“No a las políticas y prácticas criminales”. Acto de Solidaridad en Cádiz -3 abril 2018.

La tarde del martes 3 de abril nos dimos cita en la Plaza San Juan de Dios para mostrar nuestra repulsa ante las políticas y prácticas criminales. Mostramos nuestra consternación por la consolidación del las políticas de la muerte en la Unión Europea y por la pasividad de la Comunidad Internacional frente a las sistemáticas vulneraciones de Derechos Humanos.

El acto comenzó con la lectura de los titulares de prensa en los que se hacían eco de las personas que han fallecido en lo que llevamos de año al intentar cruzar el Estrecho.

 

Tras guardar un minuto de silencio, los y las asistentes prendieron una vela en señal de solidaridad por todas aquellas personas que ven truncados sus sueños por esas políticas migratorias que les condenan a una muerte segura.

También hubo momentos en los que compañeras de otras asociaciones y a nivel individual pudieron expresar sus condolencias o reivindicaciones. El acto finalizó con la lectura del manifiesto en el que denunciamos la situación de las personas migrantes y refugiadas, nuestra repulsa ante la criminalización de la solidaridad de los bomberos sevillanos y el barco de salvamento de Pro Activa Open Arms y en contra de la pasividad internacional ante el asesinato de 17 palestinos y 2000 heridos durante la marcha pacífica del día de la tierra palestina y el derecho al retorno por parte del ejército israelí.

Manifiesto:

Nos concentramos hoy aquí por la consternación que nos provocan las políticas de la muerte en la Unión Europea.

Nos concentramos aquí para rechazar la pasividad de la Comunidad Internacional frente a las sistemáticas vulneraciones de Derechos Humanos que se comenten sin descanso.

Hoy en día la situación de las personas refugiadas y migrantes es insostenible. Despojadas de derechos es la vida el último reducto al que aferrarse.

Pero la crueldad del modelo político de fronteras no tiene pudor a la hora de decidir que su destino es que pierdan todas las esperanzas y que nada proteja sus vidas

El desprecio de los gobiernos e instituciones internacionales a la vida humana y la negación de los Derechos Fundamentales a determinados colectivos no resulta nuevo, lleva repitiéndose demasiado tiempo y no tiene visos de que vaya a detenerse.

Una vez más la población de Gaza ha visto como la impunidad de los asesinatos que realiza el ejército israelí es la norma y no la excepción. Durante la marcha del pasado viernes 30 de marzo en el que el pueblo palestino reclamaba pacíficamente el cumplimiento del derecho al retorno de las personas refugiadas, cien francotiradores del ejército israelí asesinaron a diecisiete personas e hirieron a más de dos mil.

En Gaza además del inhumano bloqueo por tierra, mar y aire, que lleva más de 12 años, la muerte es el castigo para una población que agoniza y recibe silencio como respuesta.

Desde el domingo se han recogido en el Estrecho cinco cadáveres y al menos seis personas continúan desaparecidas.

Cifra que hace que ya lleguemos a 106 personas muertas o desaparecidas en los que va de año en nuestra Frontera Sur, y los más de 6.000 en os últimos veinte años que han convertido el Mediterráneo en un inmenso cementerio

La cruel pasividad frente al drama de las muertes en las fronteras está adquiriendo dimensiones de auténtica vergüenza.

Se unen a estos acontecimientos la criminalización de la solidaridad de quienes reaccionan frente a tan tamaña injusticia e intentan ayudar a migrantes y refugiados. La paralización de la actividad de la organización Open Arms, que no solo ha venido sufriendo desprestigio y cuestionamiento desde las instituciones europeas, sino que como otras ONGs que salvan vidas, también han sufrido disparos por parte por las patrulleras militares libias, secuestrados sus buques de ayuda humanitaria y se les han interpuesto una querella por favorecer supuestamente la inmigración ilegal.

Igualmente, tres bomberos sevillanos voluntarios de la organización Proem Aid, serán juzgados en mayo por rescatar a personas refugiadas en Lesbos, y se les acusa también de tráfico ilegal de personas.

No sólo se impide que se salven las vidas y se legitiman sus políticas de muerte, sino que se pretende eliminar testigos de sus desmanes y que la masacre que están llevando a cabo quede en total impunidad sin que nadie pueda denunciarla.

No solo la impunidad es el problema, también lo es el castigo a la solidaridad. La vergüenza de esta Europa, de las Naciones Unidas y de tantos responsables que vulneran incontables normativas y legislaciones con plena conciencia. Un modelo de gestión que sigue una lógica perversa que se repite una y otra vez en distintos contextos, pero con el mismo resultado.

Ante todos estos hechos insoportables, no queremos que el silencio nos haga cómplices. Queremos denunciar la vergüenza y la miseria de las políticas y prácticas que siembran muerte sin descanso.

Nos mantendremos movilizados para condenar la consolidación de las políticas de la muerte y rechazar la impunidad de quienes las sostienen. No encontraran nuestro silencio porque no reconocemos legitimidad en gobiernos que desprecian a los seres humanos.

NO A SUS POLÍTICAS DE MUERTE

NO A SUS ACTOS CRIMINALES

QUEREMOS UNA EUROPA ABIERTA Y GENEROSA

QUEREMOS LA PAZ Y LA VIDA PARA EL PUEBLO PALESTINO.

GRACIAS

 

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