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En memoria de Rosa, la última persona sin hogar fallecida en Cádiz

De nuevo nos concentramos por la muerte de una persona sin hogar en la calle.

Esta vez se trata de Rosa, que murió en la calle Abreu. Es la quinta persona que muere en estas circunstancias en este año.

Nos concentramos aquí para evidenciar la situación penosa y evitable que sufren estas personas y exigir soluciones a todas las administraciones públicas que es a quienes compete acabar con esta indigna y deplorable lacra social.

No disponer de un techo supone la privación de otros derechos como el derecho a la intimidad, a la integridad, a la salud física y psicológica, al acceso a diversas prestaciones sociales…

No disponer de un techo implica la mayor marginalidad posible, no ser ni siquiera visto o peor aún, ser tan mal visto que se mira hacia otro lado, sufrir un rechazo absoluto por buena parte de la ciudadanía o su fría indiferencia.

Esta situación en España afecta a unas 30.000 personas, aunque nunca se ha efectuado un censo nacional que determine con mayor precisión su número, lo que es necesario realizar cuanto antes para poder dimensionar el problema y las actuaciones que permitan terminar con el “sinhogarismo”.

De cualquier modo es una cantidad que un país de nuestro nivel de desarrollo y de mas de 48 millones de habitantes bien puede asumir y dar solución. Esta sociedad que admite “gente sin casa y casas sin gente” tiene que transformarse para responder a lo primordial.

Bien sabido es que la calle mata: la esperanza de vida de las personas que viven en ella se ve reducida en unos 20 años, según diversos estudios.

Concentración el 3 de diciembre en la calle Abreu en memoria de Rosa

Son nuestros vecinos y vecinas, a los que diversas circunstancias, de las que nadie estamos a salvo, han llevado a esta situación extrema y que en muchas ocasiones padecen importantes problemas de salud lo que todavía hace mas cruel que tengan que permanecer dia y noche a la intemperie.

En Cádiz hay 117 personas sin hogar, según el último censo, a las que hay que ayudar a restablecer su autonomía y para ello es primordial disponer de una vivienda digna y a partir de ahí proporcionarles un acompañamiento, con los profesionales adecuados, en el proceso de reintegración social.

Es obligación de los distintos poderes públicos (estado, autonomías, ayuntamientos) procurarles un techo, a la mayor brevedad, a todas las personas que viven en la calle, sea vía centros de alta tolerancia de 24 horas, pensiones u otras alternativas y a partir de ahí trabajar con ellas hasta su inclusión. Al mismo tiempo es preciso hacer prevención del “sinhogarismo” antes de que se vean en la calle y campañas de sensibilización a la población para que se sientan implicadas en la injusticia y colaboren en su solución.

Por ello exigimos a todas las autoridades que se prioricen y presupuesten de manera inmediata las medidas necesarias para el fin del sinhogarismo, muchas de las cuales ya son recogidas, de manera teórica, en los distintos Planes de Inclusión existentes.

Estos hechos tan dolorosos y vergonzosos no pueden seguir produciéndose.

Un minuto de silencio por Rosa, nuestra vecina.

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