Justicia Climática y Derechos Humanos

  • La lucha por el cambio climático y la defensa de los derechos humanos están estrechamente vinculados
  • La APDHA se suma a la huelga mundial y manifestaciones del próximo viernes día 27

Andalucía 26 de septiembre 2019

La emergencia climática es cada vez más evidente, como lo es la necesidad urgente de revertir la situación antes de que sea tarde. Pero los Gobiernos de todo el mundo ignoran esa urgencia cuando en realidad los seres humanos debíamos tener más humildad y apreciar que no somos sino un eslabón más de la vida en el planeta. Hay que actuar y hay que actuar ya, sin demora ni excusas

Para la APDHA, es cada vez más clara la vinculación entre los derechos humanos y el medio ambiente. De hecho, el relator especial de la ONU sobre el medio ambiente y los derechos humanos, David R. Boy, pidió en 2018 a la Asamblea General de las Naciones Unidas que reconozca formalmente el derecho a un medio ambiente sano para combatir los flagelos del cambio climático, la pérdida de la biodiversidad y la contaminación, que matan a más de ocho millones de personas cada año.

En efecto, todos los seres humanos dependemos del medio ambiente en el que vivimos. Un medio ambiente seguro, limpio, saludable y sostenible es esencial para el pleno disfrute de una gran variedad de derechos humanos, entre otros, los derechos a la vida, la salud, la alimentación, el agua y el saneamiento. Sin un medio ambiente saludable, no podemos satisfacer nuestras aspiraciones ni vivir a la altura de los estándares mínimos de dignidad humana. Se hace imprescindible cambiar el modelo productivo y de consumo voraz hacia otro nuevo sostenible que ponga por delante las necesidades de las personas por encima de los negocios y sus beneficios.

Pero es que, además, la protección de los derechos humanos ayuda a luchar contra la emergencia climática. Porque sólo una ciudadanía cívica y comprometida es garantía de que de verdad se pongan en marcha los mecanismos y el compromiso de los
Gobiernos
imprescindibles ante el cambio climático, que es una de las mayores amenazas a la que se enfrenta la humanidad.

Desde el punto de vista de la APDHA, dos aspectos de esa emergencia climática afectan particularmente a los derechos humanos, uno es que perjudica especialmente a los sectores más vulnerables del planeta y otro es que origina poderosas migraciones climáticas.

El cambio climático es profundamente injusto porque impacta de forma mucho más grave en los sectores más empobrecidos y vulnerables del planeta, entre ellos las poblaciones indígenas especialmente como en el caso de la Amazonía; sectores que son precisamente los que menos contribuyen al problema.

Una comparación entre los países emisores y los países receptores muestra esta injusticia. Quienes más emiten son los países más poderosos y sus poblaciones. Quienes sufren las consecuencias son las regiones donde la vulnerabilidad debida al cambio climático es mayor, como África, Centroamérica y Sudeste Asiático. La falta de accesos a los servicios de salud, los limitados recursos económicos para implantar medidas de adaptación, determinadas características físicas y geográficas, el tipo de planificación territorial, así como el nivel de educación, de empleo y el modelo de gobernanza son algunos factores que afectan a la vulnerabilidad ante las crisis económicas, sociales y ambientales producidas por el cambio climático.

Por otra parte, más de 25 millones de personas se ven obligadas a desplazarse anualmente por desastres naturales de aparición rápida, como terremotos, huracanes e inundaciones, y en esta cifra no están contabilizadas las afectadas por fenómenos de evolución lenta, como las sequías o el aumento del nivel del mar. Una parte de ellas son las personas que se suben a las pateras para cruzar el Mediterráneo arriesgando sus vidas.

Los cambios climáticos están modificando nuestro mundo y los desastres que provocan generan desigualdades y pobreza en todo el planeta, por lo tanto, los seres humanos van a hacer- y ya hacen- lo que siempre han hecho: migrar hacia zonas que sean más vivibles. Por esto, al tiempo que es necesario trabajar sin demora, sin excusa, contra el cambio climático, también es imperativo proteger los derechos humanos de todas estas personas refugiadas climáticas, que no reciben ninguna protección por el derecho internacional humanitario.

Viernes 27, Manifestación

7 tarde, Plaza San Juan de Dios. Cádiz

Convocada por Cádiz por el Clima

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