CONCENTRACIÓN 1 DICIEMBRE | Por la dignidad de las personas presas

DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA

Seguimos luchando por los derechos y la dignidad de las personas presas

1 de Diciembre, 2019

En este 1 de Diciembre, un año más, queremos alzar la voz en el día internacional de la lucha contra el virus del sida (VIH), para hablar de la situación de las personas presas. Esta población, además de estar afectada con mayor intensidad por esta patología, padece una amplia lista de vulneraciones de derechos y lesiones a su dignidad, que requieren su visibilización y respaldo social para lograr su eliminación.

En este 1 de Diciembre queremos visibilizar las 77 personas que murieron en cárceles andaluzas durante el año 2018 y es que no nos podemos permitir ni una muerte más dentro de prisión.

Según la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en el año 2018 hubo 210 fallecidos en Centros Penitenciarios. No nos constan datos oficiales del año 2019, pero hemos tenido conocimiento de que en 2019 son ya 158 las personas que han muerto en prisiones.

Tal y como apuntó el Mecanismo Nacional para la Prevención de la tortura (MNP) en su último informe, resulta especialmente preocupante “el fuerte incremento de muertes asociadas al consumo de drogas (61) y también el ligero incremento del número de suicidios (33). El mayor número de muertes se registra en las prisiones andaluzas de Puerto I, Puerto 3 (Cádiz) y Sevilla II (Morón de la Frontera).

Es lamentable que en un espacio de máxima seguridad donde las personas se encuentran bajo la custodia de la administración penitenciaria, sigan produciéndose muertes de esta índole. La administración está obligada a velar por su vida, su salud y su integridad. Estas muertes son evitables e Instituciones Penitenciarias debería adoptar las medidas necesarias para abordar sus causas y evitar que se produzcan.

En las XXI jornadas de Derecho penitenciario de los colegios de la abogacía española celebradas en Barcelona en noviembre de este año se apuntaron como posibles soluciones:

  • Investigar con diligencia todas y cada una de las denuncias por tratos inhumanos o degradantes, con la inmediata intervención del médico forense.
  • Incrementar el número de visitas de la inspección y del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNPT) a los centros penitenciarios.
  • Implementar sistemas de videovigilancia en los centros penitenciarios que sean realmente efectivos.
  • Dotar de formación continua y especializada al cuerpo de funcionariado presente en los centros penitenciarios por parte de profesionales del campo de la mediación.
  • Aplicar medidas alternativas a las penas de privación de libertad y de manera especial a aquellas de larga duración.
  • Diseñar programas de tratamiento que sean realmente específicos para cada persona presa.
  • Destinar los recursos económicos necesarios para dotar a la plantilla de personal sanitario penitenciario con profesionales, incluyendo del ámbito de la psicología y la psiquiatría, que estén presentes en todas las prisiones las 24 horas del día, los 365 días al año.

Por otra parte, creemos que es imprescindible para el cuidado adecuado de la población reclusa que, de una vez por todas, se aborde la transferencia de las competencias sanitarias en materia penitenciaria a la red pública de salud para que en la atención sanitaria primen criterios de salud y no de seguridad y regimentales.

El padecimiento de estas situaciones trasciende a la persona presa, ya que son en buena parte las familias, en especial las que proceden de contextos sociales y económicos más desfavorecidos, las que acompañan a sus presos durante toda la condena teniendo que soportar ellos también la falta de recursos, como lo son la escasez de líneas de transporte a los centros penitenciarios.

No solo este 1 de Diciembre, sino todos los días del año, las organizaciones civiles vamos a seguir alzando la voz ante los abusos y las injusticias, ante el olvido y el abandono, por la defensa de la dignidad y los derechos de las personas privadas de libertad.


El Puerto de Santa María, 1 de diciembre de 2019.

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