La frontera de Ceuta, lugar de contrastes fronterizos

Cristina Fuentes pertenece al grupo de solidaridad de la APDHA y a la Universidad de Granada

Hemos normalizado el dolor visual de las fronteras. Personas en Ceuta subiendo a una valla llena de concertinas, personas en Hungría durmiendo a la intemperie en un campo con lodo, personas muertas en las costas españolas e italianas. Y no solamente normalizado, sino que también hemos criminalizado a las personas en tránsito migrante. Sin embargo, si nos paramos a pensar en la crueldad del fenómeno migratorio llegamos a una simple conclusión: mi pasaporte vale más que el suyo. Yo puedo ir a sus países legalmente y ellos aquí no. Injusto, ¿verdad? Pues pensemos en que esta desigualdad se produce en un espacio tan reducido como los kilómetros que separan Ceuta (España, Europa) y Castillejos (Marruecos, África).

Son miles de mujeres las que cruzan a diario la frontera del Tarajal provenientes de los municipios marroquíes cercanos a Ceuta atraídas por las oportunidades laborales de la Ciudad de Autónoma. Estas mujeres son: porteadoras, trabajadoras sexuales y trabajadoras de hogar. Según el Sindicato Unificado de Policía de Ceuta (SUP) son 12.000 mujeres transfronterizas las que entran a Ceuta para trabajar. Esto facilitado por la excepcionalidad del Acuerdo Schengen (1991) que permite la entrada de ciudadanía de región de Tetuán sin necesidad de visado, siempre y cuando no pernocten en la ciudad.

Desde la perspectiva cuantitativa, trabajadoras de hogar y porteadoras son las más numerosas, mientras que las trabajadoras sexuales son un número muy reducido del conjunto de transfronterizas, aunque lo significativo es que el 100% de las trabajadoras sexuales en Ceuta son mujeres marroquíes. El caso de las trabajadoras de hogar es especialmente singular, ya que en Ceuta es muy común que una familia tenga una trabajadora de hogar en su casa, aunque sea un par de horas dos días a la semana, bajo el sobrenombre de mi “muchacha”, y por supuesto casi siempre de origen marroquí. A diferencia de las porteadoras, trabajadoras sexuales y de hogar son más visibles para el conjunto de la sociedad ceutí, sin embargo, las mujeres porteadoras solamente son visibles en el perímetro fronterizo, lo cual dificulta tanto la concienciación de la sociedad ceutí sobre la situación de estas mujeres y el contacto e interacción con los agentes sociales. En Ceuta hay asociaciones y colectivos que trabajan con trabajadoras de hogar e incluso con trabajadoras sexuales, pero no hay nadie que luche con las porteadoras por sus condiciones laborales y humanas.

Las condiciones sociolaborales de las mujeres transfronterizas son paupérrimas, comenzando por simple el hecho de cruzar a diario una frontera tan hostil como es la del Tarajal, con enormes colas y abusos policiales, a lo que se le suma que trabajan por un salario de semi-esclavitud que casi siempre está destinado a alimentar a la unidad familiar, una larga jornada laboral y el desprestigio de la sociedad de ceutí, que les encomienda laborales de baja consideración y que no quieren realizar los autóctonos. Si bien estos son rasgos comunes entre las transfronterizas, la situación concreta de las porteadoras es aún más negativa puesto que son mujeres a las que la frontera humilla, explota, invisibiliza y maltrata física y psicológicamente, donde ni siquiera son consideradas como mujeres trabajadoras sino que mujeres que van a realizar compras para su hogar a Ceuta, ¿alguien que legisla de ese modo ha visto alguna vez a una mujer porteadora? ¿alguien que les priva de sus derechos laborales por minucias legislativas ha investigado sobre cómo funciona el comercio atípico? No. Por supuesto que no.

Si esta línea o perímetro fronterizo fragmenta a sociedades de un lado y de otro de la frontera, también lo hace entre personas productivas para el sistema económico y las que no los son. De tal forma, que, a las transfronterizas, especialmente a las porteadoras, se las considera como un mal necesario para la economía ceutí y se les permite el paso al espacio fronterizo; mientras que en el caso de los migrantes irregulares, la frontera es impermeable debido a que el efecto supuestamente positivo que generan sobre la economía es bajo o inexistente.

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