asegure una estabilidad a la ciudadanía española. LOE, LOGSE, LOMCE y sus correspondientes modificaciones han hecho que seamos incapaces de describir nuestro sistema educativo, siempre en permanente cambio.
  • Tenemos un sistema educativo timorato con respecto a la presencia de la escuela concertada y privada, mayoritaria ya en algunas ciudades y cuya presencia contrasta con la permanente supresión de unidades en la escuela pública. Siempre hemos estado y estaremos al lado de movimientos como la Marea Verde y aquellas organizaciones sindicales que han denunciado esta situación.
  • Estaremos siempre apostando fuerte por una escuela pública que es donde se escolariza casi toda la población inmigrante, una educación pública que es la que mayoritariamente atiende al alumnado con necesidades educativas especiales y que no cuenta, en muchos casos, con los apoyos necesarios.
  • Reivindicando una Formación Profesional eficaz, que sea una alternativa real a las tremendas cifras de paro de la población joven.
  • Queremos, para finalizar, y a propósito de la polémica planteada por el posible traslado de los restos de Franco, denunciar la permanencia en nuestros centros educativos de otra herencia de la época del dictador, la religión. Ninguno de los gobiernos que han pasado desde aquella época ha sido capaz de acometer las reformas necesarias para sacar a la religión de las aulas y llevarla a su lugar natural: el ámbito privado.

En definitiva, después de 70 años, nada que celebrar. Mucho por lo que pelear aún, también en el terreno educativo. Ahí estaremos.

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