Intervención de Salua El_Omari en la Jornada sobre el Rif en el Parlamento Andaluz

Reproducimos la intervención de Salua El_Omari, que habló en representación del Comité Andaluz de Apoyo al Movimiento Popular del Rif

Es para nosotros un gran placer y una gran responsabilidad estar hoy aquí en el parlamento andaluz, en la casa del pueblo andaluz para hablar del Rif. Pero sobre todo es una valiosa oportunidad para visualizar el sufrimiento de todo un pueblo.

Así que gracias por escucharnos  y por brindarnos esta plataforma para poder hacerlo. Y en especial agradecimos  a los compañeros de APDHA su esfuerzo y empeño para la celebración de esta jornada. GRACIAS.

Dicen los sociólogos  que los recuerdos,  vivencias, alegrías y  desgracias que padece una sociedad a lo largo de su  historia acaban convirtiéndose en una memoria colectiva que comparten todos sus individuos. Desgraciadamente,  nuestra  memoria colectiva está marcada por acontecimientos dramáticos cuya huella aún sigue latente  en nuestra gente y en nuestra tierra. Entre 1921 y 1926 la población civil rifeña fue atacada por aviones españoles con armas químicas para acabar con la resistencia liderada por Mohamed ben Abdel Krim El Jettabi. El efecto  de dichos ataques aún perdura en la región, y hoy en día se traduce en la tasa más alta de casos  de cáncer a nivel nacional.

37 años después , en 1958, después del famoso decreto de militarización del Rif que sigue vigente hasta el día de hoy, el pueblo rifeño es sometido otra vez a un bombardeo aéreo salvaje, solo que esta vez la operación militar la lideraba el príncipe heredero al trono alouita Hassan II, que  años más tarde, ya como Rey de Marruecos, en 1981 y 1984 dio la orden de usar armas de fuego para reprimir las llamadas “Revueltas del pan” en el norte de Marruecos causando decenas de víctimas mortales que fueron enterradas en fosas comunes. Posteriormente a estos episodios violentos, el majzén aplicó una política sistematizada de castigo colectivo y marginación a toda la zona norte de marruecos excluyéndola de todos los planes  de desarrollo. Ante esta situación y en el marco del movimiento social  20F, los jóvenes rifeños, igual que en el resto de marruecos,  se sumaron a una huelga general convocada  el 20 febrero 2011 que se convertirá en otra tragedia para el pueblo rifeño con  5 jóvenes calcinados en una sucursal bancaria. Los padres de las víctimas sostienen que sus hijos fueron arrestados y trasladados con vida  a la comisaría de Alhucemas e incluso hay testigos que afirman haber visto a uno de ellos en las calles de Alhucemas  horas después de haberse  declarado  el incendio en la sede bancaria. Hay una investigación abierta sobre el caso, pero sin muchas esperanzas de llegar a buen puerto.

Según Federica Mughereni, Vicepresidente y representante de asuntos exteriores en la Unión Europea, La financiación enviada por parte de la Unión Europea a la región de Al Hoceima desde 2013 ascendió hasta 19 millones de euros. Aun así, el 97% de la juventud en Alhucemas no realiza ninguna actividad económica (según indican los últimos datos expresados por parte del presidente de la comunidad taza-taounat-alhoceima) y La única salida para la zona es la producción de hachís y la emigración, ya que los demás sectores se iban paralizando poco a poco, y eso mismo pasó con el sector de pesca.

El 28 de octubre de 2016 Mohcine Fikri, un vendedor de pescado, muere triturado en un camión de basura cuando intentaba rescatar su mercancía requisada por la policía de una manera arbitraria saltándose todas las leyes y procedimientos vigentes.

