Hoy lunes 2 de octubre unas 100 personas nos hemos concentrado en la Playa de Las Redes, en El Puerto de Santa María, tras la llegada del pasado jueves 28 de septiembre de una patera con 29 personas y en la cual iba una fallecida. En el acto han intervenido compañeros y compañeras de la Red de Acogida de El Puerto, dos chicos que dedicaron unas palabras a su paisano fallecido y terminamos el acto, tras la lectura del manifiesto, tirando al mar los claveles en recuerdo de las personas fallecidas en las fronteras:
Manifiesto
El pasado jueves 28 de septiembre esta playa y las personas que por aquí se encontraban fueron testigos, una vez más, de la crueldad de las políticas migratorias: 29 personas se jugaron la vida para llegar a un territorio seguro. Una de ellas no lo consiguió y pereció en el intento.
Hace apenas un mes nos concentrábamos en Conil ante el fatal desenlace en la llegada de una patera a la playa de la Fuente del Gallo: una persona murió y otras dos desaparecieron. Los días posteriores, dos cuerpos aparecieron en las costas de Fuengirola en Málaga.
Son demasiadas las vidas que se han tragado nuestros mares en estos últimos 34 años: más de 14.000.
14.000 personas que estuvieron destinadas a una muerte atroz y dolorosa como consecuencia de unas políticas migratorias crueles e inhumanas. Unas políticas cada vez más sanguinarias, porque siguen limitando, restringiendo y vulnerando de manera sistemática los derechos humanos.
Las personas que se ven obligadas a jugarse la vida en una patera, en una moto de agua, en una tabla de surf o en un neumático de un camión para llegar a un territorio seguro, siguen siendo tratadas como delincuentes por nuestro gobierno.
Continuamos viendo como las cientos de personas que llegan a Canarias en cayucos huyendo de la situación de Senegal, son hacinadas en los puertos y desde las administraciones no están por la labor de establecer medidas para tratarlas con un mínimo de dignidad.
Al revés, se responsabilizan mutuamente unas a otras de la forma en la que están tratando a las personas que llegan, y como ejemplo:
- Los países europeos que no consiguen llegar a un pacto porque cada país busca sus propios intereses endureciendo y potenciando el control en terceros países; como en Túnez.
- En Italia con la gestión que NO está haciendo Giorgia Meloni ante la llegada de miles de personas en Lampedusa – nada nuevo que no se viese con la llegada de miles de personas refugiadas de Siria en 2015-.
- O peor, como lo que está pasando en el municipio de Mogán en Gran Canaria, cuya alcaldesa ha llegado a anunciar que se negará a dar sepultura a las personas migrantes fallecidas.
También somos conocedoras de cómo los acuerdos con Marruecos firmados en 2019 han hecho que la ruta del Estrecho se haya desviado hacia Almería o a la ruta de Levante. Una ruta que también es muy peligrosa y en la que naufragan nada más salir de Argelia cientos de jóvenes y familias enteras cada año.
Distintas rutas que, durante más de 30 años, llevan recibiendo a personas procedentes de Marruecos, Argelia, Senegal, Camerún, Mali…y a las que se han sumado en la última década personas procedentes de Guinea Conakri, Siria, Yemen, Bangladesh o Sudán…


Los países europeos de la Frontera Sur no solo mantienen las políticas de cierre de fronteras, sino que, además, alardean, como si de una competición se tratase, de cómo han reducido el número de llegadas en sus costas.
- Primero, no son números, son personas.
La estrategia de despersonalización a las que han sometido a determinadas personas migrantes ha hecho que gran parte de la sociedad las vea como una amenaza y, por lo tanto, se empleen todo tipo de estrategias para garantizar la seguridad ante una supuesta amenaza que no existe. Este caldo de cultivo ficticio está haciendo que los discursos de odio aumenten; y entre ellos las denuncias por racismo o xenofobia representan casi un 50% según el ministerio de interior en 2022.
- Segundo, la migración no es un problema.
Dejen de criminalizar a las personas que migran. Lo que es un verdadero problema es que cada año fallezcan miles de personas por la ausencia de vías de migración legales y seguras. En lo que va de 2023, más de 1.300 personas han perdido la vida o desaparecido sólo en nuestra Frontera Sur porque a muchas de ellas se les impide coger un ferry o un avión debido a los requisitos legales para poder migrar. Además, Europa sigue subcontratando la represión más violenta a países terceros que claramente no respetan los derechos humanos para impedir que pongan a salvo sus vidas.
- Y tercero, a pesar de la invisibilización a la que someten a estas personas, la ciudadanía y los colectivos, seguiremos denunciando las vulneraciones de sus derechos.


De nuevo, es desolador tener que estar hoy aquí porque una persona ha perdido la vida en nuestra playa buscando un futuro.
Pero seguiremos visibilizando no sólo las muchas vulneraciones de derechos humanos que se cometen en las fronteras y en los países de tránsito, sino que seguiremos exigiendo que se establezcan vías de migración legales y seguras y que se respete el derecho a la vida.
Y seguiremos mostrando nuestra solidaridad con todas las víctimas de las fronteras -las personas que fallecen, desaparecen en el mar o durante el camino y de las que nunca sabremos nada- y también para con sus familiares; porque seguiremos demandando la responsabilidad que tienen los gobiernos con las miles de familias que cada año desconocen donde se encuentran sus seres queridos.
Porque seguiremos exigiendo que no existan más muertes en nuestra frontera sur.
Muchas gracias.


















