A la memoria de Nana Roger Chimi, Larios Fotio, Ousman Kenzo, Armand Ferdinand Souop, Daouda Dakole, Blaise Fotchin, Oumar Ben Sandra, Jeannot Flame, Yves Martin Bilong, Keita Ibrahim, Youssouf, Bikai Luc firmin y Samba. Y todas aquellas personas víctimas de unas políticas migratorias xenófobas y racistas que encontraron la muerte en nuestra Frontera Sur.
El 3 de febrero más de 30 organizaciones de todo el estado español nos encontramos en la V Marcha por la Dignidad en Ceuta. Una marcha que honra la memoria de las 15 personas que perdieron la vida de forma trágica el 6 de febrero de 2014 y de otras tantas desaparecidas cuyo nombre no han trascendido, cuando intentaban cruzar la frontera entre Marruecos y Ceuta a nado, y también para exigir justicia y responsabilidades ante la impunidad de sus muertes.
Más de 400 personas nos dimos cita en el IES 7 Colinas de Ceuta para debatir sobre los diversos efectos de las políticas migratorias europeas y españolas, compartir estrategias para combatirlas, asistir a la proyección de “Samba, un nombre borrado” de Intermedia Producciones y para manifestarnos por las calles de la ciudad autónoma. Hay que destacar que el derecho de manifestarnos sin restricciones tuvo que ser reconocido por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) tras un recurso impuesto desde la APDHA, ya que el TSJA determinó que las limitaciones impuestas por la delegación del gobierno en Ceuta a la manifestación convocada vulneraban este derecho fundamental. Finalizamos con un acto conmemorativo en memoria de las 15 personas que perdieron la vida en la playa de El Tarajal donde se leyó el manifiesto y se colocó una placa conmemorativa.
La Marcha por la dignidad quiso alzar la voz y mostrar nuestra inconformidad ante la impunidad de las muertes en la Frontera Sur y la “causa” de El Tarajal, cuyo recurso está de nuevo en marcha, ya que nos enfrentamos por segunda vez al sobreseimiento del procedimiento el pasado 26 de enero.
Desde la APDHA consideramos necesario visibilizar, manifestarnos y denunciar las veces que haga falta que las fronteras cerradas matan, que exigimos vías seguras y que existen unas políticas europeas que cubren de muerte nuestras fronteras, mientras algunos hacen negocio y se enriquecen a costa del sufrimiento de muchas personas que sólo persiguen su sueño: vivir con dignidad.
Un sueño que no se acabará a pesar de los muchos muros, redadas, cárceles y concertinas que intenten imponerles.

























