Con el pueblo venezolano, no a la intervención

Reproducimos el manifiesto leído ayer en el acto que organizamos la APDHA en la Plaza del Palillero de Cádiz

Ante la inminencia de una posible intervención militar en Venezuela, nos reunimos hoy en solidaridad con el pueblo venezolano.

El pueblo es el gran olvidado en esta crisis y el principal afectado en esta pugna por el poder que se ha intensificado a raíz de la autoproclamación como presidente de Juan Guaidó.

Queremos denunciar y rechazar todas las injerencias extranjeras y muy especialmente la previsible intervención militar de EE.UU., que podría acabar en un enfrentamiento armado con miles de víctimas en una espiral de consecuencias imprevisibles en toda Latinoamérica.

El aval de España y otros países de la UE al autoproclamado Juan Guaidó, alimenta el conflicto que enfrenta a la sociedad venezolana, aleja las posibles soluciones, da alas a los sectores más ultraderechistas que crecen en el planeta, también en España y, finalmente, puede suponer un apoyo implícito a Donald Trump para que inicie una intervención militar en Venezuela.

Ni que decir tiene que la magnitud de la crisis económica y social en Venezuela es tremenda. Los datos conocidos reflejan la situación pavorosa que está sufriendo el pueblo venezolano. No ha sido sólo la injerencia extranjera, sino que la errática política llevada a cabo por el gobierno de Maduro, no ha estado al servicio de las clases populares, convirtiendo en secundarios los logros conseguidos en materia de salud, educación y vivienda alcanzados durante los gobiernos de Hugo Chávez.

La necesidad es tal que cientos de miles de venezolanos han abandonado el país, mientras quienes permanecen se ven privados de recursos básicos de forma alarmante. Sin embargo, el envío de ayuda humanitaria encabezado por EEUU, así como su acumulación en las fronteras con Colombia y Brasil, están aumentando la tensión no solo entre una población desesperada, también está generando las condiciones pertinentes para justificar una intervención militar.

Mañana sábado 23 de febrero está señalado como fecha inaplazable para el acceso y distribución según declaraciones de Juan Guaidó, que reclama la colaboración del ejército venezolano pero que cuenta ya con el respaldo de EEUU. Nicolás Maduro rechaza esta ayuda que considera “envenenada” y parte del “show” que ha orquestado EEUU, pero más allá de la denuncia de la situación, pocas opciones aparecen para desbloquear un enfrentamiento que parece inminente.

El gran damnificado, en todo momento, el Pueblo Venezolano al que los gobiernos dicen pretender ayudar, cuando lo que realmente existen son intereses sobre las riquezas del país. La hipocresía que esconden estas acciones responde a un modelo global que promueve la desigualdad y la vulnerabilidad de los pueblos.

Es hora de solidarizarse con el pueblo venezolano, sin excusas que condicionen el apoyo a la defensa una u otra perspectiva policía.

Es hora de rechazar con contundencia las intervenciones extranjeras.

Es hora de apoyar una salida negociada, avalada por Naciones Unidas y respetando el marco del derecho internacional, que sólo puede pasar por el diálogo entre las partes para logar una salida pacífica y democrática en la línea de la propuesta de diálogo presentada por México y Uruguay ante la ONU.

Es hora de reclamar un futuro de justicia para los pueblos del mundo y un presente de resistencia para quienes les urge una respuesta inmediata a su sufrimiento.

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