Los rifeños somos un pueblo con una historia, cultura e idiomas propios, pero sobre todo con un fuerte sentido de pertenencia a la comunidad, por eso, sentimos aquel asesinato como un ultraje a la dignidad de todos nosotros, y no porque somos “hijos de españoles” tal y como nos llama la policía majzaní, sino porque estamos empujados por una rabia contenida y por ello no nos quedó otra solución que salir a la calle. Manifestaciones multitudinarias recorrieron las calles de las provincias de Alhucemas y Nador exigiendo libertad, dignidad y justicia social al mismo tiempo que reclamaron una serie de reivindicaciones económicas, sociales y culturales. Es destacable, la solidaridad del resto de marruecos con el Rif ya que se organizaron protestas en varias ciudades como Rabat, Casablanca, Tánger, etc…El mismísimo  gobierno tuvo que reconocer la ejemplaridad del comportamiento de los manifestantes, pero en vez de sentarse a negociar con los ciudadanos la viabilidad de las demandas, el régimen optó por la vía de la violencia y la represión. El balance de la brutalidad policial es la muerte de dos manifestantes, entre ellos Imad El attabi, cientos de heridos y casi 1200 activistas detenidos, aunque nosotros creemos es más fiel a la realidad hablar de secuestrados porque las detenciones fueron llevadas a cabo de noche, derribando puertas y con una violencia extrema, y cuando se arrestó a alguien fuera de su casa sus familiares tuvieron que estar días sin saber nada sobre el paradero de sus hijos.

Cabe destacar que es la primera vez que las mujeres rifeñas toman las riendas y protagonizan protestas, que antes eran protagonizadas mayoritariamente por los hombres. se vieron obligadas a romper esa pared de represión, y salieron a defender a sus hijos, esposos, hermanos y amigos.

Hasta el día de hoy sigue habiendo más de 600 presos políticos en diferentes prisiones de marruecos, entre ellos hay 100 menores y 7 periodistas. No podemos dar un número exacto porque ninguna fuente oficial quiere informar sobre los detenidos. Las condiciones de vida de los activistas son pésimas, sin agua caliente, mala alimentación y algunos en celdas individuales. Ante esta situación, los activistas iniciaron huelgas de hambre exigiendo la mejora de sus condiciones de vida. Huelgas que llegaron a durar hasta 40 días y deterioraron el estado de salud de algunos hasta el punto de temer por su vida.

El tipo de acusaciones a las que se enfrentan los activistas  indica  que el régimen no tiene intención de abandonar su política de represión y de castigo colectivo hacia los rifeños. Porque cuando las mujeres y los hombres de un país  salen  pacíficamente  a reclamar unos derechos constitucionales, pero la fiscalía entiende que son delincuentes que atentan contra la seguridad del país es que algo va mal. Tanto es así que cabe cuestionar si marruecos ha superado realmente los famosos años de plomo y que se pueda hablar de que ya es un estado de derecho.

El movimiento popular del Rif (el Hirak), expresó claramente sus demandas y necesidades mediante lemas, pancartas y un documento publicado en las redes sociales, y a pesar de las acusaciones recibidas a cerca de ser un movimiento separatista, la gente asegura que lo único que exige que se le trate como verdaderos ciudadanos, con sus derechos y libertades, y un gobierno que desempeñe sus obligaciones dentro de un marco democrático garantizado por la constitución.

Nosotros hoy, queremos aprovechar el estar bajo el techo de la casa del pueblo andaluz para pedirles a sus representantes que tengan presente el sufrimiento del pueblo marroquí cuando tienen que tratar con nuestros gobernantes marroquíes, que cuando se firmen acuerdos de cooperación tengan cierta sensibilidad al impacto real de los proyectos acordados sobre la ciudadanía para evitar alimentar más el monstro de la corrupción institucional en marruecos. Entendemos que marruecos es un socio estratégico de España en general y de Andalucía en particular porque apenas nos separan 14 kms de agua (aunque nosotros preferimos decir que nos UNEN  14 kms de agua). Pero precisamente por eso los pueblos de las dos orillas necesitan de esa solidaridad. Si durante siglos el ir y venir entre las dos orillas del rio mediterráneo era constante, ahora con más razón hemos de tener claro que lo que pasa en el sur afecta al norte y viceversa. Probablemente, el aumento de la tasa de migrantes procedentes del norte de marruecos que han cruzado el estrecho en este último año es el mejor indicador de como la represión en una provincia llamada Alhucemas se traduce en cientos de ahogados en el mar de Alborán o de solicitantes de asilo en una provincia llamada Málaga.

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