La mutilación genital femenina; una niña puede salvar a una generación.

Jorge Luis Alonso. En la tarde de ayer la Fundación Municipal de la mujer acogió la 2ª charla del ciclo Mujeres que Transforman el Mundo -cuya primera convocatoria fue sobre el caso Sepur-Zarco de Guatemala- organizado por la APDHA. El acto, presentado nuevamente por nuestra compañera Sandra Reyes y centrado en la mutilación genital femenina, contó con las intervenciones de María Gascón, responsable del Área de Inmigración y Relaciones Interculturales de Acción en Red, y Asha Ismali, presidenta de la asociación Save a Girl Save a Generation, que lleva luchando contra la ablación desde hace más de 20 años.

La mutilación genital femenina afecta a entre 100 y 140 millones de mujeres en todo el mundo, según datos de la ONU. Alrededor de dos millones de niñas corren el riesgo de ser mutiladas cada año. Pese a ser una forma de violencia contra la mujer bastante común, apenas si somos conscientes del peligro la mutilación genital supone para millones de mujeres en todo el mundo. De ahí la importancia de la labor de asociaciones como las referidas Acción en Red y Save a Girl, Save a Generation.

Comenzó tomando la palabra María Gascón, que explicó el papel que la mutilación genital, junto con otras prácticas machistas como los matrimonios concertados y la compra de esposas, juega en el mantenimiento de una jerarquía social y familiar que “garantiza el papel de la mujer como esposa y madre” y las deja en una posición de sumisión y lealtad a través de la “anulación de la sexualidad”, en palabras de Gascón.

Aunque la mayoría de ablaciones se producen en determinado países africanos y asiáticos, debido a la diáspora migratoriacada vez se producen más casos en Europa. Centrándonos en el caso de España, el Código Penal establece penas de entre seis y doce años a los padres que mutilen a sus hijas, según advierte Gascón la penalización debería ser el último recurso, se hacen necesarias sobre todo acciones preventivas y “otro tipo de medidas sociales y educativas que velen por la protección de la menor”. Para ello, existe un protocolo de prevención en España, aprobado el año pasado, además de otros en comunidades como Aragón y Cataluña, aunque no suelen ser realmente efecticas ante la falta de presupuesto y a que su  cumplimiento es voluntario. Destacar que en España existen 17.000 niñas menores de 14 años procedentes de países con prevalencia en mutilación genital femenina y por tanto, con riesgo de ser mutiladas aquí, o durante visitas a sus países de origen. La prioridad es proteger a la menor desde la acción preventiva, ya que en ocasiones acaba siendo doblemente penalizada; mutilada y separada de sus padres al ser éstos encarcelados.

Se requiere un compromiso eficaz con la interculturalidad, comprensión para atajar este problema, desarrollo de relaciones de confianza para poder prevenir desde esta óptica. La mutilación genital suele ser un tema tabú para las mujeres que la han sufrido y es incluso ententido como un acto de amor y protección. De ahí la necesidad de formar a aquellos profesionales que van a tratar este tema -pertencientes al sistema sanitario, policial o judicial- para derribar los mitos y ofrezcan a estas mujeres las herramientas necesarias para que abanderen la lucha desde una perspectiva de género. También es fundamental ofrecer herramientas a las mujeres, sin victimizarlas ni culpabilizarlas, ya que ellas son las que tienen que protagonizar esta lucha, nos recordaba María Gascón.

Save a Girl, Save a Generation

Asha Ismail en el acto

Asha Ismail en el acto

Tras la intervención de Gascón, llegó el turno de Asha Ismail que explicó cómo su experiencia personal la llevó a iniciar su lucha contra estas prácticas y la fundación de la asociación Save a Girl, Save a Generation. Nacida en Kenia, Ismail sufrió con tan sólo cinco años la infibulación, la forma más agresiva de mutilación genital. El motivo que su madre y su abuela le ofrecieron para hacerlo era que la iban a “purificar” y así se aseguraban que llegase “pura, virgen al matrimonio”. Relató su ilusión la noche anterior pensando en que algo bueno iba a sucederle aunque sin saber qué, cómo al día siguiente la enviaron a comprar las cuchillas y que jamás olvidará el sonido de éstas al cortar su carne.

Pronto se dio cuenta de que aquel era un tema tabú, del que nadie quería hablar. Ni siquiera lo hizo con sus hermanas. Incluso ella mismo creyó durante una época que así era más pura, pues desde niña le habían metido en la cabeza que así estaba más “limpia”, cuando en realidad es una forma de perpetuar el rol dominante del hombre sobre la mujer a través de la anulación de su sexualidad “para ganar poder”.

Fue cuando nació su hija cuando decidió, para evitar que su hija sufriese el mismo dolor que ella había padecido, que debía luchar contra los tabúes de su comunidad y enfrentarse a esta insana práctica. Explica que las  mujeres tienen que comprender que la salud y la vida están por encima de las tradiciones. Ismail comenzó a tratar de convencer a algunas mujeres de su círculo, incluidas  varias familiares y asi descubrió que podría ayudar a muchas más, en lo que fue el germen de la asociación Save a Girl, Save a Generation.

Ismail ha tenido que enfrentarse en los últimos años a la radicalización de ciertos grupos islámicos que defienden la mutilación genital femenina parte de su cultura, a pesar de que la ablación en ningún caso aparece en el Corán ni en las enseñanzas de Mahoma. De hecho, estas prácticas, a las que Ismail no duda en denominar “terrorismo contra la mujer”, tienen una trayectoria anterior a la aparición del Islam y han sido practicadas por múltiples civilizaciones como una de las muchas formas de dominación y control de la mujer por parte del hombre a lo largo de los siglos. De hecho, la mutilación es un aspecto más entre muchos otros que hay que abordar sobre el rol de las mujeres en sus sociedades.

Pese a haber recibido críticas e, incluso, amenazas por su labor, Ismail se mantiene firme en su empeño: “No hay que rendirse porque creo que si salvas a una niña, salvas a una generación”.

Portada libro

Los comentarios están cerrados.