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Se cumplen 100 años del establecimiento de la República del Rif | Cádiz 19 Septiembre ’21

Desde el fin de aquella efímera independencia conseguida a base de conciencia anticolonial, lucha y sacrificio, el pueblo rifeño se halla sometido formalmente, pero mantiene la cabeza alta.

Hace ya más de un siglo, encabezados por Abdel Krim El Jattabi, cuya figura y técnicas guerrilleras inspirarían luego a otros como Ho Chi Mihn o el Ché Guevara, los amazigh rifeños se levantaron contra el dominio español, francés y marroquí. El Rif nunca había sido dominado de facto por el sultán de Marruecos y los imazighen (el pueblo libre) pretendían seguir haciendo honor a su nombre étnico.

Siendo pioneros en las luchas anticoloniales, consiguieron derrotar al ejército español en Annual en 1921 y crear, tras la unión desde abajo de la cabilas, una República con sus luces y sus sombras pero muy avanzada para su época.

Se organizaba como una confederación de las 41 tribus Rif, que a través de delegados elegidos directamente por las cabilas locales, tenían representación en el parlamento de Ajdir. Intentaron modernizar la sociedad rifeña creando un sistema de justicia, un sistema educativo y todas esas cuestiones que se relacionan con los “pueblos civilizados”.

Una república que desde un primer momento quiso entablar relaciones de amistad y cooperación con otros pueblos y en particular, con el pueblo español, al que no consideraba culpable del colonialismo. Pueblo español que, por otra parte, o al menos su clases populares, sometidas al sistema de quintas, respiraba sentimientos contrarios a la guerra colonial, como demuestran los boicots al reclutamiento por quintas, que tuvieron su cúspide en la Semana Trágica de Barcelona de 1909.

Entre 1921 y 1926 resistió esta república. Acosada por un Ejército español que, después del varapalo de Annual, era reticente a intervenir el territorio frontalmente pero que no dudó, al mando del general y dictador Miguel Primo de Rivera en utilizar gas mostaza y otros agentes químicos contra la población civil y los ríos en 1924. . La fuerza combinada de Francia y España, en el desembarco de Alhucemas, terminaría por torcer el brazo de los rifeños. El Rif volvía a caer en manos del colonialismo europeo como Protectorado español.

Cien años después siguen presentes las consecuencias de aquellos bombardeos, y según estudios realizados en el 2015, el 80% de adultos y el 50% de niños enfermos de cáncer, proceden de la misma zona bombardeada por la aviación española.

Tras la independencia de Marruecos en 1956 pasó a soberanía marroquí, quedando además marginados en la política marroquí. La situación estalló entre 1958 y 1959 con una rebelión popular que fue aplastada a base de bombardeos de fósforo blanco, napalm y bombas de fragmentación. Desde entonces la región está militarizada y económica y socialmente marginada por la monarquía alauita.

En 2017, Mouhcine Fikri muere triturado en un camión de basura cuando intentaba rescatar el pescado que la policía había tirado allí después de requisárselo. Esto indigna a la población de Alhucemas y, poco después, la indignación se extiende a todo el Rif. Surgen manifestaciones que reivindican de manera pacífica el fin de la militarización y la creación de una universidad y de un hospital oncológico, cuestión importante, ya que es la zona de Marruecos con más casos de cáncer, hecho probablemente derivado de los bombardeos con agentes químicos que han sufrido. Estas movilizaciones, que se prolongaron por casi un año, configuraron el movimiento denominado Hirak, al que desde el Estado marroquí se respondió con un incremento de la represión, resultando más de 200 personas detenidas y, tras las condenas de Casablanca, 34 presos políticos. 8 de los cuales aún en prisión y dos de ellos, Nasser Zefzafi y Nabil Ahamjik, con condenas de 20 años y sometidos a dispersión. Las manifestaciones que se produjeron en varias ciudades de Marruecos pidiendo la amnistía no han sido atendidas, el Tribunal de Casación de Rabat ha rechazado los recursos y los presos, resistentes, rechazan solicitar el indulto.

El pueblo del Rif sigue resistiendo la dominación, pese a tener todo en contra, ya que los Estados europeos son aliados de Marruecos por los intereses geopolíticos que pasan por encima de la gente.

Desde Cádiz, donde muchos gaditanos y gaditanas tenemos relaciones de amistad con gente de allí, no podemos sino apoyar a unos rifeños que un día dieron cobijo a Fermín Salvochea cuando se escapó del peñón de la Gomera, donde estaba preso por los sucesos del cantón. En palabras de su amigo y compañero Pedro Vallina, cuando el gobernador del Péñón amenazó con cañolearlos para que le entregasen, estos le respondieron: “Nuestra tradición hospitalaria nos prohíbe la entrega de Salvochea, huésped sagrado entre nosotros. No hay dinero ni amenaza que nos obliguen a proceder de otra manera”.

Creemos que nuestro país tiene una deuda con el pueblo rifeño no saldada y que se perpetúa cuando España mira hacia otro lado ante la represión desatada por el régimen dictatorial de Mohamed VI sobre el pueblo rifeño y el Hirak en nuestros días. Una deuda que es obligatorio saldar.

Valga también esta concentración para instar al Ayuntamiento de Cádiz a que cumpla el acuerdo plenario de Junio de 2018, en el que se aprobó:

  1. Instar al gobierno de España a poner en marcha los instrumentos diplomáticos necesarios en pos de favorecer los Derechos Humanos en Marruecos.
  2. Elevar, desde el propio Ayuntamiento, una admonición al consulado de Marruecos en Algeciras.
  3. Promover el hermanamiento de la ciudad de Cádiz con Alhucemas.