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En memoria de Antonio, persona sin hogar fallecida en Cádiz el 3 de junio

Dolorosamente volvemos a reunirnos por la muerte en la calle de una persona sin hogar.

Hoy nos convoca la muerte de Antonio a quien venimos a recordar. Una persona tranquila, con enfermedades crónicas importantes, que se acogió en algunas ocasiones al Albergue municipal pero del que fue desalojado, sin tener en cuenta su precario estado de salud y a pesar de que se medió para su readmisión y lo que ha llevado a su muerte en esta escalera de Capuchinos, el mas que precario refugio al que fue relegado.

Es intolerable que esta realidad siga existiendo entre nosotros sin que las administraciones den un paso decidido para erradicarla. Es notoria la insuficiencia de recursos existentes para atender a estas personas y la falta de sensibilidad para buscar soluciones radicales e inmediatas.

El albergue (Centro de acogida municipal) cuenta con 20 plazas, con un vergonzoso sistema rotatorio de ocupación que reparte lo poco que hay entre todos, en un intento de parecer imparcial, arrojando periódicamente a la calle a las personas sin techo y con unas estrictas normas de funcionamiento incompatibles, muchas veces, con la situación de las mismas. Muchas de ellas padecen enfermedades crónicas que se ven agravadas por esta vida a la intemperie y si no las tienen acaban teniéndolas pues la dureza de esa vida las facilita inexorablemente.

Otra muestra de la insensibilidad para con estas personas es la persecución que sufren al ser expulsadas sucesivamente de los distintos espacios de la propia calle donde intentan acomodarse y que supone su último recurso. La mas reciente expulsión es precisamente de la escalera de Capuchinos, colocando un vallado para impedir su entrada. Es esta una política agresiva y estéril pues no soluciona el problema e implica sufrimiento evitable añadido.

La APDHA ha manifestado en muchas ocasiones actuaciones necesarias y urgentes que las administraciones deben realizar para proporcionarles una vida digna que las ayude a salir de la marginalidad, como son:

  • Dotarlas de manera inmediata de un techo digno al tiempo que se trabaja con ellas en su recuperación.
  • Desarrollo progresivo y continuado del Programa PRIMERO VIVIENDA (Housing First) que proporciona vivienda a las personas y acompañamiento profesional adecuado para recuperar su autonomía.
  • Creación de un Equipo de calle de Salud Mental.
  • Dotar a la ciudad de un amplio parque de vivienda pública en alquiler social.

No podemos tolerar este rosario infinito de muertes en la calle.

LA CALLE MATA y NINGUNA PERSONA DEBE TENER ESTE FINAL.

Guardemos un minuto de silencio por nuestro vecino Antonio.

 

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