La situación de los refugiados en Munich

Dana Kube para el blog de la APDHA.

Conozco Múnich desde  hace muchos años, sobre todo por el Oktoberfest. Se trata de un festival que se desarrolla durante tres semanas a finales de septiembre y que recibe cada año a 7 millones de personas que vienen a visitar la ciudad y disfrutar del festival. La capital de Baviera está muy bien organizada y es capaz de hacer frente a las masas populares, tal y como se demuestra en cada edición del evento.

Este año no sólo llegan los turistas a la estación central, sino también 13.000 refugiados por semana. La estructura de recepción es la misma, pero el discurso político es otro:

El partido en el poder en Baviera, la CSU, no admite la entrada de los refugiados y quiere limitarla en todo lo posible. Está respondiendo a la xenofobia y los sentimientos racistas de su electorado y promulga una política conservadora con respecto a la inmigración en Alemania. “No tenemos suficiente espacio para más gente”, afirmó el líder, Horst Seehofer, en una entrevista televisiva reciente. Sin embargo, he visitado Múnich en la última semana, y me pareció que la situación es distinta.

La organización Save Me Munich, que se encarga de la acogida e integración de los refugiados, defiende que no existen grandes problemas derivados del racismo o la xenofobia en Múnich en este momento. La mayoría de la gente está muy implicada y, a su vez los medios alemanes informan de la alta concienciación y solidaridad de la población civil. Aun así hay Alemanes que no participan y tienen miedo a los extranjeros, creyendo que esto traerá futuras desventajas para el País. Para afrontar estas concepciones, la organización Save Me Munich propone ampliarse y hacer hincapié en informar y sensibilizar a la población de las diferencias de la realidad social de los refugiados y la polémica política del partido conservador en charlas y talleres, cómo las organizaciones aquí en España lo hacen también.

A su vez se han iniciado muchos proyectos, como por ejemplo un evento llamado “comida con amigos”, donde se invita a casa a una familia de refugiados para cocinar juntos y así familiarizarse con la gente. También hay festivales culturales, talleres en el centro de Múnich, y charlas sobre la futura planificación de la ciudad.

“Un problema importante en Alemania es que hoy día la asistencia de los refugiados y en particular la integración social de los mismos está apoyada en gran parte por la población civil”, dice la organización Save Me Múnich. Por eso la situación actual ha desencadenado un debate político importante in Alemania, cuyo esclarecimiento es aún incierto.

Múnich tiene una posición especial en el discurso, ya que Múnich es la ciudad alemana con más jóvenes que tienen antecedentes de inmigración, el 37% de los menores de edad y un 51% de los menores de 25 años tienen diferente nacionalidad o bien sus padres proceden de otros países, mucho más que en ciudades como Berlin, Hamburgo o Frankfurt. Por lo tanto, el alcalde de Múnich, Dieter Reiter, dijo en un discurso reciente que el futuro de la ciudad está, sin duda, ligado con la inmigración. Desde la llegada de los refugiados, las diversas campañas pro refugiados en la ciudad han trabajado juntas por primera vez, y la ciudad ahora está creando una organización que dirige y conecta a las ya existentes – Oficialmente y públicamente financiado. Esto es único y será un modelo de guía para el futuro.

A pesar de las declaraciones políticas de la CSU, personalmente encuentro la situación actual de la ciudad es bastante buena en este momento. La ciudad está creando a diario nuevas estaciones receptoras de inmigrantes, y está facilitando el uso de trenes y autobuses para la movilidad a otros puntos de Alemania, cabe destacar la constante incorporación de nuevos voluntarios que hacen más llevadera la situación.

“La buena situación social y económica de Múnich hace posible aguantar la llegada de todos los refugiados en este momento, el futuro dirá cómo esta ciudad, Baviera y Alemania tratan los refugiados, ya que la llegada de éstos afectará a la política y a la sociedad en Alemania, pero yo soy positivo” dice Julia, miembro de la organización Save Me Munich.

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