El Republicanismo hoy

Un artículo de Pepe Pettenghi para el blog  de la APDHA-Cádiz.

No falla, cada 14 de abril la República aparece en forma de homenajes y banderas. Y está muy bien eso de recordar a la II República, tan maltratada de palabra y de obra. Y también lo es honrar a sus símbolos: la bandera tricolor y la Constitución de 1931, un texto hermoso, avanzado y progresista. Y, cómo no, recordar sus heridas abiertas, tan dolorosas como injustas, en forma de más de 700 fosas comunes con asesinados, repartidas por toda la geografía nacional.

Pero al día siguiente, la República vuelve a desaparecer y es devuelta al olvido.

Izado de la bandera republicana el pasado 14 de abril en el ayuntamiento de Cádiz. Luego, en una decisión bochornosa y antidemocrática fue retirada pro orden de una juez a instancia de la Subdelegación del Gobierno

Izado de la bandera republicana el pasado 14 de abril en el ayuntamiento de Cádiz. Luego fue retirada por una orden bochornosa y antidemocrática de una juez a instancia de la Subdelegación del Gobierno

De seguir así se corre el riesgo de que la idea de República se agote en sus conmemoraciones, que el concepto de República se museifique y se convierta en una historia petrificada de placas y monolitos.

Sin embargo, la República es más que eso; la República es un concepto útil para cambiar la sociedad, la República tiene hoy un potencial movilizador y transformador. De modo que la función ritualista y memorialista está muy bien, pero son los valores republicanos los que representan el futuro frente a las ideas anacrónicas, injustas y absurdas que sustentan un régimen monárquico como el nuestro.

Más allá de esa manoseada idea simplista de que la República sólo consiste en quitar a un rey y poner a un presidente, los valores republicanos se cimentan en la democracia, y la democracia tomada en serio no es otra cosa que igualdad. Y ser republicano, además, exige tener unos sólidos principios de justicia y libertad.

Así que, por un lado, la República persigue la igualdad de todos, todos, los ciudadanos. E incluye la libertad económica, de manera que la riqueza esté al alcance de todos.

Otro valor republicano es la austeridad, de forma que la idea republicana quede enfrentada a la codicia, la corrupción y la permisividad respecto a esta última.

Ser republicano hoy consiste en asegurar que todos los recursos del Estado se pongan al servicio de la economía y no al revés, como ocurre en el régimen monárquico actual.

Ser republicano hoy pasa por defender un Estado laico, que es algo tan simple como que el papel de cualquier creencia o religión quede circunscrito al ámbito privado, con absoluta separación de Iglesia y Estado.

Ser republicano hoy es ser partidario de una democracia radical que forje verdaderos ciudadanos y no, como ocurre ahora, simples votantes que intervienen poco o nada en las decisiones políticas.

Ser republicano hoy pasa por dar protagonismo a la educación y a las virtudes cívicas que conforman los derechos y deberes ciudadanos.

Ser republicano hoy exige dar prioridad a lo público, a lo que es de todos y para todos.

Ser republicano hoy es perseguir la paz como un derecho y un deber, y defender los Derechos Humanos por encima de cualquier opción.

Por todo lo anterior, la República es hoy un concepto político de lucha y futuro. La República no es patrimonio de nadie, pero es sin duda la mayor, si no la única, vía para conseguir un país moderno, con un futuro verdaderamente democrático, aunque su pedestal sean los tres viejos conceptos irrefutables del republicanismo: libertad, igualdad y fraternidad.

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