En Bruselas: ¿como actuar para la inclusión social?

Pauline Proboeuf, asistió en representación de la APDHA al Seminario en Bruselas “Como tomar medidas para actuar para la Inclusión Social“. En este post, nos resume su contenido

AEDHSe ha tenido en Bruselas el jueves pasado tres mesas redondas destinadas al tema de la inclusión social. Estas mesas fueron organizadas por la Asociación Europea de los Derechos Humanos (AEDH) y acogida por el Comité Económico y Social Europeo (CESE). Se discutieron temas como los instrumentos legales que permiten a los ciudadanos europeos estar integrados en la sociedad, el papel de los poderes públicos europeos y los, cada vez más numerosos, discursos sobre la exclusión. En ellas, han participado varios miembros de las ligas de los derechos humanos en Europa, y además Conny Reuter el Secretario General de Solidar y Beatrice Ouin asesora al CESE.
La inclusión social es un tema relativamente nuevo ya que las cuestiones de índole social no formaban parte de los textos europeos hasta hace poco. Debemos recordar que la construcción europea se inició principalmente desde temas económicos y no desde temas sociales. Fue a partir del tratado de Amsterdam cuando se comenzó a reflexionar sobre la cuestión social, concretamente sobre la integración de los inmigrantes. Más tarde, con el tratado de Lisboa (2007) y la Carta Europea de los Derechos Fundamentales (2009), aparece ya claramente la necesidad de construir una sociedad europea. No obstante, la cuestión de una Europa social sigue siendo una cuestión pendiente hoy en día. Muchos son los que argumentan que las cuestiones sociales son solo competencia de los estados nacionales. Algunos instrumentos como el MAC (Método Abierto de Coordinación) y los GOP (Grupo de Orientación de las Políticas) permiten avanzar sobre una armonización de los asuntos sociales como lo son la protección social, la cuestión de las pensiones, etc. Pero aún existen muchas carencias, como por ejemplo en el tema de la migración.
El derecho puede ser factor a la vez de inclusión y de exclusión social. Por ejemplo, si el gobierno no fija los precios de las viviendas, los propietarios de las mismas pueden fijar su valor sin un límite en las tasas. Pero también el derecho puede permitir denuncias jurídicas. Bélgica fue condenada por Europea porque no reconocía la “habitación móvil” perjudicando así los derechos de los nómadas. Con respecto a la cuestión de la discapacidad, Bélgica también fue condenada para obligarla a asignar parte de su presupuesto a este tema.
El problema radica en que la población no tiene los conocimientos necesarios para actuar en contra de la violación de los derechos humanos. Las asociaciones pueden y deben trabajar sobre los derechos humanos con el fin de mejorarlos y cambiar la realidad jurídica y política para seguir construyendo una sociedad en la que cada uno pueda participar de forma plena. La ley tiene que restablecer la igualdad además de corregir y cambiar mentalidades. El problema que encontramos es que la ley también puede ser utilizada para acentuar la exclusión social y no para remediarla.
No sólo la ley puede crear nuevas normas, el discurso también puede hacerlo a través de la dimensión performativa de la retórica. Encontramos que los discursos de la exclusión son destructores, sean a nivel nacional o europeo. Frente a manifestaciones de exclusión de cualquier tipo, no puede hacerse otra cosa que reafirmar una Europa de los derechos, con el fin de sacar fuera del debate la palabra “exclusión” y subrayar la necesidad de pensar de nuevo en el significado de las palabras “solidaridad” y “democracia”, instrumentalizadas por la extrema derecha. Los medios de comunicación tienen aquí la gran responsabilidad de transmitir o no este tipo de ideas. Muchos periódicos no respetan el código deontológico porque lo único que les interesa es tener una audiencia importante. Así que la sociedad es la primera que permite este tipo de comportamiento. En el gobierno de Bulgaria existen dos partidos nacionalistas que proponen que la cultura romaní se muestre al turismo pero manteniendo a las personas romaníes fuera de la ciudad, en una especie de campos en el extrarradio y mostrándolos como animales de un zoo, como si las personas pertenecientes a esta cultura no fueran humanas. El sistema jurídico es importante, pero si la legislación es correcta, cuál es el problema, por qué suceden estas cosas. La respuesta es que simplemente no se están tomando medidas para castigar a aquellos que violan los derechos humanos, como en el caso de Bulgaria. Entonces, para avanzar y enfrentarse a estos discursos de la exclusión, es necesario implementar mecanismos y sanciones. Aunque esta medida también puede ser peligrosa ya que actualmente un 68% de los búlgaros echa de menos el periodo soviético en un contexto en el que el euro-escepticismo es cada vez más fuerte. Una presión de parte de Bruselas mediante sanciones sería contraproducente y no impactaría positivamente sobre este tipo de comportamientos. El camino a seguir pasa por una formación cívica dirigida a toda la población y no solo a los jóvenes.
Ante esto ¿qué pueden hacer los poderes públicos europeos? El CESE incluye varios grupos de trabajo que tienen una función de alerta, de anticipación de ideas gracias a la competencia de sus miembros. Su función consiste en hacer oír la voz de los grupos de interés europeos par que expresen oficialmente su opinión sobre las propuestas legislativas de la UE. Existen los MAC pero también dos fondos, el Fondo Social Europeo (FSE) y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) que permiten fortalecer la cohesión y la inclusión social. Lo más difícil con la política europea es lograr el nivel nacional, conservando los principios originales. Los agentes sociales negociaron y firmaron un acuerdo sobre los mercados de trabajo inclusivos, pero nada asegura que se cumplan estrictamente. El nuevo presidente de la Comisión Europea habla del impacto social de las medidas tomadas, de un “crecimiento inteligente, durable e inclusivo” con la estrategia Europa 2020. Por el momento son sólo palabras, esperemos que se realizan realmente las inversiones en términos de utilidad pública… Para que esto sea posible, necesitamos dejar los “TINA” (There Is No Alternative) que exigen el crecimiento y el empleo a cualquier precio, para estudiar otras formas de hacerlo.

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