Ministerio del interior: un balance migratorio sesgado

Lena Michardiere

Cada año se publican balances sobre la evolución de la migración irregular hacia España, y entre ellos destacadamente los del Ministerio del Interior y el de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía.

Acopiar las cifras de la inmigración irregular es en general una tarea complicada, sobre todo para una modesta ONG como la APDHA. No obstante la primera impresión que nos ofrecería una comparativa entre los balances realizados por la APDHA y el del Ministerio del Interior es que en las grandes cifras hay una importante concordancia. Recuérdese que la APDHA hizo público su balance en febrero de 2015, en tanto que el balance del Ministerio del Interior, con todos sus medios, tuvo que esperar a mayo de este año.

Aunque las grandes cifras concuerdan (pero no coinciden al 100%), lo que sí cambia es la manera de tratar la información y presentarla. Y eso se refleja para empezar en el propio encabezado de la información: el Ministerio del Interior presenta su información como balance de “lucha contra la inmigración ilegal” en tanto la APDHA presenta el suyo como “Derechos Humanos en la Frontera Sur”. Los enfoques son pues bien diferentes. El Ministerio se refiere a una “lucha” contra la llegada de inmigrantes que se presenta como “ilegal” y por tanto delictiva, a la que es preciso enfrentarse y su balance es pues el balance de los “éxitos” en esa guerra no declarada.

Y a lo largo de este balance del Ministerio podemos encontrar un vocabulario utilizado por los políticos para fomentar este sentimiento de invasión y de miedo que tratan generar entre nosotros desde hace décadas. La palabra más utilizada cuando se habla de las personas exiliadas que tratan de pasar las fronteras de Melilla y Ceuta es « asalto » el hecho de asaltar se define como: Acometer impetuosamente una plaza o fortaleza para entrar en ella escalando las defensas (Fuente, RAE). Eso supondría que los que intentan pasar estas vallas podrían estar asimilados a personas que intentan invadir ciudades fortificadas, como ocurría hace siglos.

En el balance ministerial no se refleja que hoy en día los que intentan entrar a Europa son personas que huyen la guerra, la violencia, la pobreza o simplemente los que han dejado su país por alguna razón y quieren acceder a un país nuevo. Eso es un derecho inscrito en la Declaración Universal de los Derechos Humanos Y EN OTRAS Convenciones Internacionales que protegen especialmente a los que necesitan protección y asilo. Esta propaganda sobre el asalto y la invasión está amplificada por la manera en la que se presenta por el ministerio el balance los flujos migratorios, pues no se habla de flujos migratorios sino de « presión migratoria ».

Los gobiernos se presentan así como salvadores, felicitándose de la eficacia de sus medidas policiales: « En 2014, se registraron cerca de 19.000 intentos de asalto al vallado de Melilla (un 350% más que 2013). Gracias a las medidas disuasorias y a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el 90% de los asaltantes no accedieron a Ceuta y Melilla ».

Además de presentarse como salvadores, obviando la violación de derechos humanos que implican sus políticas de control de fronteras, las cifras presentadas, como tantas veces, están manipuladas para servir de instrumento para instalar en el seno de la población esta idea de invasión. Porque es cada vez el mismo escenario cuando se habla de los intentos de salto, sin ninguna precisión para amplificar el efecto y la sensación de invasión: 19 000 intentos de salto, 19 000 personas tratando día tras día pasar las vallas de Melilla y Ceuta. Pero ello es falso, son 19 000 intentos de salto y no 19 000 personas, porque la gran mayoría de las personas que lo intentan, fracasan. Y luego, unos días, unas semanas después, lo intentan de nuevo porque están bloqueados entre la fortaleza europea y los miles de kilómetros que han recorrido. Porque los que intentan saltar las vallas son entre los más pobres de los pobres, y no tienen más ahorros para seguir el camino por otro modo.

