Lina siempre estaba ahí

 

La mañana del 27 de enero murió Lina Ben Mhenni (1983-2020), activista tunecina que denunció el régimen dictatorial de Ben Ali en su blog ‘Una chica tunecina’ y que documentó desde entonces el proceso revolucionario que se puso en marcha en el mes de diciembre de 2010.

Desde el área de solidaridad internacional de APDHA creemos necesario hacer un pequeño homenaje a Lina. Por eso, a continuación publicamos el artículo que ha escrito la periodista italiana Patrizia Mancini.

 

Patrizia Mancini[1]

Lina Ben Mhenni

27 de enero de 2020. Lina Ben Mhenni se ha ido esta mañana. Ha perdido su última batalla contra una cruel enfermedad autoinmune, el lupus, cuyo curso nos describió en la red, a veces con pesimismo, a veces con una explosión de alegría por el más mínimo signo de mejoría.

Nos encontramos por última vez el 14 de enero en la Avenida Burguiba donde ambas acudimos a acompañar a las familias de los mártires de la revolución y a algunos de los chicos heridos. La abracé con fuerza y sentí en mis brazos la fragilidad de su cuerpo. Nos dijimos que quedábamos muy pocas personas para expresar nuestra solidaridad con esas tristes familias, agotadas por nueve años de manifestaciones y luchas para mantener vivo el recuerdo de sus hijos.

Lina siempre estaba ahí.

Del mismo modo que estuvo presente el 19 de enero en el funeral de Tarak Dziri, un herido de la revolución, y donde mi compañero Hamadi la había saludado sin imaginar, ni siquiera él, que sería la última vez.

Puede sonar algo retórico, pero Lina estuvo realmente en el corazón de todas las batallas que han atravesado Túnez desde 2011. Sin embargo, lo más importante es que ella había estado en el corazón de la revolución, con su blog Una chica tunecina, censurado por la dictadura, y después en las manifestaciones que produjeron hasta la caída del régimen de Ben Ali. Documentó la revuelta en Sidi Bouzid fotografiando la violencia policial y, aunque más tarde ya se encontraba frágil por la enfermedad, no había ninguna causa que no la viviera en primera fila. Esta fue la singularidad de Lina, a diferencia de otros que cedieron o abandonaron, a menudo cansados de no ver resultados. Recuerdo que una noche, cuando hablaba con Azyz Amami, insistí en el hecho de que cuando iba, por ejemplo, a una manifestación para la defensa de los derechos de la mujer o de la comunidad homosexual tunecina, me encontraba con personas a las que, sin embargo, no veía salir a la calle por los derechos económicos y sociales, por las familias de los perdidos en el mar, por la defensa de los refugiados o contra la violencia policial.

En cambio, Lina siempre estaba ahí con su cámara sobre el hombro, su rostro a menudo demasiado serio -raramente sonreía porque no le gustaban sus dientes- y durante mucho tiempo acompañada por un guardaespaldas porque seguía recibiendo amenazas de muerte. Hija de dos militantes contra la dictadura, Emna Ben Ghorbal y Sadok Ben Mhenni, una de sus últimas iniciativas fue crear una recolección de libros para las bibliotecas de las cárceles tunecinas y que en noviembre de 2019 había alcanzado la notable cifra de 45.000 volúmenes donados.

No haré una lista de los premios y reconocimientos internacionales que ha recibido en los últimos años, ya que el mío sigue siendo sobre todo un recuerdo personal: el dolor de hoy, la rabia y el deseo de cambio que compartimos hasta ayer. Y las pequeñas cosas más íntimas, como la pasión común por los gatos y la vida en la zona sur de Túnez.

Adiós, Lina. ¡Qué frío y qué soledad nos espera, mi querida amiga!

 

 

Texto original en italiano: http://www.tunisiainred.org/tir/?p=8068&fbclid=IwAR0PnxqKNbv8iqVYDDwRh1wTA1lxd9YkvWWcjNO_Q22XxSVXBG9rquJrPUI

[1] Damos las gracias a Patrizia por permitirnos publicar su artículo y recomendamos encarecidamente su blog Tunisia in red. Agradecemos también a Santiago Alba Rico la corrección de la traducción.

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