Pero sin embargo hace falta reconocer que el Ministerio del Interior es honesto al precisar en su balance que: « El número de inmigrantes irregulares llegados a España por medio de embarcaciones es significativamente inferior a las producidas en el Mediterráneo central con más de 170.000 ». Es importante recordar que las personas que intentar acceder a España, cruzando el mar, son una minoría. En cambio, ello nos permite también subrayar el absurdo que suponen las sumas invertidas por la Unión Europea para reforzar las fronteras de Melilla y Ceuta, que representan 10 000 millones de euros, según el balance.

Una cifra que aparece junta a otra, en comparación ridículo, el de la ayuda para el programa de retorno voluntario que pretende ayudar a los migrantes subsaharianos a reintegrarse social y laboralmente en su país de origen. Parece que los políticos europeos todavía no han entendido que la solución no pasa por el reforzamiento de las fronteras. Cuando en el balance se menciona una baja de un 88% de las llegadas por embarcaciones a las costas españolas entre 2006 y 2014, eso sí significa que el gobierno español consiguió refrenar la tasa de éxito de los cruces hacia sus costas, aumentando sus capacidades de control de sus fronteras y consiguiendo que Marruecos ejerciera el papel de guardia de fronteras de la UE. Con todas las violaciones de derechos humanos que ello ha supuesto en los últimos años.

Pero esa comparativa del 2006 con el 2014 es interesada, porque el 2006 fue un año excepcional en relación a la llegada de inmigrantes a España. Sería más interesante comparar la llegada de inmigrantes del 2008 en adelante. Y ahí comprobamos como pese a todos los medios desplegados y pese a los millones de euros invertidos, la llegada de inmigrantes a España se mantiene de forma significativamente estable e incluso aumenta. Y ello sin tener en cuenta las miles de personas detenidas en Marruecos.

O dicho de otra forma las personas que aspiran a llegar a Europa no han desparecido, hace años que jugamos a juego del desplazamiento de los flujos, cerrar una ruta, para que otra, muchas veces más peligrosa, se abra.

La forma en la que se presentan las cifras de las expulsiones por el Ministerio es también algo tendenciosa. De entrada es curioso que aquí si se use la comparación 2013-2014, que no se ha usado en la comparativa de llegada de inmigrantes. Resaltar las expulsiones cualificadas que representan un 85% del total de las expulsiones, es justificar la expulsión de las personas entradas al territorio de manera irregular, explicando que la gran mayoría de los expulsados fueron condenados por la justicia y por lo tanto que no tienen derecho a quedarse en el territorio español. Pero si hacemos el cálculo de otra forma, a partir de las cifras proporcionadas por el Ministerio el Interior, resulta que del total de personas repatriadas a su país (20 993), las expulsiones cualificadas (6 557) representan un solo 31,23%. Así que efectivamente las cifras siempre dependen del enfoque que les damos.

Por otra parte la falta de detalles en el balance ministerial facilita la generalización que se pretende en el mismo. No se proporcionan más detalles en cuanto al origen de las personas que aparecen en su balance, porque la única nacionalidad mencionada es la de los sirios. No se sabe quiénes son estas personas que intentan llegar a Europa, ¿de qué país proceden?, ¿mujeres o hombres?, ¿qué edad tienen? Falta en el balance del Ministerio del Interior una dimensión humana, ¿por qué las personas fallecidas o desparecidas que intentaron cruzar no aparecen como en el balance publicado por la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía? Se trata sin duda de preguntas cuya respuesta sólo se puede en encontrar en una opción política de propaganda en torno al control de fronteras

Para terminar, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, tendría que mejorar la presentación de su balance, porque a veces la lectura de los datos finales no es fácil. Y avanzar en su difusión, porque se trata, a mi modo de ver de uno de los mejores balances migratorios realizados en España que tendría que tener una mayor repercusión

El Ministerio del Interior presenta de una manera mucho más eficaz sus cifras y les resume con totales que son necesarios a la comprensión.

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